Rodrigo Martínez Fernández, quien era administrador regional de la Gobernación del Biobío, se refirió a la renuncia a su cargo, la que fue aceptada por el gobernador Rodrigo Díaz, según se informó este lunes en el marco del «Caso Lencería».
Junto a Martínez también renunciaron otros dos altos funcionarios. Específicamente, Rodrigo Alarcón Quezada, jefe de gabinete y Simón Acuña Medina, jefe de la División de Desarrollo Social y Humano.
El GORE Rodrigo Diaz, ha asegurado que solo tomó conocimiento de los hechos que se les imputa a las tres autoridades, lom tuvo hace una semana en un programa de televisión. También ha dicho que el haber removido a esta tres autoridades, equivale a haber sacado a los ministros Giorgio Jackson, Carlos Montes y Marco Antonio Ávila del gabinete.
Reconoce, eso sí, que a pesar de haber ignorado los hechos, sobre sus espaldas cae la responsabilidad política.
«COMPLETA TRANQUILIDAD»
«Dejo mi cargo en completa tranquilidad, no sólo de conciencia sino que también de acción», afirmó por su parte el exadministrador regional a través de un comunicado.
«Para clarificar instruí oportunamente una auditoría interna y un sumario administrativo que desembocó en una querella ante el Ministerio público, cumpliendo así con la obligación como funcionario de informar o denunciar eventuales irregularidades de las que se tomen conocimiento», aseguró Martínez.
Detalla el comunicado que «dicha investigación, arrojó antecedentes sobre el actuar deficiente de una funcionaria (hoy alejada de su cargo) y es en base a esos resultados que el Gobierno Regional denunció los hechos ante la Fiscalía. Resulta insólito, que la misma persona responsable de hechos constitutivos de investigación, pretenda hoy figurar en los medios como quien entrega a la prensa información sobre supuestas inacciones».
«NI NEGLIGENCIA NI DESIDIA»
Martínez asegura en la comunicación que «en ningún caso he actuado ni con negligencia, ni desidia. En los más de 20 años como funcionario público en distintas instancias del Estado, he sido testigo de grandes logros en beneficio de las comunidades y los territorios más allá de las pujas políticas y partidistas. Hoy, sin embargo, es abrumador el nivel de falsedades y destrucción sin miramientos sobre la vida profesional de terceros».
«Los intereses políticos, que exceden hoy la contingencia administrativa, quedarán al descubierto. Los intereses mezquinos de algunos también», espetó.






