Política

Kusanovic amenaza megarreforma por «negociación trucha”

Mario López M.

Kusanovic
Foto: Publicado en X por @AKusanovicG
El senador acusó deslealtad del Gobierno y cuestionó acuerdos reservados con sectores opositores en Magallanes. La tensión amenaza votos clave para la reforma más importante del Ejecutivo.

El senador independiente pro Republicano, Alejandro Kusanovic nuevamente amenaza a la megarreforma por la «negociación trucha» llevada adelante por el gobierno con el senador Bianchi, de su misma zona. Eleva así la tensión política en torno a la llamada megarreforma, tras volver a escalar duras críticas al gobierno y la derecha.

El parlamentario acusó al Gobierno de negociar a sus espaldas con sectores opositores en Magallanes para asegurar respaldos legislativos y advirtió que esas prácticas ponen en riesgo la credibilidad de la política.

¿Voto protesta o saludo a la bandera?

Kusanovic defendió su denominado “voto-protesta” y cuestionó abiertamente las conversaciones impulsadas por el Ejecutivo con dirigentes y parlamentarios fuera de los márgenes tradicionales de la coalición oficialista. A su juicio, el Gobierno privilegió acuerdos reservados con actores externos como el senador Bianchi, mientras ignoró a quienes respaldaron originalmente su proyecto político.

Las declaraciones adquieren especial relevancia porque la Ley de Reconstrucción Nacional enfrenta una tramitación compleja en el Senado. El oficialismo carece de mayoría propia y depende de negociaciones permanentes para reunir los votos necesarios que permitan aprobar una reforma considerada estratégica por La Moneda.

El tema, se plantea en espacios políticos es si solo se trata de una rabieta, una «pulseada» por beneficios a sus electores o un acto consecuente que mantendrá hasta el final.

La guerra de Magallanes

El senador apuntó directamente a las tratativas desarrolladas por el Gobierno con sectores opositores en su región. Según afirmó, el Ejecutivo sostuvo conversaciones paralelas mientras mantenía al margen al diputado y al senador que pertenecen al sector político que respaldó la candidatura presidencial oficialista.

La molestia aumentó porque, según su versión, esos acuerdos terminaron entregando espacios de poder e influencia a dirigentes ajenos al oficialismo regional. Kusanovic sostuvo que el otro sector -del senador Karin Bianchi- obtuvo capacidad para objetar nombramientos, acceder a cargos relevantes y ampliar su presencia institucional en Magallanes.

El parlamentario aseguró además que lleva cerca de cuatro meses solicitando explicaciones al Ejecutivo sin recibir respuestas. Esa falta de diálogo terminó transformando una diferencia política en un conflicto abierto que hoy amenaza el respaldo de uno de los votos que el Gobierno necesita para sacar adelante la reforma.

Pirkineo

Las frases más duras del senador estuvieron dirigidas contra la lógica de negociación desplegada por La Moneda. Kusanovic acusó la existencia de “negociaciones medias truchas” y sostuvo que el afán por conseguir apoyos parlamentarios no puede justificar cualquier mecanismo político.

El legislador afirmó que la política chilena atraviesa una etapa de deterioro institucional marcada por acuerdos poco transparentes, conversaciones reservadas y decisiones adoptadas a espaldas de quienes forman parte de los sectores involucrados. A su juicio, la búsqueda de votos terminó imponiéndose sobre los códigos tradicionales de lealtad política.

La crítica golpea especialmente al Ejecutivo porque proviene desde un parlamentario que comparte buena parte de las ideas impulsadas por el Gobierno. El conflicto no surge por diferencias ideológicas profundas, sino por la forma en que se construyeron las mayorías necesarias para intentar aprobar la reforma.

Una reforma que depende de cada voto

El episodio vuelve a evidenciar la fragilidad parlamentaria que enfrenta el oficialismo. La discusión de la megarreforma ya arrastra cuestionamientos por sus efectos fiscales, críticas de alcaldes, advertencias de organismos técnicos y resistencia de distintos sectores de oposición.

En ese escenario, perder apoyos dentro del propio mundo de derecha puede transformarse en un problema mayor. Diversos parlamentarios han advertido que la votación en el Senado será estrecha y que cualquier desalineamiento podría alterar el futuro del proyecto.

La situación adquiere una dimensión aún más delicada porque Kusanovic no solo cuestiona una negociación específica. También instala una crítica más amplia respecto de cómo el Gobierno construye sus acuerdos políticos y cuáles son los costos internos de esa estrategia.

El riesgo político para La Moneda

Lo que comenzó como una disputa regional terminó proyectándose hacia el debate nacional sobre la reforma. Las acusaciones de deslealtad, exclusión y negociaciones reservadas alimentan una imagen de debilidad legislativa en momentos en que el Ejecutivo necesita demostrar capacidad de conducción política.

La controversia también expone una tensión habitual en gobiernos sin mayoría parlamentaria: la necesidad de negociar con sectores externos puede generar costos dentro de las propias filas. Cuando los aliados sienten que fueron desplazados o ignorados, los votos dejan de depender únicamente del contenido de los proyectos y comienzan a depender de relaciones políticas dañadas.

Por ahora, el senador mantiene su postura crítica y el Gobierno evita profundizar públicamente la controversia. Sin embargo, la señal ya quedó instalada. En una reforma donde cada voto cuenta, la molestia de Kusanovic amenaza con transformarse en algo más que un conflicto regional: podría convertirse en un obstáculo real para uno de los proyectos emblemáticos del Ejecutivo.

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