La Moneda hace agua y genera crisis por caída al 27% de Kast. La caída del presidente José Antonio Kast al 27% de aprobación, según Criteria y otras mediciones, encendió las alarmas en la derecha. No es la oposición la que protagoniza las advertencias más significativas sobre el rumbo económico del Gobierno. Son dirigentes de la UDI, Renovación Nacional, Evópoli y el Partido Republicano quienes vienen reclamando medidas urgentes frente al deterioro del empleo.
El problema excede las encuestas. El desempleo llegó al 9,6% en el trimestre junio-agosto, mientras las promesas de reactivación todavía deben traducirse en una recuperación verificable del mercado laboral. La ciudadanía enfrenta la pérdida de empleos y expectativas; los partidos que sostienen al Ejecutivo observan, además, el desgaste político de una administración que lleva siete meses en La Moneda.
Incluso un reportaje publicado este sábado por Emol confirma que la preocupación alcanzó al núcleo del Gobierno. Mientras algunos dirigentes republicanos plantean consolidar su base electoral, en Palacio consideran que la recuperación del empleo y el crecimiento son fundamentales para ampliar el respaldo presidencial.
La derecha advirtió antes que las encuestas
Las señales de inquietud comenzaron antes de que Criteria registrara el 27%. El 8 de septiembre, los partidos oficialistas llevaron el desempleo al comité político ampliado de La Moneda, cuando la desocupación alcanzaba el 9,5%.
El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, fue categórico: «Estamos todos muy conscientes de que el empleo es la política social número uno». También reclamó medidas de efecto inmediato, entre ellas subsidios a la contratación, y una participación más activa de los ministerios de Vivienda y Obras Públicas.
Luciano Cruz-Coke, presidente de Evópoli, propuso un subsidio de emergencia para estimular la contratación, especialmente de mujeres y jóvenes. Su planteamiento apuntó a cubrir el período necesario para que las medidas de reactivación pudieran producir resultados.
Desde Renovación Nacional, Diego Schalper dirigió sus exigencias al Ministerio de Hacienda. «Está muy bien preocuparse del mercado de capitales, pero también tenemos que preocuparnos del mercado central», afirmó. El diputado pidió activar obras públicas, coordinar programas con municipios y gobiernos regionales y fortalecer los subsidios al empleo. Su declaración puso sobre la mesa la distancia entre los instrumentos financieros que impulsa el Ejecutivo y las necesidades inmediatas de los trabajadores.
Jorge Alessandri, presidente de la Cámara, ha sido categórico: «Un gobierno de derecha que no es capaz de parar el desempleo y crear empleo, es un gobierno que no cumple su objetivo principal, junto con la seguridad».
Incluso el jefe de bancada republicano, Benjamín Moreno, reconoció que el problema laboral era «más profundo y estructural de lo que se veía a priori». Su advertencia confirmó que la inquietud también estaba presente en el partido del Presidente.
Un plan anunciado no equivale a empleos creados
El 28 de septiembre, Kast presentó el programa Chile Despega, destinado a acelerar la inversión pública, impulsar la contratación, facilitar liquidez a las empresas y coordinar iniciativas territoriales. El Gobierno anunció que la agenda buscaba generar cerca de 100 mil empleos adicionales en el corto plazo.
Sin embargo, esa cifra corresponde a una meta del Ejecutivo, no a puestos de trabajo cuya creación ya se haya comprobado. Es más, se basa solamente en la fe de que llegarán inversionistas «que miran con buenos ojos a Chile» ha declarado Kast y, en el chorreo que Quiroz sueña llegue a los trabajadores.
La presentación recibió respaldo de los partidos oficialistas, pero no puso fin a sus exigencias. Incluso Géminis reconoció que aún con mayor inversión no bajaría el desempleo automáticamente.
«Desde la UDI llevamos semanas pidiéndole, insistiéndole al gobierno, que se necesita que el Presupuesto 2027 sea el presupuesto del trabajo», declaró la diputada Constanza Hube. La parlamentaria añadió que los diagnósticos estaban claros y que ahora se necesitaba ejecución rápida. Ramírez, por su parte, insistió en complementar las reformas de largo plazo con medidas capaces de producir efectos inmediatos.
Schalper también respaldó el programa, destacando que incorporaba propuestas de Renovación Nacional. La coincidencia en los objetivos no eliminó, por tanto, la preocupación sobre la velocidad de su implementación.
La estrategia económica del Ejecutivo descansa en que mayores inversiones y crecimiento permitan generar puestos de trabajo. Pero la recuperación de la confianza empresarial, la materialización de proyectos y la contratación efectiva son etapas distintas. Anunciar inversiones o eliminar obstáculos regulatorios no demuestra, por sí solo, que ya se hayan creado empleos.
Los números detrás de la preocupación
El Instituto Nacional de Estadísticas informó que la tasa nacional de desocupación alcanzó el 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, un punto porcentual más que en igual período del año anterior. La cantidad de personas ocupadas disminuyó un 0,9%, mientras el número de desocupados aumentó un 13%. En la Región Metropolitana, la tasa de desempleo llegó al 9,8%.
Las cifras muestran un mercado laboral que no ha respondido a las expectativas de recuperación. Y explican por qué los dirigentes oficialistas comenzaron a exigir subsidios, obras públicas y medidas de emergencia, incluso antes de conocerse la última encuesta.
El 8 de septiembre, el propio Kast reconoció en Radio ADN: «Hay un tema que todavía no hemos podido solucionar, que es el tema del desempleo». La afirmación presidencial contrasta con las expectativas que el Gobierno ha depositado en su agenda económica. El crecimiento y la inversión constituyen objetivos declarados, pero el empleo continúa siendo una urgencia para quienes buscan trabajo o temen perderlo.
El 27% profundiza la inquietud oficialista
La última encuesta Criteria de octubre situó la aprobación presidencial en 27% y la desaprobación en 64%. Además, el 82% de los consultados consideró que el desempeño del Gobierno estaba por debajo de sus expectativas iniciales.
El retroceso tampoco se limita a una medición semanal. El promedio de aprobación de las primeras cuatro semanas de Gobierno fue de 44%, mientras en las últimas cuatro descendió a 29%, según la misma encuesta.
El deterioro llevó a sectores republicanos a plantear la necesidad de fortalecer el respaldo de los electores más identificados con Kast. Entre las señales consideradas figura la posibilidad de conceder indultos a excarabineros condenados por hechos relacionados con el estallido social, según informó Emol.
En La Moneda, en cambio, consideran que concentrarse en ese segmento limitaría la posibilidad de ampliar el respaldo presidencial. La apuesta del núcleo gubernamental sigue depositada en que los incentivos tributarios estimulen la inversión privada y, por esa vía, generen empleo.
Sin embargo, el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, reconoció ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados que esa estrategia no asegura nuevas contrataciones. «No hay ninguna garantía de que se vaya a contratar más gente», admitió. Es precisamente la incertidumbre de una política que confía en las decisiones de los empresarios para trasladar los beneficios económicos al empleo, mecanismo que sus críticos identifican con la antigua teoría del «chorreo».
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, expresó su expectativa de que pronto comiencen a observarse los efectos de las medidas impulsadas por el Ejecutivo. Su argumento reconoce, precisamente, que los resultados esperados todavía no se reflejan plenamente en la evaluación ciudadana.
La Moneda en crisis
En medio del deterioro de las encuestas, Kast anunció una rebaja de hasta 25% en el TAG, aunque el beneficio se limita a Autopista Central, distingue entre horarios y exige pagar las cuentas dentro de 60 días. El acuerdo anunciado con la concesionaria todavía debe completar su tramitación administrativa y comenzaría a regir recién en enero de 2027. Además, contempla como contrapartida una extensión de la concesión por aproximadamente 20 meses.
Tres días después, el Gobierno anunció una disminución promedio de 4,3% en las cuentas eléctricas para enero de 2027. Sin embargo, el informe es preliminar y las rebajas no alcanzarán a todo el país: mientras 13 regiones registrarían disminuciones, Los Ríos, Los Lagos y Magallanes enfrentarían alzas. Los valores definitivos todavía deben ratificarse.
Así, La Moneda exhibe como respuestas inmediatas dos anuncios cuyos efectos se conocerían recién el próximo año, con beneficiarios limitados, condiciones pendientes y costos que también deben examinarse. A modo de ejemplo están diciendo: Te bajo el dividendo pero te aumento algunos años la hipoteca.
La oportunidad de los «ofertones», en plena caída de la aprobación presidencial, abre una interrogante política: ¿se trata de soluciones estructurales o de anuncios destinados a recuperar respaldo antes de que existan resultados concretos?
La derecha teme el costo de la espera
Para la ciudadanía, el deterioro laboral se expresa en empleos perdidos, dificultades para encontrar trabajo e incertidumbre sobre los ingresos familiares. Para los partidos oficialistas, esas mismas condiciones adquieren una dimensión política: la distancia creciente entre las expectativas que acompañaron la llegada de Kast al poder y los resultados que los electores perciben.
El Ejecutivo ha presentado reformas, programas y metas de crecimiento. Sus aliados, mientras tanto, reclaman rapidez, subsidios y recursos presupuestarios. Esa diferencia ya no es una discusión reservada entre economistas, sino una exigencia pública de los principales dirigentes de la derecha. La caída al 27% no originó las advertencias. Las encontró instaladas desde septiembre y les añadió una consecuencia política inmediata: el deterioro del respaldo presidencial.
La derecha no está esperando que la oposición le explique el problema. Sus propios dirigentes advierten que el empleo no mejora al ritmo prometido, mientras las encuestas muestran que el tiempo político del Gobierno también se está acortando.






