Política

Declaración argentina abre tensión por soberanía en Magallanes

Mario López M.

Imagen referencial creada con herramientas digitales
Nuevamente declaraciones de autoridades militares argentinas cuestionan soberanía chilena en el extremo sur ya definidas en Tratados Internacionales vigentes.

Una nueva declaración proveniente de argentina abre fuerte tensión por soberanía en Magallanes. Esta vez el jefe de la Fuerza Aérea Argentina incluyó a Magallanes entre las zonas donde su país debe mantener presencia por razones de soberanía. No es un episodio aislado: en 2024 instalaciones argentinas ingresaron a territorio chileno y este año otro alto oficial trasandino afirmó que la boca oriental del Estrecho era argentina.

Una nueva declaración de una alta autoridad militar argentina volvió a encender las alarmas en Chile por la soberanía en el extremo austral. Esta vez fue el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde.

Durante una entrevista difundida este domingo, Valverde habló de la importancia estratégica del extremo sur y afirmó: “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía”. Agregó que Argentina debe “mantener ahí” presencia por tratarse de una “llave bioceánica” entre el Atlántico y el Pacífico.

La frase admite preguntas respecto del alcance exacto que quiso darle el militar argentino. Sin embargo, tratándose del máximo jefe de la Fuerza Aérea de ese país y existiendo antecedentes recientes sobre la misma zona, difícilmente puede considerarse irrelevante.

Una soberanía jurídicamente zanjada

La Cancillería chilena respondió que la soberanía nacional sobre el Estrecho de Magallanes es “indiscutible” y recordó que se encuentra sustentada en los tratados de 1881 y 1984. Parlamentarios de distintos sectores pidieron, además, una aclaración formal de Argentina.

Entre ellos el senador de la UDI y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores, Iván Moreira, quien solicitó al Gobierno reafirmar la soberanía chilena en el Estrecho de Magallanes.

Desde la oposición, el diputado e integrante de la comisión de RR.EE, Nelson Venegas (PS), aseveró que «esto es grave. Los dichos del jefe de la fuerza aérea Argentina, son improcedentes y revisten la mayor de las alertas. En Derecho Internacional cuando no se envía una nota de protesta respecto de este tema, se reconoce soberanía extranjera sobre nuestro territorio».

«Este es un tema jurídicamente zanjado. Los dichos desconocen los compromisos establecidos en el Tratado de Límites de 1881 y posteriormente reafirmados en el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que consagra además que Argentina no puede impedir ni entorpecer el ingreso o la salida por esa vía. El estrecho de Magallanes está bajo soberanía chilena», agregó.

La soberanía no se discute

El punto jurídico resulta particularmente importante. El Tratado de Paz y Amistad de 1984 establece el término oriental del Estrecho entre Punta Dungeness, al norte, y Cabo del Espíritu Santo, al sur. La soberanía chilena sobre el Estrecho no constituye, por tanto, una aspiración ni una interpretación política contingente.

Y precisamente por encontrarse jurídicamente resuelto, las reiteradas declaraciones provenientes de autoridades argentinas adquieren una dimensión que excede una simple polémica comunicacional.

No es la primera vez

En abril pasado ya se produjo una controversia semejante. El jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, contraalmirante Hernán Montero, afirmó directamente que “la boca de Magallanes es argentina” y sostuvo que Chile ejercía soberanía sobre el Estrecho “excepto la boca”.

Chile rechazó entonces esa interpretación. El ministro de Defensa, Fernando Barros, fue categórico posteriormente al señalar que el Estrecho, “desde su principio hasta su fin”, es chileno y que no existe duda jurídica ni material al respecto.

Pero existe un antecedente todavía más concreto.

En junio de 2024, instalaciones correspondientes al Puesto de Vigilancia y Control de Tránsito Marítimo Hito 1 de la Armada Argentina sobrepasaron en más de tres metros la frontera e ingresaron a territorio chileno. Buenos Aires reconoció que se había tratado de un error y posteriormente retiró los paneles solares instalados en suelo nacional.

Aquella controversia terminó después de que el entonces Presidente Gabriel Boric exigiera públicamente el retiro de las estructuras.

Tres episodios que obligan a mirar el conjunto

Una instalación física en territorio chileno en 2024. Un contraalmirante argentino afirmando en 2026 que la boca oriental del Estrecho pertenece a su país. Y ahora el jefe de su Fuerza Aérea incorporando “Magallanes” dentro de una reflexión sobre soberanía y necesidad de presencia argentina.

No existe antecedente que permita afirmar que los tres hechos respondan a una política coordinada del Estado argentino. Hacerlo sería ir más allá de los hechos conocidos. Pero tampoco parece razonable examinarlos como acontecimientos completamente desconectados.

Cuando declaraciones sobre soberanía provienen reiteradamente de altos mandos de las Fuerzas Armadas de un país vecino, respecto de una zona cuya delimitación está establecida por tratados internacionales, la respuesta no puede agotarse en una polémica política de algunas horas.

¿Y, el respeto a la soberanía?

La relación entre Chile y Argentina tiene una profundidad histórica, económica y humana que obliga precisamente a cuidar esos tratados. Y cuidar una relación bilateral también significa despejar sin ambigüedades cualquier duda sobre sus fronteras.

Por eso la cuestión ahora no consiste en discutir si el Estrecho de Magallanes es chileno. Eso ya está resuelto. Lo que corresponde aclarar es por qué, pese a estar resuelto, altas autoridades argentinas vuelven una y otra vez a ponerlo en discusión.

 

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