La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, valoró las acciones impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la muerte de Héctor Guerrero, alias “Niño Guerrero”, señalado como máximo líder del Tren de Aragua.
A través de un mensaje público, Machado sostuvo que el operativo representa un paso decisivo en el desmantelamiento de organizaciones criminales que, según afirmó, operaron durante años con total impunidad en territorio venezolano. La dirigente subrayó que estos avances eran “impensables” hace pocos meses y agradeció directamente a Trump y a su administración el apoyo brindado.
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La exdiputada aseguró que la ofensiva contra grupos armados y mafias marca el inicio de una nueva etapa para Venezuela. En esa línea, afirmó que estructuras como el Tren de Aragua lograron expandir su influencia más allá de las fronteras del país, generando graves consecuencias sociales, económicas y de seguridad en la región.
OPERATIVO CONJUNTO CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO
Las declaraciones de Machado surgieron después de que Trump anunciara que fuerzas del Comando Sur de Estados Unidos abatieron a “Niño Guerrero” en una operación militar desarrollada en el estado Bolívar. Posteriormente, autoridades venezolanas confirmaron la acción, que habría contado con intercambio de inteligencia y tecnología especializada.
Según la líder opositora, la cooperación entre ambos países permitió retomar mecanismos de coordinación que permanecían suspendidos desde hacía varios años, fortaleciendo la lucha contra organizaciones criminales transnacionales.
LLAMADO A CONSOLIDAR LA RECUPERACIÓN INSTITUCIONAL
Machado enmarcó el operativo dentro de un proceso más amplio de reconstrucción institucional y recuperación de libertades en Venezuela. Además, destacó la liberación de presos políticos y la reapertura de espacios para la sociedad civil y los medios de comunicación.
La dirigente también llamó a la ciudadanía a colaborar con las autoridades, denunciar actividades ilícitas y contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas para impedir el resurgimiento de redes criminales en el país.
Las autoridades identificaban a Héctor Guerrero, conocido como “Niño Guerrero”, como uno de los delincuentes más buscados de Sudamérica. Bajo su liderazgo, el Tren de Aragua pasó de ser una banda surgida en una cárcel venezolana a una organización criminal con presencia en varios países de la región, vinculada a delitos como extorsión, secuestro, trata de personas, narcotráfico y minería ilegal.






