Política

Tener candidatura es fácil, validarla es lo difícil

Víctor Maldonado R. Sociólogo.

candidatura
La centroizquierda debe conformar una coalición política que prontamente se incorpore a la competencia presidencial con una candidatura que se valide en un proceso muy legitimado. En esta frase las palabras no sobran.

Este es un desafío muy exigente. No se trata de ir apurados y de ganar el quién vive a quienes tengan una posición distinta. En el intertanto, las tiendas políticas deben validarse como socios actualizando confianzas para la nueva etapa.

Las organizaciones básicas para llegar a un acuerdo son los partidos y, por lo tanto, se requiere que tomen una decisión que los va a tensionar, pero que debe adoptarse por sus conductos regulares. Así quedan en condiciones de establecer una negociación donde también importa mantener la unidad. Ella solo se consigue en un diálogo respetuoso, pero que resuelve.

Hay formas eficientes de llegar a un acuerdo en tiempos acotados, a condición de que la resolución se tome, al final, entre todos, sin atajos ni sorpresas. No hay problema en que existan posiciones distintas y hasta confrontadas en un principio, si el diálogo permite llegar a un acuerdo con respaldo mayoritario.

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Lo que no se puede hacer es partir por una decisión ya tomada por unos pocos que imponen un método con salida única. Se debate primero y se decide después, intentar imponerse solo deriva en conflictos que se eternizan.

Los presidentes de partido tienen la obligación de mantener las alternativas abiertas mientras sus instancias regulares se encuentran en el proceso de resolver. Cualquier otra situación los pone en el epicentro de conflictos internos.

Hay que recordar siempre que el procedimiento a emplear es el de la sanción de instancias regulares precedidas de debates dirimentes. Las buenas candidaturas van ganando apoyo por el camino, van sumando adhesiones, no acumulando heridos y contusos.

La centroizquierda no tiene un nombre indiscutido en el presente y eso obliga a escoger un liderazgo sólido y probado que concite la unidad por confluencia voluntaria. Es un paciente trabajo de convencimiento, no de sometimiento.

Así, por ejemplo, Carolina Tohá es una de las figuras que pudiera encabezar al conglomerado, su opción se potencia si consigue que el PPD y el PS la proclamen como candidata compartida. Quienes lo deseen pueden sostener abiertamente esta posición desde ya y defender su conveniencia en público.

Pero como otros pueden tener ideas diferentes, lo lógico es que nombres y estrategias alternativas sean debatidas desde ahora y sin pérdida de tiempo. Si se hace bien, puede ser un procedimiento muy convocante. Hagamos eso.

El orden de los factores altera el producto porque la mejor solución es la que se decanta. Se puede llegar a la misma conclusión que varios defendían desde un principio, pero lo que se logra es muy diferente cuanto todas las opciones tuvieron una oportunidad real de expresarse e intentar convencer.

Lo que puede derrotar a la derecha es aprovechar la oportunidad de que su candidata no es insuperable en campaña. Con eso se parte. Lo que es el desafío mayor es superar el fuerte tejido de respaldo que le otorga una coalición muy sólida que viene de ganar una elección. Eso solo lo consigue la buena política.

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