Política

Crónica de un resultado anunciado

Víctor Maldonado R. Sociólogo.

candidatura
Los gustos y preferencias hay que dejarlos para después de establecer hechos y de hacer las proyecciones más esperables. Como siempre, todo depende del objetivo que se tenga.

Crónica de un resultado anunciado.Hay que poner toda la pasión en implementar una estrategia, pero toda la sangre fría en la elaboración del diagnóstico.

Cuando se tiene como motivación el alcanzar la Presidencia, lo que se busca es conformar una coalición que le dé respaldo, conducida por un partido que hace de eje. Cuando no se aspira a La Moneda, lo que se busca es mejorar posiciones parlamentarias, pero sin un propósito mayor compartido.

El que no toma la iniciativa para ganar la Presidencia es porque eso no le interesa o no le parece alcanzable. Es lo que están confesando, sin decirlo, los partidos oficialistas porque dejan pasar un tiempo valioso que permitiría acortar distancia, en vez de dejar que la derecha se instale sin siquiera transpirar.

Los que tienen la responsabilidad mayor para conducir colectivamente al objetivo principal no lo están haciendo. El tema está completamente ausente del discurso oficialista. No se toca en las reuniones de coordinación política. En cambio, sí se señala la necesidad de presentar una lista parlamentaria.

Pero un segundo objetivo importante no se debate sin haber despejado el primero, y del empleo de medias verdades no se obtienen resoluciones firmes. La pregunta inicial es distinta dependiendo del objetivo.

Cuando se aspira a la Presidencia, lo que importa es ampliar el respaldo que se tiene con la finalidad de que, llegado el momento, se pueda tener más de la mitad del apoyo ciudadano que se necesita para ganar la segunda vuelta.

Cuando se busca únicamente ganar la parlamentaria, lo que más se precisa es fidelizar la base que ya se tiene, sin importar que sea minoritaria porque lo que se intenta es conseguir en máximo rendimiento con lo que se cuenta.

El gobierno ha conseguido un éxito notable en preservar un núcleo de apoyo en torno al 35%. Es, al mismo tiempo, un logro y un límite. Una lista única es un espacio comprimido que se ordena según el peso relativo de cada socio. Los que tienen más apoyo tienen más cupos y reafirman su posición, puesto que el sistema electoral trabaja para reforzar a los primeros. A nadie más.

Lo que se consigue es una crónica de un resultado anunciado. Los socios grandes terminan más grandes, los socios chicos continúan más chicos y la condición de minoría se ve reforzada. Pero ¿es este el único camino?

Todo depende de las proximidades programáticas iniciales. Si cada socio coincide en un mismo programa que ofrecer al país y con las mismas prioridades identificadas, entonces las pérdidas no son tan lamentables y los que mueren, cierran los ojos contentos de haberse inmolado por una causa justa.

Pero si hay diferencias programáticas importantes, entonces lo que corresponde, ya que se aspira a la Presidencia y a constituir mayoría, es proponerle a la ciudadanía que ordene a la centroizquierda según sus preferencias. Es un proceso de unidad concordada desde la partida, pero conseguida en el punto de llegada, después de un veredicto democrático. Como se dijo, todo depende del diagnóstico que se tenga. ¿Empezamos a discutirlo?

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