Mientras el conteo de la segunda vuelta presidencial en Perú avanza voto a voto y mantiene una diferencia mínima entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, una pregunta comenzó a instalarse en el debate público: ¿qué ocurriría si ambos candidatos terminaran con exactamente la misma cantidad de votos? Aunque la legislación peruana contempla sorteos para resolver empates en elecciones municipales, regionales y parlamentarias, ese mecanismo no está previsto para definir la Presidencia de la República.
El escenario surge en medio de una de las elecciones más estrechas de las últimas décadas. Con más del 93% de las actas procesadas, Sánchez logró revertir la ventaja inicial de Fujimori y pasó a liderar el escrutinio por un margen de apenas unos miles de sufragios. La estrechez del resultado ha puesto bajo la lupa cada voto y cada acta observada.
SORTEOS SÍ, PERO NO PARA ELEGIR PRESIDENTE
La normativa electoral del Perú establece que, cuando dos candidatos o listas empatan exactamente en elecciones municipales, regionales o legislativas, el desempate debe resolverse mediante un sorteo organizado por las autoridades electorales. En esos casos, los Jurados Electorales Especiales pueden recurrir a distintos mecanismos, desde bolos numerados hasta el lanzamiento de una moneda al aire.
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De hecho, alcaldías en localidades como Tuti, Tibillo y Corculla se han definido mediante procedimientos de azar realizados públicamente y bajo supervisión electoral.
Sin embargo, la situación cambia cuando se trata de la elección presidencial. La Ley Orgánica de Elecciones solo señala que el ganador será quien obtenga la mayoría de votos válidos, sin establecer un procedimiento específico para una eventual igualdad absoluta en una segunda vuelta.
ACTAS OBSERVADAS PUEDEN INCLINAR EL RESULTADO
Más allá de las especulaciones, el proceso aún está lejos de concluir. Cientos de actas observadas permanecen bajo revisión de los Jurados Electorales Especiales, organismos encargados de resolver inconsistencias, errores de llenado o cuestionamientos presentados por los partidos políticos.
Cada una de esas actas puede resultar decisiva en una elección donde la diferencia se mide en décimas porcentuales. Una vez resueltas todas las observaciones, el Jurado Nacional de Elecciones deberá realizar la proclamación oficial del ganador, único acto con validez jurídica para cerrar el proceso.
LA LEY APUESTA POR EL CONTEO, NO POR LA SUERTE
La experiencia electoral peruana muestra que diferencias extremadamente reducidas pueden prolongar durante días o incluso semanas la definición presidencial. Sin embargo, hasta ahora el país nunca ha enfrentado un empate absoluto en una segunda vuelta ni ha debido recurrir a mecanismos de azar para resolver la jefatura del Estado.
Por ello, aunque la imagen de una moneda en el aire ha alimentado el debate en medio de la incertidumbre electoral, la legislación vigente no contempla que la Presidencia del Perú pueda decidirse por sorteo. El desenlace seguirá dependiendo exclusivamente del escrutinio de los votos, la revisión de las actas observadas y las resoluciones de las autoridades electorales.
DE RIPLEY: SOLO EN EL PERÚ#EleccionesPeru2026 | Una acta electoral oficial de la mesa 904337 del distrito de Quilcapuncu, provincia de San Antonio de Putina en Puno, revela que los tres miembros de mesa:
Sulpicio Lipa Condori
Ronal Lipa Condori
Frida Sorayda Condori Lipe… pic.twitter.com/qgo5zDS0Ae— 📢Rebelión en la Granja🚨 (@elorwelliano) June 8, 2026







