Nacional y economía

Comprar o arrendar: Qué buscan los chilenos al momento de buscar una vivienda

Teresa Frías K.

El mercado inmobiliario cambia sus preferencias: jóvenes buscan arriendos flexibles y bien ubicados, mientras adultos mayores priorizan seguridad, accesibilidad y menores costos.

El arriendo se consolida como una de las principales alternativas de acceso a la vivienda, mientras las preferencias habitacionales cambian según la etapa de vida. Comprar un departamento de cerca de 70 m² en comunas como Providencia, Las Condes o Vitacura exige acreditar ingresos líquidos mensuales de entre $3,9 y $5,2 millones, cifra que supera ampliamente el ingreso promedio de un trabajador formal de entre 25 y 34 años.

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Esta realidad convierte el acceso a una vivienda en el sector oriente de Santiago en un desafío para los profesionales jóvenes, quienes encuentran en el arriendo una opción que les permite acceder a mejores ubicaciones sin asumir compromisos financieros de largo plazo.

La tendencia también se refleja en la forma de habitar estas comunas. Según el Censo 2024, el 40,5% de los hogares del sector oriente vive en arriendo, muy por sobre el promedio nacional de 26,2%. Providencia lidera este fenómeno, con un 51,1% de hogares arrendatarios, seguida por Las Condes, con 40,8%.

Las cifras confirman que el arriendo dejó de ser una etapa transitoria para transformarse en una decisión residencial de largo plazo.

Para Pablo Gariboldi, agente inmobiliario de Remax Principal y tasador urbano, este escenario responde a una reestructuración más profunda que el aumento de los precios.

“Ahora observamos un cambio estructural en la manera en que las personas acceden a la vivienda. Muchos profesionales jóvenes ya no postergan la compra solo por las condiciones económicas; privilegian la flexibilidad, la cercanía a sus lugares de trabajo y una mejor calidad de vida. En la práctica, prefieren arrendar la ubicación antes que asumir un compromiso financiero que puede extenderse por 25 o 30 años”, señala.

Esta decisión también refleja nuevas formas de vivir. La proximidad al Metro, los servicios, las áreas verdes, la posibilidad de teletrabajar, la conectividad digital, los espacios para mascotas y la eficiencia de los departamentos tienen hoy un peso similar a los metros cuadrados disponibles.

Adultos mayores también cambian sus viviendas

Las personas sobre los 60 años impulsan una segunda transformación del mercado inmobiliario. Cada vez más propietarios venden inmuebles de gran superficie para trasladarse a departamentos de uno o dos dormitorios.

En este segmento, las prioridades están relacionadas con espacios fáciles de mantener, menores costos operacionales, mayor seguridad y cercanía a centros de salud, comercio, farmacias y redes familiares.

“Las preferencias se condicen según la etapa de vida. Para los adultos mayores es clave reducir los costos de mantención y tener mayor autonomía, cambio que está replanteando los criterios con los que se tasan, venden y desarrollan proyectos inmobiliarios”, explica Gariboldi.

El especialista agrega que atributos como accesos controlados, ascensores, eficiencia energética, terrazas, azoteas y espacios comunes de calidad adquieren cada vez mayor relevancia para este segmento.

Así, el mercado inmobiliario enfrenta un cambio en las prioridades de quienes buscan vivienda: mientras los jóvenes valoran la flexibilidad y la ubicación, los adultos mayores buscan comodidad, seguridad y autonomía.

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