El Gobierno optó por una estrategia de contención institucional frente a la controversia por el almuerzo del Presidente José Antonio Kast con excompañeros de universidad en La Moneda, evitando profundizar en los detalles y trasladando la respuesta al ámbito administrativo.
La vocera de Gobierno, Mara Sedini, fijó una línea clara: asegurar que el mandatario costeó personalmente la actividad, pero sin entrar en precisiones sobre el uso de recursos públicos asociados al funcionamiento del Palacio.
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“El Presidente financió el almuerzo con recursos propios”, reiteró en varias ocasiones, en un punto de prensa marcado por la insistencia de la prensa en conocer si el pago incluyó también a funcionarios, garzones y logística institucional.
ESTRATEGIA DE SILENCIO ADMINISTRATIVO
Pese a las preguntas reiteradas, la ministra evitó aclarar esos aspectos y sostuvo que toda la información será entregada a la Contraloría General de la República “en tiempo y forma”, consolidando una estrategia comunicacional basada en la derivación institucional del conflicto.
El diseño no es casual: al trasladar la discusión al órgano contralor, el Ejecutivo busca encauzar el debate fuera del plano político inmediato, mientras gana tiempo para ordenar los antecedentes.
Sin embargo, la falta de detalles ha mantenido abiertas las dudas sobre el uso de instalaciones públicas para una actividad de carácter privado, especialmente respecto de los costos indirectos asociados.
LA MONEDA COMO ESPACIO EN DISPUTA
Otro de los puntos que el Gobierno evitó abordar fue la decisión de realizar el encuentro de Kast en el Palacio presidencial y no en un espacio privado del mandatario, una interrogante que la vocera eludió sin entregar argumentos.
La omisión refuerza la tensión entre el carácter institucional de La Moneda y su eventual uso para actividades personales, un límite que históricamente ha generado debate en distintos gobiernos.
AGENDA PARALELA: SEGURIDAD Y EMPLEO
En paralelo, Sedini intentó reposicionar la agenda gubernamental destacando la urgencia del proyecto de “escuelas protegidas”, al que el Ejecutivo busca dar discusión inmediata.
“Proteger a los niños es una urgencia”, señaló, en un intento por centrar la atención en la crisis de violencia escolar.
Asimismo, defendió la postura del Gobierno frente al salario mínimo, argumentando que un reajuste acotado responde al complejo escenario laboral, marcado por cifras de desempleo elevadas y presión sobre las pymes.
CONTROL DE DAÑOS Y CIERRE ABIERTO
El episodio evidencia una estrategia de control de daños donde el Gobierno fija un mensaje acotado, el financiamiento personal de Kast, pero evita abrir nuevas aristas que puedan escalar la polémica.
Aun así, el cierre del caso queda condicionado al pronunciamiento de la Contraloría, instancia que deberá determinar si el uso de recursos e infraestructura pública se ajustó a la normativa vigente.
No hay plata para la salud, la educación, la seguridad ni para hacer el test de drogas a los ministros, pero sí la hay para que el presidente Kast haga un banquete con sus amigos en La Moneda. pic.twitter.com/McSQVrOHq2
— Andrés 💪🕊 🍁 (@andres20ad) April 13, 2026






