Según expertos de la Universidad de Chile la exposición temprana a dispositivos digitales puede influir negativamente en el desarrollo del procesamiento sensorial en niños menores de dos años y causar serios problemas de salud.
Procesamiento sensorial
Una investigación realizada por la Universidad de Drexel en Pensilvania, EE.UU, titulada «Early life digital media experiences and development of atypical sensory processing«, estudió sobre los posibles efectos de la exposición precoz a televisores y vídeos en el desarrollo sensorial de los niños menores de dos años.
El estudio indica que este tipo de exposición puede estar vinculado a un procesamiento sensorial atípico.
El procesamiento sensorial es esencial para la integración de la información que los niños reciben a través de sus sentidos, y es importante para el desarrollo de respuestas conductuales adecuadas.
Un procesamiento sensorial inadecuado puede afectar significativamente el bienestar y el funcionamiento diario de los menores, y está vinculado a trastornos del desarrollo como el TDAH, el TEA y el trastorno de coordinación del desarrollo.
Consecuencias en niños
La Dra. Alessandra Lubiano, psiquiatra infantil, ha comentado sobre los efectos de los dispositivos digitales en los niños, señalando la falta de beneficios y la presencia de consecuencias negativas del uso excesivo de pantallas.
Estas consecuencias incluyen un incremento en el sedentarismo, problemas de peso, alteraciones del sueño, retrasos en el desarrollo del lenguaje, problemas de atención y memoria, así como dificultades en la regulación emocional y habilidades sociales.
Ante esta situación, la Dra. Lubiano, de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Psiquiátrica Universitaria recomienda evitar el uso de pantallas en los primeros años de vida y limitarlo a una hora diaria después de los dos años.
Señaló que “en las primeras etapas de la vida, el uso de pantallas no ha mostrado grandes beneficios. Por el contrario, la mayor parte de la evidencia apunta a que los niños más pequeños pudiesen tener efectos negativos con el uso excesivo de pantallas, lo que a su vez disminuye las oportunidades de tener espacios nutritivos y enriquecedores con su familia, el juego y las actividades al aire libre para lograr de la mejor manera las metas socioemocionales, conductuales, neurocognitivas y físicas. En estos niños y niñas se ha observado mayor sedentarismo, sobrepeso y obesidad, alteraciones en el sueño, así como retraso en el desarrollo del lenguaje, menor vocabulario, dificultades atencionales, en memoria de trabajo y control de los impulsos, entre otras. A su vez, pudieran presentar menor regulación emocional, más dificultades conductuales y menores habilidades sociales”.
Control parental
Gabriel García, psicólogo de la misma unidad, destaca la importancia del papel de los padres en conocer y limitar el contenido digital al que sus hijos tienen acceso, así como en guiar un uso responsable de la tecnología.
“Es importante que los padres puedan conocer y limitar el contenido al que sus hijos se exponen, así como orientar hacia un uso responsable, respetuoso y criterioso en el acceso, además, en la comprensión y evaluación crítica de lo que conocen y experimentan. Para ello es importante que los padres compartan con sus hijos los aspectos de su vida online y mantengan una comunicación abierta y fluida que les permita guiar, apoyar y de ser necesario, proteger oportunamente en este camino, al igual que en otras áreas de la vida de aprendizaje guiado”, señaló el profesional
Problemas oftamológicos
En el ámbito oftalmológico, la Dra. Marlene Vögel, jefa del Servicio de Oftalmología e la Universidad de Chile, advierte sobre los riesgos de miopía asociado al uso excesivo de dispositivos digitales y la falta de exposición a la luz solar.
Recomienda que los niños pasen al menos una hora al día al aire libre y que tomen descansos regulares durante el uso de dispositivos para prevenir la fatiga visual.
Sus recomendaciones son: «trabajar con la espalda apoyada al respaldo de la silla y los brazos sobre el escritorio, preferir pantallas más amplias que los celulares, las que deben estar situadas a la altura de los ojos (no trabajar hacia abajo, para evitar dolor muscular en región occipital y cervical), ocupar una buena luz natural o ampolletas luz dia, dirigidas hacia el escritorio y no de frente”.
Para evitar la fatiga visual la profesional señala la necesidad de «hacer pausas saludables, idealmente cada 30 o 40 minutos descansar de visualizar pantallas y hacer un ejercicio de relajación, mirando lo más lejos posible y parpadeando varias veces para que la superficie ocular se lubrique”, afirmó la Dra. Vogel.
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