Política

Cordero: Kast improvisa en materia de seguridad

Mario López M.

Foto referencial Exministro Luis Cordero Crédito: U.S. Department of Homeland Security (DHS) Secretary Kristi Noem delivers remarks with the Minister of Public Security of Chile Luis Cordero at the Ministry of Interior and Public Security in Santiago, Chile, July 30, 2025. (DHS photo by Tia Dufour)
Apuntó a la falta de planificación, a decisiones que podrían incluso infringir la ley y a una peligrosa confusión entre comunicación política y gestión real.

El exministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, cuestionó con dureza la instalación de la nueva cartera encabezada por Trinidad Steinert y advirtió que el gobierno de José Antonio Kast improvisa en  materia de seguridad, una de sus principales promesas de campaña.

Cordero lanzó una crítica directa asegurando que existen señales claras de improvisación en una de las áreas más sensibles de la nueva administración.

Durante su participación en Mesa Central de Canal 13, Cordero afirmó que “hay varias cosas que demuestran improvisación”: ausencia de un plan con metas claras, indicadores definidos y objetivos concretos sobre los principales delitos y decisiones operativas.

El exsecretario de Estado no hablaba desde la oposición teórica. Fue el primer titular del Ministerio de Seguridad Pública creado durante el gobierno de Gabriel Boric y conoce desde dentro el diseño institucional de una cartera que recién comenzaba a consolidarse antes del cambio de mando.

GOLPE A UNIDAD ESTRATÉGICA

Uno de los puntos más duros de su crítica fue la decisión de la actual administración de suprimir la Unidad Estratégica del ministerio. Se trataba de una  instancia diseñada para integrar información de las distintas instituciones de seguridad pública y permitir una medición seria de resultados.

Para Cordero, esa decisión no solo debilita la gestión: también podría vulnerar la propia ley que creó el ministerio. Fue categórico al señalar que eliminar esa unidad “además de constituir una infracción a la ley del Ministerio de Seguridad”, desarticula el modelo que permitía construir información útil para evaluar políticas públicas.

La observación no es menor. El Ministerio de Seguridad fue presentado como una de las grandes reformas institucionales recientes precisamente porque buscaba separar la gestión política del orden público. Esa era la lógica tradicional del Ministerio del Interior, profesionalizando la seguridad como política de Estado y no solo como reacción de contingencia.

Si esa arquitectura comienza a desmontarse desde el inicio, la señal política es delicada.

MÁS OPERATIVOS, MENOS ESTRATEGIA

Cordero también cuestionó la forma en que el Ejecutivo comunica seguridad pública. A su juicio, existe una sobreexposición de operativos policiales y una subestimación del trabajo estructural que requiere la cartera.

“Hay que tener cuidado con creer que seguridad pública es exclusivamente operativos especiales, es mucho más que eso”, advirtió. Además, remarcó que en esta materia la comunicación no es un accesorio, sino parte central del trabajo ministerial: “50% del trabajo está asociado a qué se comunica”.

La crítica golpea directo a la ministra Trinidad Steinert, cuya instalación ha estado marcada por una fuerte agenda mediática junto al Presidente y por episodios complejos como la salida de la exsubdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña, una controversia que obligó incluso a explicaciones públicas del director general de la policía civil.

El mensaje de Cordero apunta a una vieja advertencia institucional: seguridad no se administra con fotografías de operativos, sino con capacidad sostenida del Estado.

SOBERBIA

El exministro también abordó otro de los ejes emblemáticos de Kast: las expulsiones de migrantes y el endurecimiento del control fronterizo.

Ahí fue particularmente duro. Recordó que expulsar personas no depende solo de voluntad política, sino de logística, disponibilidad de vuelos, coordinación internacional y capacidad de gestión efectiva. Por eso pidió “algo más de modestia y no tanta soberbia” frente a promesas que luego pueden no cumplirse.

Explicó que existen tres mecanismos reales para concretar expulsiones: vuelos de la FACH, vuelos comerciales con cupos limitados y chárteres contratados por el Estado. Sin esa estructura, el discurso termina chocando con la realidad administrativa.

También calificó como una mala decisión el proyecto que busca tipificar el ingreso clandestino como delito, advirtiendo que podría rigidizar los procesos y terminar conspirando contra el propio objetivo del gobierno de acelerar expulsiones.

PROMESA

El punto de fondo es político. Seguridad fue la principal promesa presidencial de Kast, probablemente el eje que más votos le entregó y la razón por la que buena parte de su electorado espera resultados rápidos.

Por eso la advertencia de Cordero tiene peso especial: si justamente en esa área aparece improvisación, el problema deja de ser sectorial y pasa a convertirse en una amenaza para la credibilidad completa del gobierno.

No es lo mismo anunciar mano dura que construir institucionalidad durable. Y en seguridad pública, como en casi todo en el Estado, la diferencia entre ambas cosas suele medirse no en discursos, sino en resultados.

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