La Quinta Vergara vibró con una de esas noches que quedan marcadas en la historia del Festival: emoción a flor de piel, reggaetón en versión orquestada y humor sin anestesia. La gran protagonista fue Mon Laferte, quien ofreció un espectáculo potente, íntimo y desgarrador por momentos. La artista recorrió sus éxitos entre ovaciones constantes y un público completamente entregado.
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La conexión de Mon Laferte fue tan profunda que el “Monstruo” no se conformó con las gaviotas tradicionales: en medio de una atmósfera cargada de emoción, Mon recibió la codiciada Gaviota de Platino, desatando lágrimas, gritos y una ovación cerrada que estremeció el anfiteatro. Fue un reconocimiento que selló su estatus como una de las figuras más queridas y trascendentes del certamen.
HUMOR CON PIARE CON P
El humor corrió por cuenta de Piare con P, que debutó en la Quinta con una rutina frontal, cargada de ironía y referencias a la vida cotidiana y las redes sociales.
Con un estilo directo y momentos de tensión propios del escenario más exigente del país, logró instalar varias carcajadas y comentarios en redes, convirtiéndose en uno de los temas de conversación tras la jornada.
YANDEL SINFÓNICO
Luego llegó el turno de Yandel, quien sorprendió con su espectáculo “Sinfónico”. Acompañado por una orquesta en vivo, el puertorriqueño transformó sus clásicos urbanos en piezas de gran fuerza musical.
Las cuerdas y los bronces elevaron cada hit, generando un contraste elegante y explosivo a la vez. El público respondió bailando y coreando de principio a fin, demostrando que el reggaetón también puede vestirse de gala.
Una noche intensa, diversa y llena de contrastes que confirmó que el Festival sigue siendo un termómetro de emociones: lágrimas, baile y risas en una misma velada. Y esta vez, con un momento histórico que puso a Mon Laferte en lo más alto.







