La crisis en Oriente Medio dispara el valor del Petróleo que supera los US$106 y por su parte el cobre sigue al alza por disminución de inventarios.
El petróleo superó este lunes los US$106 por barril, impulsado por los ataques contra instalaciones estratégicas de Arabia Saudita y la persistente tensión energética internacional. Paralelamente, el cobre registró una nueva alza ante la disminución de inventarios disponibles en los mercados. Ambos movimientos adquieren especial relevancia para Chile, que importa gran parte del petróleo que consume y depende de sus exportaciones mineras.
El crudo Brent, referencia internacional utilizada por Chile, subía 1,98% y alcanzaba US$106,79 por barril a las 14:45 horas. Por su parte, el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) avanzaba 2,02%, hasta US$93,86. Las cotizaciones reflejan la preocupación de los mercados por la seguridad del suministro energético.
Ataques en Arabia Saudita
La escalada se produjo después de los ataques contra instalaciones petroleras saudíes y el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad. Los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, se adjudicaron el ataque al aeropuerto, que dejó víctimas fatales y numerosos heridos. Los hechos aumentaron la incertidumbre sobre la seguridad de instalaciones estratégicas y las rutas de abastecimiento de petróleo.
A este escenario se sumaron nuevas tensiones entre Rusia y Ucrania. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció que Moscú continuó atacando infraestructura energética pese al cese de hostilidades sobre esas instalaciones anunciado por Donald Trump. La situación mantiene las dudas sobre la estabilidad de la oferta mundial de combustibles.
El viernes, Trump había anunciado el levantamiento temporal de sanciones para facilitar las exportaciones rusas de combustible durante seis meses. La decisión contribuyó inicialmente a moderar los precios, pero no consiguió llevar el Brent por debajo de los US$100. Los nuevos acontecimientos en Medio Oriente volvieron a impulsar las cotizaciones.
Cobre sube por disminución de inventarios
Mientras el petróleo avanzaba, el cobre también registraba ganancias en la Bolsa de Metales de Londres. Su cotización aumentó 0,91%, hasta US$6,72315 por libra, impulsada por una menor disponibilidad física del metal.
Los inventarios de la Bolsa de Metales de Londres disminuyeron 1.750 toneladas métricas, equivalentes a una caída de 0,75%. Con ello, las existencias llegaron a 231.275 toneladas, reforzando las presiones sobre el precio.
El promedio mensual del cobre alcanzó US$6,58684 por libra, mientras el acumulado anual llegó a US$6,11372. Estos valores mantienen al principal producto de exportación chileno en niveles elevados.
Efectos contrapuestos para Chile
El aumento del petróleo representa una presión para los costos de transporte, producción y distribución de bienes. Chile depende ampliamente de las importaciones de crudo, por lo que las variaciones internacionales pueden trasladarse a los combustibles y contribuir a las presiones inflacionarias.
En contraste, un precio elevado del cobre favorece el valor de las exportaciones y puede mejorar los ingresos fiscales asociados a la actividad minera. Sin embargo, esos beneficios dependen también de los volúmenes producidos, los costos y la evolución de los mercados.
La jornada deja así dos señales distintas para la economía chilena: un petróleo más caro que presiona los costos internos y un cobre fortalecido que mejora las perspectivas de ingresos externos. Su efecto final dependerá de cuánto persistan ambas tendencias.
Cómo impactan en el ciudadano
El alza del petróleo tiene consecuencias que las familias pueden sentir directamente en sus presupuestos, especialmente cuando los mayores costos internacionales se trasladan a los consumidores. Llenar el estanque, comprar gas licuado para cocinar o calefaccionar el hogar puede resultar cada vez más caro. A ello se suma el encarecimiento del transporte de carga, que presiona los precios de alimentos y productos básicos en almacenes, supermercados y ferias.
El resultado es conocido por los hogares: con el mismo sueldo deben afrontar mayores gastos. Y cuando los ingresos no aumentan al ritmo de los precios, disminuye su capacidad de compra. La evolución de las cotizaciones internacionales termina convirtiéndose en un problema doméstico.
El cobre ofrece una posible compensación, aunque menos visible e inmediata. Su mayor cotización puede favorecer el ingreso de dólares al país y contribuir a fortalecer el peso chileno, moderando el costo de los productos importados. Sin embargo, ese efecto depende también de otros factores económicos y no garantiza que los precios bajen en las tiendas.
Efecto focalizado
Los beneficios laborales tampoco se distribuyen de manera uniforme. Un ciclo favorable del cobre puede estimular la actividad, la contratación y los salarios en la minería y sus servicios asociados, especialmente en las regiones productoras. Para quienes trabajan en otros sectores, esos efectos suelen ser más indirectos y tardíos.
Existe, además, una diferencia fundamental entre los mayores ingresos que genera el cobre y los recursos que efectivamente llegan a las familias. Un precio elevado puede mejorar la recaudación fiscal, pero no se traduce automáticamente en bonos, subsidios o nuevas prestaciones sociales. La política presupuestaria del Gobierno y las restricciones fiscales determinan cuánto de ese beneficio puede convertirse en gasto público.
La regla de balance estructural busca precisamente evitar que el Estado comprometa gastos permanentes sobre la base de ingresos extraordinarios o transitorios. Para ello considera, entre otros elementos, el precio de referencia del cobre de largo plazo y no solamente su cotización del momento. Por eso, un aumento del metal no equivale a disponer inmediatamente de todos esos recursos para financiar nuevas políticas.
Así, mientras los mayores costos del petróleo pueden llegar con rapidez al bolsillo, los beneficios de un cobre más caro siguen caminos más largos y menos directos. El ciudadano paga el combustible a precio de mercado, pero no recibe automáticamente una parte de las ganancias del cobre. Esa diferencia ayuda a explicar por qué dos buenas noticias para las cotizaciones internacionales no necesariamente se convierten en buenas noticias para el presupuesto familiar.





