Política

Tricel: Parisi duro con la UDI y se expone quiebre interno en el PDG

Mario López M. Periodista

Crédito Ruz 21 [[File:Franco Parisi.png|Franco_Parisi]]
El líder del Partido de la Gente celebró el fallo que ratificó al diputado Guillermo Valdés en el Maule, mientras el presidente del partido optó por un discurso institucional y sin confrontación directa.

Tras el fallo del Tricel, Parisi reaccionó duro con la UDI y, de paso, expone un quiebre interno en el PDG con su presidente. Este, le bajó el tono a la diferencia y la dio por superada.

Como se recordará, el Tribunal Calificador de Elecciones rechazó el reclamo presentado por la Unión Demócrata Independiente y confirmó la elección de Guillermo Valdés como diputado del Partido de la Gente en el Distrito 17 del Maule. La resolución cerró una disputa electoral que se extendió por semanas y que mantuvo bajo tensión al oficialismo y la oposición.

El fallo dejó sin efecto la impugnación impulsada por la UDI, que buscaba revertir el resultado a favor del diputado gremialista Felipe Donoso. Con ello, el PDG consolidó su bancada de 14 diputados en la Cámara.

Parisi celebra y apunta contra la UDI

Tras conocerse la decisión, el líder del PDG y excandidato presidencial Franco Parisi celebró con un tono confrontacional. Afirmó que el partido ganó pese a una “tremenda presión económica, mediática y política” ejercida por la UDI durante el proceso.

Parisi sostuvo que existió una estrategia para influir en el resultado electoral y cuestionó vínculos familiares del diputado Donoso con la familia Coloma. Según dijo, ese tipo de relaciones refleja la existencia de “feudos políticos” a los que el PDG no estaría dispuesto a someterse.

El economista también exigió disculpas públicas de la UDI, aunque aseguró que no ocurrirán. A su juicio, el fallo dejó en evidencia que el sistema institucional funcionó correctamente, pese a los intentos de presión.

Mensaje duro versus discurso institucional

Las declaraciones de Parisi contrastaron con la postura asumida por la directiva formal del PDG, encabezada por su presidente. Mientras el líder histórico del partido optó por un relato de confrontación directa, la presidencia del PDG valoró el fallo en términos institucionales y evitó escalar el conflicto político.

Desde la mesa directiva se enfatizó el respeto a las decisiones del Tricel y la importancia de fortalecer la credibilidad del sistema electoral. Ese tono marcó distancia con el discurso de denuncia y acusaciones formulado por Parisi.

La diferencia evidenció una tensión interna no resuelta dentro del PDG, donde conviven un liderazgo personalista y una conducción partidaria que busca mayor formalidad. El contraste quedó expuesto públicamente tras el fallo.

Un quiebre que vuelve a emerger

No es la primera vez que el PDG exhibe diferencias entre su liderazgo político y su estructura institucional. En este caso, el fallo del Tricel actuó como catalizador de una disputa discursiva sobre cómo enfrentar a los partidos tradicionales.

Parisi reforzó su narrativa de enfrentamiento con la élite política y económica, señalando que el triunfo en el Maule demuestra que el PDG no le teme a los grupos de poder. Para el líder del partido, el resultado fortalece su rol como figura central del proyecto político.

En cambio, la directiva apostó por consolidar el resultado sin confrontaciones adicionales, enfocándose en la estabilidad de la bancada y en el trabajo legislativo. Esa diferencia de énfasis volvió a instalar dudas sobre la cohesión estratégica del partido.

Impacto político del fallo

Con la ratificación de Valdés, el PDG mantiene su representación parlamentaria intacta y evita una derrota simbólica frente a la UDI. El resultado también refuerza la legitimidad del Tricel como árbitro final de las disputas electorales.

Sin embargo, el episodio dejó al descubierto una dualidad de liderazgos dentro del PDG. Mientras Parisi capitaliza políticamente el conflicto, la presidencia del partido intenta proyectar gobernabilidad y orden interno.

El contraste abre interrogantes sobre el rumbo del PDG de cara a futuros desafíos electorales. La convivencia entre ambos estilos podría transformarse en una fortaleza o en una fuente permanente de tensiones. El PDG sabe de crisis y estampidas, como en el periodo actual del congreso.

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