Internacional

EE.UU. recrudece la guerra en el Golfo

Mario López M.

Irán
Imagen referencial creada con herramientas digitales
El Comando Central estadounidense confirmó una nueva ronda de ataques contra objetivos militares iraníes luego del ataque a un buque mercante en el estrecho de Ormuz. La escalada profundiza una crisis que ya trasciende el enfrentamiento bilateral y amenaza el tránsito por una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo.

EE.UU. recrudece la guerra en el Golfo y aumenta los bombardeos contra Irán tras un ataque de la Guardia Revolucionaria contra un barco internacional en Ormuz.

Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva militar contra Irán después de que fuerzas iraníes atacaran un buque portacontenedores con bandera de Chipre que navegaba por el estrecho de Ormuz. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los ataques buscaron degradar la capacidad iraní para amenazar el tráfico marítimo comercial, mientras el presidente Donald Trump respaldó la operación y advirtió que Washington responderá a nuevos ataques.

Según el balance entregado por CENTCOM, durante los últimos días las fuerzas estadounidenses han atacado más de 300 objetivos militares iraníes, entre ellos instalaciones de misiles y drones, sistemas de defensa aérea, embarcaciones rápidas y centros de mando utilizados por la Guardia Revolucionaria Islámica. El organismo sostuvo que las operaciones buscan garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, paso obligado para una parte significativa del comercio mundial de petróleo.

El estrecho vuelve al centro del conflicto

La nueva ofensiva ocurre después de que Irán intensificara sus acciones contra la navegación comercial y anunciara restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz, medida que elevó nuevamente la tensión internacional y reactivó la preocupación por el abastecimiento energético global. Cerca de una quinta parte del petróleo transportado por vía marítima cruza habitualmente ese corredor estratégico, por lo que cualquier interrupción repercute de inmediato en los mercados internacionales.

La respuesta iraní no se limitó al ámbito marítimo. Durante las últimas horas, Teherán también lanzó ataques contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en varios países del Golfo, ampliando el conflicto más allá del territorio iraní y aumentando el riesgo de una confrontación regional de mayor escala.

Mucho más que una represalia

Más allá del intercambio de ataques, la nueva operación estadounidense confirma un cambio de escenario. Lo que comenzó como una serie de represalias limitadas para proteger la navegación comercial ha evolucionado hacia una campaña militar sostenida, con sucesivas oleadas de bombardeos y objetivos cada vez más amplios.

“A las 5 p.m. ET de hoy, las fuerzas del Comando Central de EE.UU. comenzaron a lanzar más ataques contra Irán para seguir degradando su capacidad de atacar a marineros civiles y buques comerciales que transitan libremente por el Estrecho de Ormuz”, señaló CENTCOM en una publicación en X. El organismo agregó que el comandante en jefe ordenó los ataques “para hacer responsables a las fuerzas iraníes”.

El desafío ya no consiste únicamente en responder a un incidente específico en Ormuz. También pasa por evitar que el conflicto termine comprometiendo de manera permanente una de las principales arterias del comercio energético mundial, en momentos en que varios países intentan mantener abiertos los canales diplomáticos para impedir una guerra de mayor alcance.

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