Una imponente marcha de la La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en el centro de Santiago, elevó el tono contra el gobierno durante este 1 de mayo. Denuncia que el Ejecutivo “dialoga sobre una ideología que fracasó”, en relación a su mirada económica y laboral.
La movilización se desarrolló en Santiago -y regiones- con la participación de organizaciones sindicales, gremios y dirigentes políticos, marcando la primera conmemoración del Día del Trabajador bajo el actual gobierno.
Prima la ideología
Desde el escenario instalado frente al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), el secretario general de la CUT, Eric Campos, cuestionó la orientación del Ejecutivo.
“El problema del diálogo del Gobierno es que lo hace sobre una ideología que fracasó: que, para crecer, hay que bajar impuestos a los más ricos y reducir derechos sociales”, afirmó el dirigente.
A su juicio, el enfoque del gobierno no solo es equivocado, sino que además tensiona el vínculo con los trabajadores y limita la posibilidad de acuerdos en materias clave.
Salario mínimo y recortes
La masiva movilización está marcada por el fracaso de las negociaciones entre el gobierno y la CUT para fijar un nuevo salario mínimo. Sobre todo ante el aumento del IPC por el traslado del costo del combustible a las personas, que disparó precios.
Mientras la multisindical impulsaba un alza significativa para recuperar el poder adquisitivo, el Ejecutivo presentó una propuesta más acotada, lo que llevó a que el debate se traslade al Congreso.
A esto se suman cuestionamientos por recortes en programas sociales, laborales , la PGU, educacionales y de salud, que han sido interpretados por organizaciones sindicales como un retroceso en derechos laborales y garantías sociales.
Advertencias desde el mundo sindical
Durante la marcha, el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, advirtió que existen “amenazas concretas” a derechos laborales y sociales, y llamó a los trabajadores a mantenerse organizados frente a estos cambios.
En la misma línea, desde la CUT se acusó que el gobierno ha tendido a “criminalizar” las manifestaciones sociales y a dificultar el diálogo con los distintos actores del mundo laboral.
Primera marcha en gobierno de Kast
La jornada se desarrolló en un clima político distinto al de años anteriores, marcado por una mayor confrontación entre el Ejecutivo y organizaciones sindicales.
El propio presidente José Antonio Kast había advertido previamente sobre una “emergencia laboral”, apuntando a cifras de desempleo cercanas al 9% y a más de 900 mil personas sin trabajo formal.
En ese escenario, la marcha no solo fue una conmemoración, sino también una señal política de presión hacia el gobierno en materia económica y social.
Más que una marcha
La movilización del 1 de mayo dejó en evidencia un escenario de alta tensión entre el Ejecutivo y el mundo sindical. El origen no es solo la mirada ideológica del gobierno, es la política de recortes y traspaso del costo que debiera asumir el estado a las personas.
Más allá de las consignas, el conflicto refleja diferencias profundas sobre el modelo de desarrollo, el rol del Estado y la distribución de los costos del ajuste fiscal.
Y en ese debate, el diálogo —que ambas partes dicen buscar— sigue siendo el principal punto de disputa.







