La encuesta Nodo XXI golpea al Gobierno: le da una nota de 2.9 en economía y seguridad, en medio de la incertidumbre de la megarreforma.
La gestión del Presidente José Antonio Kast enfrenta una nueva señal de alerta. La encuesta «Chile Actual», elaborada por la Fundación Nodo XXI, situó en 29,5% la aprobación del Mandatario y mostró una evaluación particularmente crítica en dos de las áreas que el propio Gobierno ha definido como prioritarias: economía y seguridad.
Fracaso en el corazón del programa
El estudio de NODO XXI, realizado entre el 15 y el 23 de junio sobre una muestra nacional de mil entrevistas, asignó una nota promedio de 2,9, en una escala de 1 a 7, tanto a economía y trabajo como a delincuencia y seguridad. Solo el ítem inmigración y frontera obtuvo una evaluación levemente superior, con 3,5, aunque igualmente reprobatoria.
Los resultados aparecen en momentos en que La Moneda impulsa su denominada megarreforma económica, cuyo eje central es la reducción del impuesto corporativo desde el 27% al 23%, junto con otras modificaciones tributarias orientadas a incentivar la inversión.
Rebaja de impuestos no convence
Uno de los datos más llamativos del estudio es el escaso respaldo que obtiene precisamente una de las principales banderas económicas del Gobierno.
Solo 30% de los encuestados manifestó estar de acuerdo con reducir los impuestos a las empresas bajo el argumento de estimular el crecimiento económico, mientras 43% del segmento ABC1 rechaza esa medida y apenas un 35% la respalda.
El rechazo es transversal
La encuesta muestra que incluso entre quienes se identifican políticamente con la derecha existe una adhesión lejos de ser unánime: 53% apoya la reducción tributaria, 30% se declara indiferente y 16% manifiesta abiertamente su rechazo.
Para el investigador principal del estudio, Juan Pablo Orrego, ello demuestra que el Gobierno enfrenta un problema más profundo que una simple disputa política. «Una mayoría de la población no está apoyando el corazón de las reformas que está impulsando José Antonio Kast», afirmó el investigador.
Según el investigador, la baja adhesión se observa de manera transversal. «Los resultados son bastante transversales, no es solamente una cosa de que la izquierda está en contra; también incluso personas que se consideran de derecha muestran tasas de rechazo o de baja adhesión en este tipo de reformas.»
Estado con mayor presencia
Mientras la rebaja tributaria genera escaso respaldo, otras propuestas obtienen una aprobación ampliamente mayoritaria. El 66% de los consultados apoya que el Estado aumente la inversión en industria, infraestructura y tecnología, aun cuando ello implique mayores impuestos para grandes empresas y sectores de mayores ingresos.
Asimismo, 61% respalda la implementación de una sala cuna universal financiada por los empleadores y 56% se muestra favorable a restituir el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco). En contraste, apenas 17% considera adecuado reducir el gasto público y solo 31% apoya los embargos a deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE).
Para Nodo XXI, el mensaje es claro: la ciudadanía continúa esperando un Estado activo en materias económicas y sociales. «Esta encuesta muestra que la mayor parte de la población todavía quiere un Estado presente, que garantice ciertos niveles de seguridad social», sostuvo Orrego.
Economía y seguridad: metas incumplidas
El estudio también entrega una radiografía territorial de la evaluación ciudadana. La peor calificación en materia de delincuencia y seguridad se concentra en el norte del país, donde la nota promedio alcanza apenas 2,7, seguida de la Región Metropolitana con 2,8.
En economía y trabajo, la evaluación más baja también corresponde a la capital, con una nota de 2,7, reflejando el impacto que siguen teniendo el aumento del costo de la vida, la desaceleración económica y el desempleo sobre la percepción ciudadana.
Según Orrego, precisamente esos factores explican buena parte de la evaluación del Ejecutivo. «La situación económica, con bajas proyecciones de crecimiento, aumento del costo de vida y del desempleo, más seguridad social, son los ejes que determinan la aprobación del gobierno», señaló.
Una advertencia para La Moneda
La encuesta deja además una lectura política que trasciende los porcentajes de aprobación presidencial. Aunque Kast mantiene un respaldo cercano al 30%, similar al registrado por otros estudios recientes, el sondeo sugiere que ese apoyo no se traduce automáticamente en un respaldo a las políticas que impulsa el Ejecutivo.
Para Orrego, existe una diferencia entre votar por una alternativa política y respaldar todas sus propuestas. «La derecha fue muy inteligente al capitalizar las aspiraciones de mejoras materiales, más seguridad y orden, pero el error del gobierno está en creer que eso se traduce en un apoyo a la forma en que van a enfrentar esos problemas.»
No hay cheque en blanco
El investigador agrega una advertencia que apunta directamente al futuro político del oficialismo. «Una votación, por muy contundente que sea, nunca es un cheque en blanco.»
Finalmente, sostiene que los resultados deberían abrir un espacio de reflexión tanto para el Gobierno como para la oposición, especialmente en medio de la discusión de la megarreforma económica. A su juicio, el desafío para los sectores políticos será explicar a la ciudadanía si vale la pena aprobar reformas que, según muestran los datos, no concitan un respaldo mayoritario a cambio de «concesiones menores».
La encuesta de Nodo XXI instala así una interrogante incómoda para el Ejecutivo: si la principal reforma económica del Gobierno no logra convencer ni siquiera a una parte importante de quienes se identifican con la derecha, el debate legislativo podría transformarse en un examen político mucho más complejo que una simple discusión tributaria.
Futuro muy incierto
La encuesta se conoce en un contexto de creciente deterioro de la actividad económica, marcado por un alza del desempleo, bajo crecimiento y una economía que, según diversos analistas, exhibe síntomas compatibles con una fase de prerrecesión.
Ello, porque la apuesta económica del Gobierno no se juega únicamente en las cifras actuales, sino en una hipótesis sobre el comportamiento futuro de la inversión. Eso es lo que acarrea al ejecutivo el resultado de la encuesta Nodo XXI golpea al Gobierno: le da una nota de 2.9 en economía y seguridad, en medio de la incertidumbre de la megarreforma.
La megarreforma del ministro Jorge Quiroz supone que la reducción de impuestos y la invariabilidad tributaria generarán un crecimiento capaz de compensar su costo fiscal. Mientras esa hipótesis no se verifique, el Ejecutivo administra una promesa económica antes que un resultado económico.
Invariabilidad: Una apuesta peligrosa
Una reforma estructural modifica incentivos esperando determinados efectos, pero incorpora mecanismos de corrección si esos efectos no aparecen. Una apuesta estructural, en cambio, compromete recursos o renuncia a ellos confiando en que el escenario futuro validará la decisión.
Ahí es donde la invariabilidad tributaria cambia la naturaleza del debate. Si el Estado asegura: «bajo los impuestos porque creo que creceremos», siempre puede revisar la política si el crecimiento no llega. Pero si además promete que durante veinte o veinticinco años no modificará esas reglas, restringe su propia capacidad de reacción frente a cambios económicos, fiscales o internacionales.
Ese es un punto que trasciende la discusión tributaria. Es una cuestión de política pública: ¿Es prudente que un gobierno reduzca deliberadamente el margen de maniobra de los próximos gobiernos sobre la base de una proyección económica que, por definición, nadie puede asegurar?
Esa pregunta no depende de ser de izquierda o de derecha. Es una pregunta de gobernanza del Estado. Y, a la vez, es una peligrosa apuesta.







