Internacional

Latinos expulsados de EEUU quedan varados en África

Editado de agencias y medios internacionales por Cristian Navarro H.

Periodista

expulsados
Foto: Generado con IA
Quince migrantes latinoamericanos expulsados de Estados Unidos permanecen retenidos en un hotel de Kinshasa, en República Democrática del Congo

Quince migrantes latinoamericanos expulsados de Estados Unidos permanecen retenidos desde hace cinco días en un hotel de Kinshasa, capital de República Democrática del Congo, en medio de denuncias por temor, encierro e incertidumbre sobre su futuro.

El grupo, integrado por solicitantes de asilo rechazados por las autoridades estadounidenses, llegó al país africano tras un vuelo de 27 horas. Según relataron algunos afectados, fueron trasladados esposados de manos y pies y solo supieron su destino pocos días antes de la deportación.

Entre ellos está Gabriela, una ciudadana colombiana de 30 años, quien aseguró sentir miedo al llegar a un país desconocido. “No quería ir al Congo. Tengo miedo, no conozco el idioma”, expresó.

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La llegada de este grupo marca la primera recepción de migrantes deportados desde Estados Unidos por parte de República Democrática del Congo. El país se suma así a otras naciones africanas que han aceptado participar en planes impulsados por Washington para trasladar extranjeros indocumentados a terceros territorios.

Los migrantes permanecen en un complejo cercano al aeropuerto, donde aseguran no poder salir ni recibir visitas. También reportaron presencia policial y militar en el exterior del recinto.

Varios afectados denunciaron problemas de salud como fiebre, vómitos y malestares estomacales. Según sus testimonios, recibieron medicamentos, aunque no atención médica presencial.

Además, algunos señalaron haber recibido visados temporales por siete días, con posibilidad de extensión, pero advirtieron temor a quedar abandonados si no aceptan programas de retorno voluntario.

Hugo Palencia Ropero, colombiano de 25 años, sostuvo que teme más permanecer en África que regresar a su país. “Si pasan los siete días y no recibimos más ayuda, las cosas serán muy difíciles”, afirmó.

El caso vuelve a abrir cuestionamientos internacionales sobre las políticas de deportación y traslado de migrantes a países terceros sin redes de apoyo ni garantías claras.

 

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