«No soy un asesino» declaró Nicolás Zepeda al cierre del juicio en su contra. Zepeda enfrenta una decisión crucial por parte de la justicia francesa quienes deben determinar si es culpable o inocente del asesinato de su exnovia japonesa, Narumi Kurosaki.
Vestido con una camisa de cuadros blanca y un jersey negro, Zepeda expresó su inocencia y negó vehementemente ser responsable del asesinato, emocionándose hasta las lágrimas en el banquillo de los acusados.
Tras sus declaraciones finales, en el tribunal de apelaciones de Vesoulel tribunal, los tres magistrados y nueve ciudadanos seleccionados como jurado popular, se retiraron para deliberar. Se espera que el veredicto se dé a conocer este jueves.
En 2022, un tribunal de primera instancia lo declaró culpable del asesinato premeditado de Kurosaki en el año 2016 y lo condenó a 28 años de prisión. Sin embargo, Zepeda apeló esta decisión y ahora enfrenta nuevamente la posibilidad de recibir una sentencia de cadena perpetua.
El fiscal francés, Étienne Manteaux, solicitó la cadena perpetua argumentando que todas las pruebas apuntan a Zepeda como responsable de la muerte de Kurosaki.
Si Zepeda es condenado aún puede apelar ante la Corte de Casación
Según la acusación, Kurosaki desapareció el 4 de diciembre de 2016 en Besanzón, y se afirma que Zepeda la habría asesinado en la madrugada del día siguiente en la residencia universitaria antes de deshacerse del cuerpo.
El fiscal mencionó como prueba central los «gritos de mujer» escuchados por estudiantes de la residencia esa misma madrugada.
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A pesar de la ausencia del cuerpo de la víctima y de una investigación que la defensa considera incompleta, se presentó un escenario alternativo en el que Kurosaki podría haber fallecido durante una pelea debido a un golpe en la cabeza contra un radiador.
El proceso estuvo marcado por los cambios de versión del acusado y su falta de credibilidad, según el fiscal. Se argumentó que Zepeda organizó su viaje a Francia con la intención de reconciliarse con Kurosaki o incluso asesinarla.
La compra de combustible y fósforos días antes del crimen apoyaría la teoría de la premeditación, sosteniendo que Zepeda habría quemado el cuerpo en un área boscosa o lo habría arrojado al río Doubs.
La acusación también señaló la manipulación de las cuentas de mensajería y redes sociales de Kurosaki desde España, Suiza y Chile, coincidiendo con la presencia de Zepeda en esos países.
Se argumentó que Zepeda se hizo pasar por su exnovia para enviar mensajes a sus conocidos, retrasando así la búsqueda de la víctima.
En caso de ser condenado, Zepeda aún tendría la posibilidad de apelar ante la Corte de Casación en Francia y, eventualmente, elevar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sus abogados ya han insinuado posibles violaciones a su derecho a un juicio justo.







