Hasta el 29 de diciembre de 2022 Irina Karamanos fue -en principio- primera dama y -luego- coordinadora sociocultural en La Moneda y poco se había sabido de ella desde que terminó su relación con el Presidente de la República, Gabriel Boric.
Ahora, en una entrevista con la revista Vein, la socióloga y activista feminista hablo de su paso por el Palacio de Gobierno y dijo que “solamente usé el poder para ir desarmándolo”.
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«Me lo tomé con mucha responsabilidad, entonces yo estaba muy atenta, tensa e incómoda con tener poder. Tengo una convicción democrática muy fuerte, entonces yo misma consideraba que era ilegítimo estar allí por más tiempo de lo estrictamente necesario», comentó.
«Me iba dando cuenta de lo mucho que se puede hacer con esa posición jerárquica y a la vez decidía no usarla», agregó.
Su trabajo, dijo nunca fue enfocado en “promocionarse a sí misma y armar una carrera”.
“Yo entré para salir, entonces en realidad yo no estaba tratando de construir mi personaje para adelante y creo que eso es poco entendible», añadió.
«Tomé la investidura de Primera Dama para poder desvestir la reiteración de esa figura y ese lugar», relató Irina Karamanos.
UN LUGAR PERFECTO, PERO…
«A cualquier persona que le dan poder y quiera hacer el bien, el lugar de Primera Dama es perfecto, porque se pueden efectivamente hacer muchas cosas buenas: es una privilegiada oportunidad y suena muy atractivo poder presentar buenos proyectos que tengan un impacto en mucha gente. Pero ese no es el tema, el tema es ¿por qué esa persona?», cuestionó.
«Y la respuesta es simple y llanamente porque es pareja del Presidente. Y ese es el pecado original del cargo si uno se pone lentes del siglo XXI, porque hoy en día tenemos ministerios que hacen las políticas sociales, de género y sobre los temas que tradicionalmente se asocian a las Primeras Damas», expresó.
«Pero sobre todo porque hoy podemos votar por líderes mujeres. En cambio una Primera Dama no es una figura electa. Ser pareja de alguien no es haber sido electa, y si no fui electa para gobernar no voy a gobernar», agregó.
Además reflexionó que «una persona que toma decisiones con fines sociales no sé si debería estar mirando un candelabro de cristal todos los días”.
«Fue una misión que traté de hacer lo más rápido posible, justamente para no ocupar un lugar de poder por más tiempo del necesario, y eso tuvo consecuencias en mi salud», manifestó Irina Karamanos.






