La venta de carcasas para celulares comenzó como una oportunidad para generar ingresos durante la pandemia. Hoy, su experiencia refleja algunos de los desafíos que enfrentan miles de personas que apuestan por los emprendimientos digitales: conseguir clientes, diferenciarse de la competencia y sostener un proyecto en el tiempo.
Lo que comenzó como una oportunidad para generar ingresos mientras estudiaba terminó convirtiéndose en un proyecto propio. Durante la pandemia, Valeria Barahona decidió comenzar a vender carcasas para celulares por internet, apostando por un negocio que le permitiera desarrollar una actividad independiente.
Su historia forma parte de una realidad cada vez más presente en Chile: personas que encuentran en los pequeños negocios una alternativa para generar ingresos, trabajar de manera independiente y abrirse espacio en un mercado donde las redes sociales y las plataformas digitales han adquirido un papel importante.
Sin embargo, detrás de las fotografías de productos, las publicaciones y las ventas por internet existe una realidad menos visible: la competencia, la incertidumbre económica y el trabajo constante que implica mantener un emprendimiento.
CASI DOS MILLONES DE PERSONAS EMPRENDEN EN CHILE
De acuerdo con la VIII Encuesta de Microemprendimiento (EME) 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Ministerio de Economía, en Chile existen cerca de dos millones de personas microemprendedoras.
El 40,7% corresponde a mujeres, mientras que el 59,3% son hombres. Además, el 86,8% trabaja por cuenta propia, lo que refleja el peso que tienen los negocios individuales dentro de este universo.
Las cifras también muestran que emprender no siempre comienza con un plan de negocios o una inversión previamente definida. El 49,4% de las personas encuestadas señaló que inició su actividad por necesidad, mientras que un 34,8% lo hizo al identificar una oportunidad.
En el caso de Valeria, su historia se relaciona precisamente con esta última motivación. La venta de carcasas surgió durante la pandemia, cuando todavía se encontraba estudiando y buscaba una manera de generar sus propios ingresos.
“En ese momento, vi la venta de carcasas para celulares como una oportunidad para comenzar a generar mis propios ingresos y desarrollar un proyecto independiente”, relata.
La decisión, explica, no estaba completamente planificada desde el principio. Fue una oportunidad que decidió aprovechar y que, poco a poco, comenzó a desarrollar mediante las ventas por internet.
UN MERCADO DIGITAL QUE SIGUE CRECIENDO
Las redes sociales se han convertido en una vitrina para miles de pequeños negocios. Instagram y TikTok permiten mostrar productos, comunicarse directamente con potenciales compradores y promocionar emprendimientos sin necesariamente contar con un local físico.
El crecimiento del comercio electrónico también da cuenta de este escenario. Según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), las ventas online en Chile bordearon los $9,5 billones durante 2025, equivalentes a cerca de US$10 mil millones. El comercio electrónico registró un crecimiento real superior al 9% respecto del año anterior.
Pero tener presencia en internet no garantiza conseguir clientes. La cantidad de negocios que ofrecen productos similares obliga a buscar formas de diferenciarse y construir una relación de confianza con quienes compran.
Desde su experiencia, Valeria reconoce que destacar entre tanta competencia es uno de los principales desafíos.
“Considero que lo más importante es fidelizar a los clientes, ofreciendo productos de calidad y entregando una buena atención. Esto permite generar confianza y construir una relación con ellos, para que no solo vuelvan a elegir tu emprendimiento, sino que también lo recomienden a otras personas”, explica.
Para la emprendedora, las recomendaciones de quienes ya compraron son especialmente importantes para atraer nuevos consumidores.
“Personalmente, creo que la recomendación de un cliente satisfecho es una de las herramientas más valiosas para hacer crecer un negocio, ya que genera confianza y permite llegar a nuevos clientes de manera más natural”, agrega.
EL LADO MENOS VISIBLE DE EMPRENDER
Aunque las redes sociales suelen mostrar la parte más atractiva de tener un negocio propio —la independencia, la posibilidad de organizar los horarios y la generación de ingresos—, mantener un emprendimiento implica enfrentar dificultades que no siempre aparecen en las publicaciones.
Valeria reconoce que su experiencia ha tenido altos y bajos e incluso momentos en los que han considerado abandonar el proyecto.
“La verdad es que emprender no ha sido fácil. Hemos tenido altos y bajos y, en algunos momentos, incluso hemos pensado en dejar este proyecto”, cuenta.
La frustración aparece cuando las expectativas no coinciden con los resultados. A eso se suma el trabajo que existe detrás de cada venta y la necesidad de adquirir conocimientos en distintas áreas para mantener el negocio funcionando.
“Detrás de un emprendimiento hay mucho más que vender productos o generar ingresos. Hay una gran inversión de tiempo, esfuerzo y dedicación, especialmente porque debemos aprender constantemente”, señala.
En ese proceso, explica, también ha sido necesario aprender sobre materias que inicialmente no dominaba, como marketing, ventas y administración del dinero.
Su testimonio refleja una de las dificultades habituales de los pequeños negocios: quienes emprenden no solo deben preocuparse de ofrecer un producto, sino que también deben asumir distintas tareas para sostener su actividad.
INGRESOS, INFORMALIDAD Y LOS DESAFÍOS DE MANTENER UN NEGOCIO
La rentabilidad es otra de las grandes preguntas que rodean al emprendimiento. Si bien vender por internet permite llegar a más personas, los ingresos no siempre son constantes y deben considerarse los costos asociados a la compra de productos, los despachos, la publicidad y la administración.
La EME 2025 estimó que las personas microemprendedoras obtuvieron ingresos promedio de $828.612 mensuales. Sin embargo, la mediana llegó a $400.000, lo que muestra que el promedio no representa necesariamente lo que recibe la mayoría. De hecho, el 76,9% registró ganancias iguales o inferiores al promedio nacional.
Otro de los desafíos es la formalización. Según la misma encuesta, el 54,2% de los microemprendimientos operaba en condiciones de informalidad durante 2025. Entre las razones más mencionadas para no formalizarse aparece la percepción de que el negocio es demasiado pequeño o que la actividad se realiza con poca frecuencia.
Estas cifras muestran que comenzar a vender puede ser solo el primer paso. El desafío posterior consiste en lograr estabilidad, ordenar las finanzas y encontrar condiciones que permitan que el negocio continúe creciendo.
EMPRENDER TAMBIÉN SIGNIFICA APRENDER A PERSEVERAR
Para Valeria, uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que los resultados no siempre llegan como se esperan y que equivocarse también forma parte del proceso.
“Creo que esa es una de las partes menos visibles de emprender: entender que no todo resulta a la primera, que hay que equivocarse, aprender y buscar nuevas formas de hacer las cosas”, reflexiona.
Su experiencia comenzó con una oportunidad durante la pandemia, pero con el tiempo se transformó en un proyecto que ha exigido dedicación, adaptación y aprendizaje constante.
En un país donde cerca de dos millones de personas desarrollan microemprendimientos, historias como la suya permiten mirar más allá de las cifras y comprender que detrás de cada negocio existen decisiones personales, expectativas y esfuerzos que no siempre se ven desde fuera.
Porque emprender no se trata solamente de vender un producto o abrir una cuenta en redes sociales. También significa aprender a enfrentar los momentos difíciles, adaptarse a un mercado competitivo y encontrar motivos para continuar incluso cuando los resultados no llegan de inmediato.






