En la derecha se abrió espacio para el ejercicio de un liderazgo distinto y complementario del que entregan los candidatos presidenciales. Lo que falta por estos barrios son expertos en el trabajo de equipo, en la laboriosa construcción de acuerdos y en la búsqueda de coherencia entre la táctica que se emplea y los objetivos que se persiguen.
Es en esta coyuntura cuando el senador Rodrigo Galilea llega a la presidencia de RN, la que debe asumir el 7 de octubre. Tiene la enorme ventaja de no despertar grandes expectativas, coincidente con un cultivado bajo perfil que lo hace ver como un conductor improbable. Las apariencias pueden engañar.
Galilea busca mejorar la posición negociadora de RN, acercándose al Ejecutivo en materia de reforma de pensiones, por un lado, y consiguiendo un pacto electoral con republicanos, por el otro. Respecto del proceso constitucional opta por llegar a un buen texto, centrado en “fijar los principios inspiradores de la nación, su institucionalidad política, las instituciones de rango constitucional”.
La primera de las pruebas que tendrá que enfrentar es la de aportar a la estrategia de la centroderecha en el Consejo Constitucional. Quien crea que las dificultades encontradas la resolverán los constitucionalistas está equivocado.
Son importantes las posiciones que se tomen en este asunto, pues es lo que se tendrá que defender después a todo evento, incluyendo la próxima campaña presidencial. El resultado del plebiscito constitucional es solo una de las variables a considerar. La coherencia entre lo que se propone y lo que se hace tiene cada vez más trascendencia, sea que se apruebe o no el nuevo proyecto.
La rebelión de Chile Vamos frente a la dura posición republicana va mucho más allá de los cuatro votos reunidos que impidió la aprobación del artículo 1 propuesto por republicanos. El debate sobre cuánto distanciamiento se ha de tener ante su fuerte contraparte ha sido intenso y seguirá siéndolo en el futuro.
La centroderecha se está cansando de seguir a Republicanos porque estos no aceptan compañía de pares, es decir, en igualdad de condiciones.
Además, puede ser que se produzca el extraño caso de que si se adopta la condición de seguidor obediente, lo que se consiga es que el partido de Kast se libre de pagar los costos que sí recaerían sobre su comparsa.
Como Republicanos ha evitado definirse respecto de la futura Constitución y la centroderecha quiere ver aprobado un nuevo texto, lo que prosigue (de llegarse a un fracaso) no tiene el mismo efecto en socios de comportamiento desigual.
Sería como una procesión en que los primeros lanzan piedras y los que van a la cola reciben los peñascazos de vuelta.
Hay solo dos opciones: el cultivo de las dudas o el cultivo de las certidumbres. Lo lógico es asociarse con quienes tienen estrategias coincidentes y tomar cierta distancia de los que están implementando otra que te perjudica.
Galilea ha puesto el acento en “la honestidad y la calidad del diálogo” con el gobierno, es decir, en el esfuerzo genuino por alcanzar soluciones y en el estudio previo de los asuntos tratados, que es algo bien distinto al listado de puntos intransables que hemos escuchado últimamente. Hay que tomar nota de eso.






