Desafuero de Calisto complica al gobierno y cambia mayoría del Senado
La confirmación del desafuero del senador Miguel Ángel Calisto no solo abre un nuevo capítulo judicial para el parlamentario. También modifica la aritmética con que el Gobierno de José Antonio Kast ha construido sus mayorías en el Senado. El efecto tiene dos caras, una penal y otra política.
La penal
La procesal, donde la Corte de Apelaciones de Puerto Montt acogió por unanimidad la solicitud de desafuero formulada por el Fiscal Regional de Aysén Hernán Libedinsky Moscovich, respecto del Senador Miguel Ángel Calisto Águila, quien está acusado en una causa por fraude al Fisco. Una vez que esta resolución quede ejecutoriada, la causa podrá avanzar hacia la etapa de preparación juicio oral.
El fallo del Tribunal de Alzada estableció “que el examen de los antecedentes recabados en la carpeta investigativa permite apreciar que los hechos materia de la acusación, tienen mérito y resultan plausibles”. Adicionalmente, añadió que “se trata entonces de antecedentes serios que permiten superar el control de plausibilidad de la imputación que el Ministerio Público formula acerca de la existencia de un ilícito y participación para la formación de causa en su contra.”.
La Ilustrísima Corte de Apelaciones de Puerto Montt también concluyó que, “como se ha adelantado, el convencimiento preliminar requerido en esta fase previa de desafuero, se obtiene del examen de los antecedentes reunidos en la etapa de investigación, reales, revestidos de seriedad y plausibilidad para dar lugar a la formación de causa respecto del Senador Miguel Ángel Calisto Águila; sin perjuicio de lo que se resuelva en el juicio penal.”.
La investigación penal del Ministerio Público acusa a 8 imputados por los delitos de fraude al Fisco y fraude de subvenciones, en carácter de reiterado, donde el monto total del perjuicio para el Estado supera los 100 millones de pesos. Entre los acusados por el delito de fraude al Fisco se encuentra el mencionado parlamentario.
La política
Calisto dejará de participar en las votaciones mientras permanezca suspendido, pero tampoco será considerado senador en ejercicio para calcular los quórums. El Senado pasa así, para esos efectos, de 50 a 49 integrantes.
La mayoría absoluta, por ejemplo, baja de 26 a 25 votos. Sin embargo, el oficialismo mantiene solo 23 escaños propios y pierde precisamente a uno de los parlamentarios externos con cuyo respaldo había conseguido completar algunas de sus mayorías.
Un voto útil
Calisto no pertenece formalmente a los partidos de Gobierno. Su importancia para La Moneda estaba en otro lugar: formaba parte del reducido grupo de senadores cuyos votos permitían al Ejecutivo ampliar una base propia insuficiente para controlar por sí sola la Cámara Alta.
Hasta ahora, el Gobierno podía alcanzar 26 apoyos sumando a sus 23 senadores los votos de Calisto y otros parlamentarios que habían acompañado determinadas iniciativas. No constituían un bloque automático, pero esa combinación entregaba al Ejecutivo una mayoría operacional en votaciones específicas.
La suspensión de Calisto modifica ambas partes de la ecuación. El Gobierno pierde su voto, mientras el umbral de mayoría absoluta cae a 25. Con 23 parlamentarios propios, necesitará conseguir al menos dos apoyos externos para alcanzar ese número.
Antes necesitaba tres. Pero uno de ellos era precisamente Calisto.
Los quórums también se mueven
El efecto será distinto dependiendo del tipo de proyecto sometido a votación. No basta, por tanto, con restar un senador a las fuerzas que habitualmente respaldan al Ejecutivo.
La suspensión reduce también el número de senadores en ejercicio utilizado para determinar diversos quórums constitucionales y legales. Esa consecuencia ya había llevado a la Mesa del Senado a estudiar durante septiembre los efectos reglamentarios de los posibles desafueros.
La situación resulta especialmente relevante porque el Gobierno enfrenta proyectos que requieren mayorías superiores a la simple mayoría de los presentes. Cada iniciativa obligará ahora a calcular nuevamente el número necesario y, después, determinar de dónde pueden provenir esos votos.
Una amenaza conocida
La Moneda conocía desde hace meses este riesgo. En julio, cuando avanzaban investigaciones que involucraban a Calisto, Camila Flores y Alejandro Kusanovic, ya existía preocupación oficialista por la posibilidad de perder la estrecha ventaja construida en el Senado. Los tres parlamentarios habían sido identificados como piezas capaces de alterar la correlación de fuerzas si quedaban suspendidos.
El caso de Calisto es el primero que convierte aquella preocupación en un problema concreto. Y existe una diferencia relevante si prosperara eventualmente un desafuero contra Camila Flores: Calisto era un apoyo externo, Flores pertenece directamente a RN y su suspensión reduciría de 23 a 22 los escaños propios del oficialismo. Ya en junio se advertía que la combinación de ambos escenarios podía alterar sustancialmente la mayoría del Gobierno.
Menos senadores pero también menos votos
La consecuencia del desafuero es, entonces, más compleja que decir que Kast perdió simplemente un voto. El Senado tendrá un integrante en ejercicio menos y algunos quórums disminuirán.
Pero el Gobierno también pierde a uno de los parlamentarios que utilizaba para alcanzar esos mismos números. Con Calisto fuera de las votaciones, la mayoría absoluta baja de 26 a 25. La base propia del Gobierno, en cambio, sigue siendo 23.
Calisto arriesga condena y el gobierno perder la imposición de sus políticas.
La diferencia parece pequeña. Pero para Calisto no lo sería y, en un Senado dividido casi por mitades, dos votos pueden ser una distancia enorme. Y, de paso, obligar a la tan necesaria conversación y a los acuerdos.






