Chile vuelve a mirar hacia el suelo. La seguidilla de fuertes sismos registrados durante los últimos meses en Venezuela, Filipinas, Colombia, Indonesia y Perú ha instalado una pregunta que rápidamente se replica en redes sociales: ¿se acerca un gran terremoto a Chile?
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La respuesta de los expertos es clara: los terremotos ocurridos en otros países no permiten predecir que ahora vaya a producirse un terremoto en Chile. Sin embargo, eso no significa que el riesgo sísmico haya disminuido. Chile se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta y existen sectores donde los especialistas han identificado una importante acumulación de energía tectónica.
La discusión, entonces, no es si Chile volverá a experimentar un gran terremoto. La historia sísmica demuestra que ocurrirá. La verdadera pregunta es dónde, cuándo y qué tan preparado está el país para enfrentar ese escenario.
Una seguidilla de terremotos vuelve a encender las alarmas
Y es que este 2026, la tierra ha decidido sacudirse más de lo que quisiéramos. Distintos países han registrado terremotos de gran magnitud.
El 24 de junio, Venezuela fue sacudida por dos fuertes movimientos de magnitud 7,2 y 7,5, ocurridos con menos de un minuto de diferencia. El segundo terremoto fue localizado frente a la costa norte venezolana.
Semanas antes, el 7 de junio, un terremoto de magnitud 7,8 afectó el sur de Filipinas, provocando daños y deslizamientos.
El 10 de agosto, otro terremoto de magnitud 7,4 se registró en Colombia y fue percibido también en Ecuador.
Luego, el 15 de agosto, Indonesia enfrentó un terremoto de magnitud 7,7 frente a la isla de Flores. El movimiento, ocurrido a unos 10 kilómetros de profundidad, provocó víctimas fatales, daños y evacuaciones.
Y este jueves 20 de agosto, un nuevo terremoto de gran magnitud afectó el sur de Perú. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) informó inicialmente una magnitud de 7,2, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó posteriormente una magnitud de 6,7.
La sucesión de estos eventos ha generado preocupación y también numerosas especulaciones sobre una eventual relación entre ellos.
Pero los especialistas advierten que no existe evidencia científica para afirmar que esta seguidilla de terremotos esté avanzando hacia Chile.
Chile y una zona de subducción entre las más activas del planeta
La placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana frente a las costas chilenas. Este proceso, conocido como subducción, acumula energía que periódicamente se libera mediante grandes terremotos.
Chile tiene una de las historias sísmicas más importantes del mundo. El terremoto de Valdivia de 1960, con magnitud 9,5, continúa siendo considerado el terremoto de mayor magnitud registrado instrumentalmente en el planeta.
También están los terremotos de 1906, 1922, 1960, 1985 y 2010, entre muchos otros eventos de gran magnitud.
El terremoto del 27 de febrero de 2010 alcanzó una magnitud de 8,8 y afectó principalmente la zona centro-sur del país.
La experiencia acumulada durante décadas permitió desarrollar una de las ingenierías sísmicas más reconocidas internacionalmente.
Las zonas con especial atención
El Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile publicó el 7 de agosto de 2026 un análisis sobre las llamadas brechas sísmicas, segmentos donde no se ha producido una gran ruptura durante un período prolongado.
El organismo identifica cuatro sectores particularmente relevantes.
Copiapó: más de un siglo desde el último gran terremoto
En la zona de Copiapó, el último gran terremoto ocurrió en 1922.
Según el Centro Sismológico Nacional, durante más de un siglo se habría acumulado un desplazamiento tectónico equivalente a aproximadamente 6,5 metros.
El organismo plantea que esta acumulación sería suficiente para generar un terremoto de magnitud 8 o superior.
Esto no significa que el terremoto vaya a ocurrir próximamente. Una brecha sísmica no funciona como una cuenta regresiva.
Lo que indica es que existe un segmento que merece especial atención debido a su historia y comportamiento tectónico.
Iquique, Pisagua y el norte de Chile: Otro sector de preocupación se ubica entre Ilo y Pisagua, relacionado con los grandes terremotos históricos de 1868 y 1877.
También aparece el tramo ubicado entre el sur de Iquique y Tocopilla, donde el último gran evento de referencia ocurrió en 1877.
Ambos segmentos forman parte de la zona norte que los especialistas mantienen bajo observación debido al tiempo transcurrido desde sus últimas grandes rupturas.
Los Vilos-Pichilemu: El Centro Sismológico Nacional señala que han transcurrido más de 40 años desde el terremoto de magnitud 8 ocurrido en 1985 y que, considerando además el antecedente del terremoto de 1906, el sector comprendido entre Los Vilos y Pichilemu está lentamente transformándose en una brecha sísmica.
“Lentamente esta región se está transformando en una brecha sísmica”, explicó el Centro Sismológico Nacional en su análisis publicado el 7 de agosto de 2026.
De hecho, el organismo es enfático en señalar que una brecha sísmica no permite determinar cuándo ocurrirá el siguiente gran evento.
¿Y qué pasa con Santiago?
Cuando se habla de un gran terremoto en Chile, habitualmente la mirada se dirige hacia la zona de subducción frente a las costas.
Pero Santiago tiene además otro elemento que preocupa a los especialistas: la Falla San Ramón.
Esta estructura geológica se extiende por el sector oriente de la Región Metropolitana y atraviesa zonas densamente pobladas.
A diferencia de un terremoto de subducción, un evento asociado a una falla cortical como San Ramón podría producirse a menor profundidad y relativamente cerca de zonas urbanas.
Investigaciones de la Universidad de Chile han advertido que esta falla tiene capacidad para generar terremotos importantes.
Los estudios han estimado que un evento asociado a la Falla San Ramón podría alcanzar magnitudes del orden de 6,2 a 6,7.
Aunque sería inferior al terremoto de 8,8 ocurrido en 2010, la cercanía con Santiago y la poca profundidad podrían convertirlo en un escenario de alta preocupación.
La magnitud, por sí sola, no determina el nivel de destrucción.
¿Esperamos un terremoto?
El hecho de que una zona lleve décadas acumulando energía no permite establecer una fecha de vencimiento.
Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional, ha explicado que los grandes terremotos forman parte del comportamiento natural de la subducción chilena.
Según el organismo, en Chile ocurre en promedio un terremoto cercano a magnitud 8 o superior aproximadamente cada 12 años.
Pero se trata de un promedio histórico y no de una periodicidad exacta.
No significa que cada 12 años tenga que producirse necesariamente un terremoto.
La ciencia todavía no puede decir cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto.
Pero sí puede identificar las zonas de mayor amenaza, estudiar la acumulación de energía, analizar la vulnerabilidad de las construcciones y establecer normas para disminuir el riesgo.
Chile cuenta además con sistemas de monitoreo sísmico, mapas de amenaza y protocolos de emergencia.
El Centro Sismológico Nacional lanzó durante 2026 nuevos Mapas de Amenaza Sísmica, una herramienta que permite visualizar de manera más detallada cómo se distribuye la amenaza en distintas zonas del territorio.
Chile tiene una historia sísmica propia y la tierra seguirá recordándonoslo.







