Entrevistas

Explorando la Memoria Colectiva: José Luis Córdova y el viaje detrás de su primer libro ‘Prohibido Olvidar’

Lisette Núñez V.

Periodista y CM

«Todo lo que nosotros sufrimos, lo que dudamos, lo que nos hizo luchar, hoy día está en cuestionamiento y hay que revisarlo para superarlo» Ese es el mensaje del libro.
José Luis Córdova

En medio de la rapidez que suscita la actualidad, Está Pasando conversó en exclusiva con José Luis Córdova, reconocido comunicador que vivió en carne propia hechos históricos como: La Dictadura Militar, el gobierno de Salvador Allende, la formación de las primeras tomas de terreno, la migración y otras cosas.

El 14 de abril lanzó su primer libro: “Prohibido olvidar”, una especie de autobiografía, histórico-política, que narra entre anécdotas y reflexiones.

Además, José Luis Córdova realizó un análisis del Estallido Social, de la crisis de seguridad que enfrenta el país, los migrantes, y todo, por supuesto, desde una mirada política basada en sus vivencias que quedaron plasmadas en el libro.

Este libro es toda su historia, ¿Cuál fue la motivación para escribir con detalles su propia vida, considerando todos los procesos históricos de los que fue parte?

Este libro es como una respuesta a lo que está pasando hoy día en el periodismo, en la política y en la vida diaria de los chilenos. Es para que la gente vea que el mundo, aunque parezca extraño, ha cambiado tanto, que es diferente lo que viven hoy día los jóvenes con lo que viví yo, y eso quise dejarlo reflejado.

El interés de la gente también ha cambiado mucho ¿siente que ese cambio ha sido positivo o negativo?

Yo creo que tiene de las dos cosas, hay cosas que son muy positivas. Bueno, la misma tecnología que yo no la manejo para nada, es un ejemplo, pero hay cosas también negativas, o sea, el exceso, esta fiebre que les dio por la tecnología a los jóvenes, también me parece peligrosa y esto de unificar criterios, no sé, tiene de los dos diría yo.

Recuerdo cuando mi padre hablaba de los años 20, bueno resulta que ese cambio nos tocó a nosotros también, y tal vez más brutal, más grande, no sé si se pueden medir los cambios, pero de la Edad Media a la modernidad, la gente ni lo advirtió porque fue más paulatino, yo creo que ahora se está haciendo más rápido, ese es el punto.

¿Cuál es el mensaje que espera transmitir a los lectores del libro?

Yo pienso que el humanismo. La humanidad, los valores humanos que se están perdiendo, la fraternidad, solidaridad, la sororidad, que es una palabra nueva que inventaron las mujeres que me parece muy buena.

No es conservar, no soy conservador para nada, pero hay cuestiones que son importantes reafirmarlas y de alguna manera el mensaje del libro es ese, o sea todo lo que nosotros sufrimos, lo que dudamos, lo que nos hizo luchar, hoy día está en cuestionamiento y hay que revisarlo y hay que irlo superando.

LA MIGRACIÓN

¿Cómo ha experimentado personalmente estos cambios, tanto desde su perspectiva política como periodística, en cuanto a la migración y lo que se llamó en algún momento el proletariado?

José Luis Córdova migró junto a su familia a Praga. En 1993, tras la división de Checoslovaquia en dos estados, Praga se quedó como capital de la República Checa.

Primero me quedo con el tema de la migración porque yo fui migrante, yo viví en un país donde yo llegué como un haitiano llegó a Chile, sin tener idea, ni de las costumbres, ni el idioma, nada, así me pasó a mí en Praga, hoy día en la República Checa. Entonces, esta parte del asunto la conozco, la viví y además, con tres hijos chicos y con mi mujer.

Y la respuesta del Estado respecto de la migración es muy diferente y eso también lo quise reflejar de alguna manera en el libro.  Yo, por ejemplo, agradezco y le encuentro mucho valor al esfuerzo que hicieron los países de Europa del Este.

Sobre el tema del proletariado, es el trabajador. Marx cuando analiza el capitalismo, el capital, habla de la mercancía, el objeto, el valor de uso, del cambio, pero ya habla del proletariado, del obrero. Si hoy lo actualizamos, obviamente, está hablando del trabajador, el que vende su fuerza de trabajo, el único animal que vende su fuerza de trabajo. Y eso es desde la esclavitud hasta ahora.

Luego se inventó la clase media, que a mi juicio y creo que lo digo también en el libro, no existe. Porque la clase media deja de trabajar y queda pobre inmediatamente, o sea, aquí solo hay dos tipos: hay ricos y pobres.

Desde Recabarren que lo analizó en 1910 en adelante, hay ricos y pobres y esto de las clases capas medias, que le dicen algunos sociólogos o economistas, puede ser que oscilen, pero no existen.

Lo grave es esta cosa aspiracional, la gente cree que lo mejor es acumular riqueza, tener poder y acceder a cosas que te muestra la televisión y todo eso, esta cosa aspiracional está bien hasta cierto punto, pero no puede ser el objetivo de la vida de una persona.

Eso pienso yo, o sea, hay otras cosas que te tienen que mover, como es el arte, la belleza, la solidaridad de nuevo, hay cosas que te vivifican en lugar de que tú te centres solamente en tener riqueza y poder.

El libro va desde la mirada personal de su infancia a cosas amplias y hechos históricos muy importantes ¿Cuál fue el proceso de escritura para Prohibido Olvidar? ¿Cómo empezó la idea?

Fue largo, casi tres años. Dos años y medio me demoré. Lo fui escribiendo por parte y por eso el libro tiene un defecto, no es cronológico, tiene algunos saltos y va de vuelta al pasado y mezcla incluso reiteraciones de ideas porque lo fui escribiendo así y bueno la edición que se hizo fue bastante artesanal, rudimentario, por lo mismo muy bonito, porque este libro me lo hicieron dos niñas de La Lengua, que son emprendedoras y claro hay varias cosas descuidadas, pero me satisfizo.

Yo encuentro que era lo mejor. Imagínate le entregaba el libro a una editorial grande que me lo revisara, no les habría gustado algunos contenidos, entonces era más fácil hacerlo así y el objetivo del libro tampoco es hacerse rico, ni ser famoso, ¿eh? Es lo que te acabo de decir que la gente conozca lo más que se pueda de lo que se trata, no es un negocio.

TOMAS DE TERRENO

Los 13 capítulos abordan temas que aún son vigentes, por ejemplo, en el capítulo uno usted cuenta cómo se empezaron a formar las tomas de terrenos. ¿Cómo es para usted ver aquello en la actualidad?

Casa callampa en el Zanjón de la Aguada  -mencionada en el libro-

Es un reflejo de lo mal que está esta sociedad, o sea hoy día no hemos sido capaces de dar respuesta a estas cosas.

Yo encuentro que, desde la época, no sé, de Ibáñez, más o menos, lo que yo recuerdo, siempre hubo tomas de terrenos, circunscrita al grupo de familia, pero hubo operación sitio, operación techo, hubo alguna preocupación sino masiva, pero había una política social respecto a esto.

Hoy día esto se desbandó, es volver a mucho más atrás, porque ya estaban los campamentos muchos convertidos hoy día, como yo cuento en el libro son poblaciones organizadas perfectas y volver atrás a hacer casa de cartón o la gente que vive como dicen ahora, en situación de calle, siempre existió, pero había más dignidad y más dignidad en el trato y en la persona y esto tiene que ver con otras cosas que han degradado el ser humano, como la droga y el alcoholismo.

¿Cómo cree que debería abordarse esta problemática por parte de un gobierno de izquierda, que tradicionalmente se ha preocupado por los temas de justicia social y equidad? ¿Qué falta hoy?

Bueno primero la situación económica, o sea, este no es un país boyante, pero en algún momento tuvo la posibilidad de recibir extranjeros. Acuérdense cuando llegaban los peruanos aquí, llegaron muchos peruanos, que se instalaron bien y hubo condiciones, pero esta avalancha que se produjo es casi insostenible desde el punto de vista económico, y legal. O sea, no hay como cerrar toda la frontera y obligar a todos a mostrar un carnet de identidad. Si está llegando gente sin documentación y pueden cruzar, entonces ¿cómo?

A mí me molesta bastante cuando se dice ‘vamos a terminar con la inmigración’ No se va a terminar, no se va a terminar el narcotráfico, no se va a terminar el crimen organizado, son lacras de la sociedad actual que llegaron para quedarse y en todo el mundo.

En Checoslovaquia, por ejemplo, las fronteras eran cerradas, hoy día no son cerradas, hay cerca de 500 mil ucranianos y tuvieron que recibirlos. Entonces hoy día eso está, a mi juicio, desbordado y difícilmente se va a poder controlar, salvo que el inmigrante voluntariamente acceda a ser registrado y chequeado.

SALVADOR ALLENDE Y LA DICTADURA

El capítulo cinco del libro es sobre Salvador Allende. ¿Cómo percibe usted que la figura del expresidente esté tan latente hoy en día? Por ejemplo, el presidente Gabriel Boric lo ha citado en varias ocasiones y también vimos imágenes y citas de él en las calles durante el Estallido Social.

Fotografía publicada por la prensa el 11 de septiembre de 2021.

Me producen dos cosas: por un lado, no sé si la palabra es agradezco, pero reconozco, y está bien. Porque durante toda la dictadura Allende era execrable, era veneno hablar de él, era el diablo, entonces, recuperar eso está bien.

Pero, también hay un abuso, porque es muy diferente, tanto el entorno internacional como interno, como la política hoy día. O sea, nadie podría hoy resucitar a Allende y ponerlo a hacer las cosas que hizo, ni las 40 medidas que quedaron simbólicas.  Hoy en día no tendrían el sentido que tuvieron de urgencia y de necesidad en ese momento.

Hoy día es otro el panorama, yo repito, respeto, pero no me gusta que se manosee mucho Allende, porque Allende responde a un periodo muy delimitado de la sociedad chilena y que al contrario de lo que dice la derecha si sirvió.

Es como la sindicalización campesina de Frei, nadie puede decir que eso fue malo, pero a la derecha no le conviene eso.

Entiendo que hay una sensación de incomodidad o molestia respecto al uso de la imagen de Salvador Allende en la actualidad ¿Cree que idealizarlo como figura, en vez de destacar su gobierno, de alguna manera podría influir en la percepción actual de la política?

Allende era dialogante. ‘Con empanada y vino tinto’ por ejemplo, todas esas frases que él dijo son históricas y de alguna manera representaban lo que él creía que era un socialdemócrata progresista, pero que no se puede comparar con los socialdemócratas de ahora, o sea, entre Lagos y Allende hay una diferencia muy grande, ni siquiera fueron amigos.

Fidel Castro en el Estadio Nacional en 1971.
En el libro usted cita parte del discurso de despedida de Fidel Castro luego de su visita a Chile. “Hemos tenido la oportunidad de aprender y de ver el fascismo en acción y no hay nada que enseñe más a los pueblos que el proceso revolucionario”

Teniendo en cuenta que son tiempos diferentes ¿Usted cree que el Estallido Social, viéndolo como una revolución del pueblo, enseñó algo?

Yo creo que a la larga va a haber un aprendizaje. Hoy día estamos muy encima y está todo pendiente. Están pendiente todas las demandas de la calle, o sea no se ha resuelto nada, ni siquiera visos de que se va a resolver algo de esto. Imagínate el tema de las pensiones. Está ahí latente, entonces todavía no se puede aquilatar para qué sirvió.

Lo que yo sostengo y también muchos pensadores, sobre todo marxistas o progresistas, es que la violencia es parte, tampoco se puede desconocer. Me molesta cuando alguien dice, ‘hay que terminar con la violencia’, ¿la violencia?, la violencia no se termina por decreto, no se prohíbe a la gente ser violento. Eso no va a existir nunca y es un arma y no se puede contraponer la violencia a la democracia.

Porque la democracia, de alguna manera para algunos sectores va a ser y es violenta.

Yo sostengo en el libro que tampoco hay países democráticos hoy día. Entendida la democracia como una cosa integral, general. Quizás hay procedimientos democráticos, pero ningún país puede decir que es democrático.

Estados Unidos no es un país democrático, por ejemplo, ahí tu vez volviendo los emigrantes, los drogadictos en las calles, ¿Cómo va a ser democrático? Israel no es un país democrático, la pobre Palestina ni siquiera es un país, entonces yo creo que hay cosas democráticas o constitucionales en caso de Inglaterra, de Francia, de Italia mostrados como grandes democracias del mundo, pero no es cierto.

Si tú vives en esos países te das cuenta de que hay muchas cosas que no son democráticas, existen siempre las castas, las diferencias, pero no hay equidad en el mundo y eso es obvio

ESTALLIDO SOCIAL 

Retomando el tema de la violencia. Durante el Estallido Social esta abarcó diversas dimensiones, desde la lucha política hasta los actos vandálicos, lo que genera un debate complejo sobre su legitimidad y sus consecuencias. ¿Cómo cree que estos diferentes tipos de violencia afectaron la percepción pública del movimiento y sus objetivos?

Imagen representativa del Estallido Social en 2019.

Yo creo que esas cosas deben investigarse. Hay un libro que responsabiliza a la gente de la quema del metro en forma simultánea y se habló hasta que venezolanos vinieron.

Me gustaría conocer un poco más en realidad, esa parte del responsabilizar por las quemas de iglesia y algunas empresas o negocios ¿Fue deliberado?, ¿Fue planificado?, ¿Estuvo ahí metido el estado? Porque también había interés en desacreditar el movimiento. Así como la gente en la calle pedía la cabeza de Piñera a Piñera le convenía hasta sacar a los soldados a las calles.

Pero bueno, no estoy de acuerdo con la violencia, desde luego que no. Yo sostengo que hay que vivir con eso. Lo que falta en este país es inteligencia en el sentido policial.

Siguiendo con el libro. Hay dos momentos muy significativos:  Primero, la narración del funeral del dirigente obrero que lo marcó cuando era un niño y años después cuando ocurre el recordado evento histórico en que jóvenes cuelgan el lienzo que decía ‘El Mercurio miente’ en las afueras de la Universidad Católica. ¿Podría compartir un poco más sobre cómo esos eventos, en particular, influyeron en tu perspectiva sobre la vida y su carrera como periodista?

En lo primero yo era bien chico, pero me quedó eso, los colores y el fervor de la gente, o sea, fue muy bonito, fue el día en que el Partido Comunista sale de la clandestinidad después de la Ley Maldita y nombran secretario general a Corbalán. Y yo era niño, mi abuela era más metida en estas cosas, pero eso me marcó. Yo había leído ya algo de Marxismo, entonces eso fue para mí una respuesta a lo que estaba pasando, a la pobreza que veía, eso era una solución.

Y sobre la Universidad Católica, yo trabajaba en canal 13, vi a Jaime Guzmán electrificando la universidad para defenderla, en zapatillas, Ahí lo conocí. Eso me marcó bastante también, porque vi la fuerza de los jóvenes y jóvenes que no eran ni comunistas, ni tenían ni idea quien era Marx.

Ahí estaba el mismo Fernando Castillo Velasco, una gran persona, creo que hablo en el libro de él, era claro que después de Frei venía Fernando Castillo, desgraciadamente todo eso se frustró.

Y a propósito del recuerdo del lienzo con el escrito ‘Chileno: El Mercurio miente’. ¿Cree que sigue siendo así?

Lienzo colgado en el frontis de Casa Central en la Universidad Católica.

Todavía miente, o sea, está hecho para eso, o sea, El Mercurio por error o por omisión, hay cosas de las que no hablan. No existen las noticias o desaparecen noticias, ¿Quién habló de los 51 empresarios, entre comillas, que estafaban al Estado? Nadie sabe qué pasó. ¿Qué pasa con el Señor Hermosilla?

Se miente deliberadamente, o sea, y no solo en Chile, yo tengo una experiencia en Colombia, el diario El Tiempo, yo conocí a los dueños, la familia Santos y la estrategia de ellos, es eso, engañar a la gente, o sea, distraerla de las cosas interesantes con otras que les convenga al gran empresariado, a la burguesía, a los ricos o como se llamen.

¿Esto se generaliza a todo el periodismo?

Desgraciadamente el periodismo es casi mono color, o sea, yo creo que no hay prensa , El Mercurio, es El Mercurio, La Segunda y Las Últimas Noticias es lo mismo y no hay otra prensa.

Otros medios son esfuerzos y que se hacen con muchas dificultades. La gente trabaja gratis. Bueno, yo trabajé toda mi vida gratis en el diario El Siglo y parte de la vida gratis en la Radio Nuevo Mundo, que hoy día está cerrada por insuficiencia económica.

¿Cuál cree o quiere que sea el impacto de este libro?

-Entre risas– No sé si hablar de impacto, pero bueno, lo que he escuchado, la gente lo encuentra necesario para que la gente sepa lo que pasó en realidad. Como nadie sabía que existía Ucrania, nadie sabe que existe la República Checa. y para qué y por qué.

En la época de los 60 y 70 en la República Checa es cuando más floreció la cultura, el arte, el cine y eso a mí me consta y no había ahí ni represión, ni censura, ni nada, fue libre, hasta el año 68, ahí se interrumpió ese proceso y ya no se retomó.

Y lo mismo pasó en la Unión Soviética, en Hungría, en Polonia. Son países que florecieron artística, e intelectualmente, eso es muy importante y nadie sabe de eso, entonces en mi libro de alguna manera yo trato de que quede explícito, es un testimonio. Mis dos hijos se educaron ahí y ahora son profesionales en Europa con papeles checos, un país comunista y han ganado su prestigio y su vida normalmente.

Se conoce la idea de que el socialismo real, que prometía un futuro más igualitario y justo, era un faro para muchos en aquellos años, entonces, es comprensible que haya generado expectativas y sueños de un mundo mejor.

Sin embargo, como bien señalas, las experiencias reales en países que seguían ese modelo pueden haber sido decepcionantes. ¿Le pasó eso? ¿Se sintió decepcionado de lo que encontró fuera de Chile, en algún momento?

No se me cayó totalmente, hubo dudas, pero hay dos cosas importantes que fueron las grandes fallas, diría yo, del sistema socialista, en ese momento.

Una era la falta de participación real de la gente en la gestión del gobierno de la Política del Estado, o sea, se formó una costra de dirigentes, eso inevitable parece ser incluso con la dictadura, incluso con las democracias.

Si no hay participación real ciudadana no se avanza, no avanzan las cosas o sea hay que escuchar a la gente y eso en los países socialistas, a mi juicio, perjudicó bastante y lo otro en los avances tecnológicos, se los comió la tecnología. O sea, era mucho más la influencia de Occidente, que al revés, salvo los que veíamos esto como un objetivo a alcanzar. Pero mayoritariamente para la gente quedó la idea del muro de Berlín y la Cortina de Hierro.

A pesar de que hoy día tú vas a Alemania y ni los alemanes creen en eso. Los de Alemania del Este son pobres y los del Oeste son ricos y eso siempre fue así. En Rusia igual, y en Checoslovaquia, los checos eran la parte rica y Eslovaquia en la parte pobre. O Rumanía, Bulgaria, ahí no se avanzó nada, ni con el socialismo.

Entonces no hablaría yo de frustrarme, pero vi que las dificultades son muy grandes e imaginándome Chile era mucho pensar que íbamos a solucionar nosotros solos esto y ya se demostró que era imposible. O sea, no es por el eslabón más débil, aquí Estados Unidos y China tienen que marcar para el rumbo de la sociedad.

Y ¿Cómo fue la experiencia de ser migrante?

Muy difícil, llegamos sin entender nada, en el libro eso está reflejado. Fuimos asumiendo de a poco y tampoco puedo decir que conozco el alma del checo, el Alma Rusa, pero, por ejemplo, me hice muy amigo de un ruso judío, un ruso de Sajalín. Cosas que uno no tiene ni idea. Fue muy lindo, entender que el mundo es una sola cosa también.

Y bueno, los checos son bastante racistas, son todos rubios o pelirrojos y entonces les costaba. En el libro describo dos peleas en la calle, una vez me pegaron porque sí, porque tengo el pelo negro. Eso existía y creo que hoy existe con más fuerza incluso, pero ya existía.

¿Hay algún capítulo del libro o un acontecimiento que le gustó particularmente al momento de recordar y escribir?

Los rusos, a mí me encanta el pueblo ruso, y no estoy hablando de la política, ni Brézhnev, que lo conocí y todo. Me gusta que los rusos son como los chilenos, en el sentido sentimental, romántico, cariñoso. Te abrazan. Te quieren, te lloran.

Me encanta el pueblo, bueno, más o menos uno imaginaba lo que es el alma rusa, son bien conflictivos, angustiosos, depresivos y todas estas cosas que se dan en los grandes países y el ruso es muy especial en eso. Bueno, con razón ganaron la guerra y fueron capaces de autodestruirse prácticamente para que no pasara el nazismo, así que le tengo un gran cariño.

Claro, hoy día está muy desprestigiado todo, porque la gente te saca a tiro a Putin y Stalin y yo creo que cada uno responde a un momento. Son épocas distintas pero el pueblo ruso, la gente en la calle es muy linda y muy querible

ES EL PUEBLO VENEZOLANO EL QUE TIENE LA PALABRA

¿Cree que existe cierta percepción en donde se cree que desde el Partido Comunista defienden a Putin o a Maduro?

Es que no defendemos a Putin, ni a Maduro, ni todo eso que se habla. Nosotros defendemos que es el pueblo ruso, el que tiene que decidir. Es el pueblo venezolano el que tiene la palabra. Estamos en contra de la intromisión en los asuntos y de estar preocupados de lo que está haciendo el otro y no estar preocupado de las cosas nuestras,

¿Podría decirse que hay una confusión y una falta de ideología clara en el pueblo chileno?

Si y afecta bastante. Porque se parte de la base de que no es necesario la consecuencia. Se piensa:  ‘Yo no tengo que responder a nada y mis valores son mis valores’ pero eso un poco tiene que ver con la ideología del neoliberalismo, de que el mercado es el que manda y lo demás no me importa nada, ni la religión, ni la creencias de ningún tipo, soy yo y eso es muy perjudicial.

¿ Tiene algún otro proyecto literario en mente?

Si, yo soy hijo de un músico chileno que fue fundador del club de jazz, un baterista destacado y estoy haciendo un libro sobre lo que hay hoy del jazz. Es un poco histórico, es un poco crítico y a lo que ha llegado hoy día que prácticamente no existe. Le he llamado hasta ahora, La Agonía del Jazz ,es como una especie de manual de lo que es el jazz y por qué murió.

Y el otro, son mis columnas sobre televisión que escribo hace 11 años en el diario El Siglo, que son críticas, es una visión crítica de la televisión y hay varias que me han recomendado, incluso lectores de que tienen vigencia, entonces voy a hacer un librito sobre la televisión basado en eso. Esos serían mis proyectos.

Algo que quiera agregar…

El libro es bastante honesto, o sea creo que eso hace falta, porque hay muchos mitos.

Yo con honestidad entregué un testimonio que creo que es importante, que ojalá mucha gente lo conozca, sé que no es masivo y que no lo va a leer todo Chile, pero me interesaría que sobre todo lo lean los jóvenes ,que lo asuman, lo lean y les guste o les entretenga y les dejen un mensaje.

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