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Violencia intrafamiliar. El efecto más doloroso de la droga

Fernanda Pavez Báez

Violencia intrafamiliar. El efecto más doloroso de la droga. VIF producto de la droga dejó de ser el relato de un hecho aislado, ni que afecte a un sector específico de la sociedad. Los golpes, robos, amenazas, abandono y otros actos delictuales son un escenario común que se ha tornado alarmante e incluso escalofriante a quienes lo viven en primera persona.

Sofía trabaja en el área de la salud, sus compañeras con las que ha compartido toda su historia planean el comienzo de su jubilación, todas anhelan viajes, compras y auto regalos de los que siempre se han privado en favor de sus familias.

Ella no quiere dejar de trabajar, tampoco adquirir aparatos tecnológicos, pues su hijo de 40 años ya ha vendido todo para consumir cocaína y alcohol, llegando incluso a agredir a su progenitora para conseguirlos.

“Todo es mi culpa y a veces lo merezco”

Historias como esas se han normalizado, es decir, escuchar que pasa eso en un hogar en Chile no llama la atención, es más de lo mismo, pero esta sólo es una somera imagen de un cruento panorama.

“No puedo culpar a mi niño de todo lo que le pasa. Le han pasado cosas horribles desde chico y me siento responsable de todo”, y agrega una reflexión irracional desde toda perspectiva.

“Todo es mi culpa y a veces lo merezco”, afirma.

Patricia Vial, psicóloga de la Universidad del Pacífico explica, “por lo general, una mamá siempre va a justificar los comportamientos altamente erráticos de sus hijos. Esto porque, en ocasiones, les provoca mucho menos dolor ver lo malo en ella que admitir la realidad”.

Los brazos de esta mujer están visiblemente moreteados. Más tranquila relata episodios en los que ha recibido violencia psicológica y golpes.

Ser funcionaria del área de la salud le ha permitido realizar, a sí misma, varias curaciones sin tener que recurrir a un centro médico.

Se niega terminantemente a denunciar ninguno de los episodios y ataques dantescos ha debido vivir.

Relajada de saber que puede entregar algunas narraciones de sus vivencias, Sofía cuenta experiencias sumamente chocantes debido a la adicción de su primogénito.

Exponer ese tipo de detalles sería caer un morbo innecesario. Vale la pena dejar en claro que, si se da a conocer, someramente, es sólo para dejar en evidencia el peso, dolor y angustia que significa vivir con un adicto.

Drogas y VIF, la mezcla más peligrosa

Según información entregada por SENDA Chile ocupa el primer lugar entre todos los países de las Américas en consumo drogas como el alcohol, marihuana, cocaína, pasta base y tranquilizantes.

La Capitán de Carabineros, Javiera García aseguró a Está Pasando, que “un factor importante al momento de analizar la violencia intrafamiliar debido a las adicciones es que esta última resulta ser un factor gatillante de lesiones y descontrol».

«La violencia psicológica y física que tienden a ser exacerbadas debido a que la persona está fuera del control de sus emociones”. expresó

Con un dejo de esperanza Sofía comenta que su hijo lleva 4 días sin consumir. “Gracias a mi Dios se está portando bien, tengo fe que ahora si va a salir definitivamente de toda esa porquería”.

Efectivamente el hombre de 40 años llega muy compuesto y bien vestido a la casa que comparte con su madre.

Con temor a una reacción negativa esta periodista le pide ayuda para escribir un artículo de adicción a las drogas.

Increíblemente accede con facilidad. Instancia en la que cuenta notoriamente alegre que lleva días portándose bien.

Cara y sello de un adicto

Mientras habla de su vida, gustos y motivaciones pareciera tratarse de otra persona. En su relato no hay indicio de problemas de adicciones.

“Te digo altiro que a mi el ‘copete’ ni la ‘coca’ me la van a ganar. Lo pasé muy mal y mi viejita lloró mucho por mi culpa, se acabó”.

Y advierte, “escribe eso, porque te lo digo enserio. Escríbelo si poh no estoy jugando, dejar los vicios es algo que no hace cualquier picante”.

Este hombre siempre que está bajo los efectos de las drogas se ubica en una avenida muy transitada de la comuna. Es ahí donde estaba sólo un par de días de su promesa.

Es alguien absolutamente distinto. Su mirada no es fija, está sucio con muy mal olor. Parece enojado por algo que se desconoce, lo único que hace es balbucear insolencias y freses sin ningún sentido.

El consumo excesivo de las drogas puede tener grandes consecuencias. Daño a nivel neuronal o a nivel cerebral. Es posible que se genere atrofia cerebral, alteraciones de memoria, alteraciones de comportamiento del punto de vista psiquiátrico los que muchas veces se pueden encasillar en psicosis de origen farmacológico toxicológico.

Escenarios como estos son reales y muy frecuentes.

No discrimina edad ni estrato social, sólo son y las vivencias pueden experimentarlos todos, algunos con finales menos dolorosos que otros, pero para todos quienes lo experimentan es una pesadilla.

La oficial del Departamento de Comunicaciones de Carabineros de Chile, Javiera García es enfática en afirmar que no es posible hablar de rango atareo.  “Hay denuncias de violencia intra familiar en etapas muy tempranas de la persona como también en adultos mayores”.

Añade. “Tiende a ser más recurrente este delito a través de la denuncia de personas de edades que parten alrededor de los 25 hasta los 45 años donde tenemos una mayor denuncia por parte de víctimas” señala García.

La realidad no se puede esconder

Daniel Fuenzalida, animador de televisión y fundador del Cendro de rehabilitación Contradicción, explica que el consumo de drogas tiene tres etapas.

“Primero es consumo recreativo, segunda etapa es abuso de la dependencia o de la droga que consume” dice.

“En esa segunda etapa ya no sólo la utilizo para el fin de semana o para una fiesta, sino que también la estoy utilizando en actividades cotidianas.  Por último, la dependencia a la droga. Acá ya es cuando dejo los estudios, dedo el trabajo, dejo las relaciones y mi vida sólo funciona en base al siguiente consumo”

“Es decir, me levanto y ya estoy pensando en consumir, me acuesto y ya estoy pensando en consumir, mi motivación para levantare es ir a buscar droga”, explicó.

Todos quienes viven con adicciones de drogas o alcohol pueden ser víctimas de sus propias prioridades llegando incluso a caer en la combinación de las “C”.

Caer en la combinación de la letra c que es extremadamente peligrosa. Esas Cs aluden a cesantía, clínica, calle, cárcel y finalmente cementerio. Cuando uno tiene la enfermedad de las adicciones y queda pegado en una droga es muy peligroso.

 

Es importante estar siempre consciente que se trata de una enfermedad, pese a ello la violencia intrafamiliar, en cualquiera de sus formas, no es algo que debe ser normalizada, pues las consecuencias pueden ser irreparables.

 

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