Disputa entre Alemania e Italia por el Discóbolo Lancellotti. Se trata de estatua en mármol de un atleta en el momento preciso de lanzar un disco.
La escultura, una réplica romana del siglo II a.C. de la obra original de bronce del escultor griego Mirón, fue adquirida por Adolf Hitler en 1938 y posteriormente devuelta a Italia.
El director de la Gliptoteca de Múnich, Florian S. Knauss, ha exigido a las autoridades italianas la devolución de la obra, argumentando que fue adquirida legalmente por Hitler.
Sin embargo, el ministro de Cultura italiano, Gennaro Sangiugliano, se ha opuesto firmemente a esta demanda, alegando que la escultura fue adquirida fraudulentamente por los nazis y que es parte del patrimonio nacional italiano.
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El origen del conflicto se remonta a los meses previos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando el aliado de Hitler, Benito Mussolini, presionó al entonces propietario, el príncipe Lancellotti, para vender la escultura.
Esta transacción se concretó por 16 millones de liras en efectivo, una cantidad que equivale a 15,5 millones de euros actuales.
A pesar de que la estatua estuvo expuesta en la Gliptoteca de Múnich, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial en 1948, fue incluida en una lista de obras de arte robadas por los nazis que debían ser devueltas a sus propietarios originales.
Fue devuelta a Italia pero desde Múnich la reclaman
En 1958, la escultura fue devuelta a Italia, pero la Gliptoteca de Múnich ha mantenido su reclamo sobre la obra desde entonces.
El experto Daniel Schavelzon plantea que este caso es éticamente complejo, ya que implica la venta de patrimonio estatal por parte de un gobierno democrático.
Schavelzon menciona ejemplos históricos similares y plantea la posibilidad de acuerdos y exposiciones internacionales como soluciones para abordar estos conflictos culturales en lugar de enfrentamientos directos.
Una posible solución sería que la escultura se exhibiera en ambos países, Italia y Alemania, de forma rotativa. Esto permitiría que ambas naciones disfrutaran de la obra y ayudaría a fomentar la comprensión cultural.
Otra posible solución sería que la escultura se quedara en Italia, pero que la Gliptoteca de Múnich recibiera una compensación financiera o una obra de arte de igual valor. Esto permitiría que la escultura permaneciera en su país de origen, pero también reconocería la importancia de la Gliptoteca de Múnich como institución cultural.
En última instancia, la decisión de quién debe conservar el Discóbolo Lancellotti es una decisión política. Sin embargo, es importante que se tenga en cuenta el contexto histórico y ético de la obra, así como los intereses de ambas naciones.






