Internacional

Trump estrecha el cerco sobre periodistas extranjeros

Mario López M.

Trump
Foto: Publicado en X por @WhiteHouse
La Casa Blanca propone limitar la duración de las visas para corresponsales, estudiantes y participantes de programas de intercambio. La iniciativa, presentada como una medida de control migratorio, vuelve a instalar el debate sobre la libertad de información y el creciente personalismo que ha marcado la relación del presidente Donald Trump con la prensa.

Trump estrecha el cerco sobre periodistas y estudiantes  extranjeros. Pareciera no creer que las democracias se fortalecen cuando aceptan el escrutinio. También cuando garantizan que quienes informan puedan ejercer su labor sin depender de decisiones discrecionales del poder político. Por eso, la propuesta de la administración de Donald Trump para limitar la duración de las visas de periodistas extranjeros trasciende el ámbito migratorio y abre una discusión sobre el alcance de la libertad de prensa en Estados Unidos.

La iniciativa modifica un sistema vigente durante décadas, bajo el cual los corresponsales extranjeros podían mantener su permanencia mientras conservaran su acreditación profesional. Con el nuevo esquema, deberán renovar periódicamente sus visas, quedando sujetos a una revisión más frecuente de las autoridades migratorias.

Un nuevo frente con la prensa

Durante su primer mandato, Trump mantuvo una relación de permanente confrontación con buena parte de los medios de comunicación. Calificó a periodistas y organizaciones informativas como «enemigos del pueblo». También restringió el acceso de algunos reporteros a actividades oficiales y privilegió una comunicación directa con sus seguidores por sobre las conferencias de prensa tradicionales.

Ahora, el foco se traslada a los corresponsales extranjeros, quienes podrían enfrentar mayores exigencias administrativas para desarrollar su trabajo en territorio estadounidense.

Mucho más que una política migratoria

La Casa Blanca sostiene que el cambio busca fortalecer el control migratorio y uniformar los criterios aplicables a distintas categorías de visas temporales.

Sin embargo, organizaciones vinculadas a la defensa de la libertad de prensa y del mundo académico advierten que la iniciativa podría generar un efecto inhibidor sobre periodistas, estudiantes e investigadores extranjeros, al incrementar la incertidumbre respecto de su permanencia en el país.

El debate, por tanto, deja de ser exclusivamente migratorio. También alcanza a uno de los pilares sobre los que históricamente Estados Unidos ha construido su liderazgo democrático: la existencia de una prensa libre, crítica e independiente del poder.

El peso de los símbolos

Las restricciones no impiden ejercer el periodismo. Tampoco censuran contenidos de manera directa.

Pero en política, los símbolos suelen ser tan relevantes como las normas. Cuando un gobierno endurece las condiciones de permanencia precisamente para quienes tienen la misión de observar, preguntar y fiscalizar al poder, el mensaje inevitablemente trasciende la administración de visas.

La discusión ya no gira únicamente en torno a inmigración. Se desplaza hacia la relación entre el Estado y quienes cumplen la función de informar.

Una mala señal para la democracia

La propuesta deberá seguir su tramitación administrativa y seguramente enfrentará cuestionamientos judiciales y políticos.

Sin embargo, cualquiera sea su destino, la discusión ya quedó instalada. Las democracias no solo se evalúan por la existencia de elecciones libres, sino también por la fortaleza de sus contrapesos institucionales y por el espacio que conceden a la crítica, al periodismo y al debate público.

En ese escenario, la iniciativa de Donald Trump vuelve a recordar que la libertad de información rara vez se pone a prueba mediante grandes prohibiciones. Con mayor frecuencia, lo hace a través de decisiones administrativas que, acumuladas en el tiempo, terminan redefiniendo la relación entre el poder y quienes tienen la misión de vigilarlo. Como cuando eliminó los fondos a La Voz de América y otras emisoras.

El CPJ condena las nuevas restricciones

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) de inmediato la decisión de Donald Trump, de aplicar nuevas restricciones a los visados de corresponsales internacionales en Estados Unidos.

Según un comunicado del CPJ, esta nueva medida «abandona una política de décadas que permitía a los periodistas extranjeros informar desde Estados Unidos sin temor a que su estatus migratorio pudiera ser utilizado en su contra».

«Esta es la última escalada que el CPJ ha documentado, siguiendo una pauta de violaciones de la libertad de prensa profundamente preocupante por parte de esta Administración», aseguró en el comunicado José Zamora, director regional de la organización para las Américas.

Zamora subrayó que este «es el comportamiento de una democracia en retroceso, no el de la vanguardia internacional de la libertad de expresión».

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