Nacional y economía

Dos horas de espera para caminar por la historia: La Moneda en el Día de los Patrimonios

Javiera Sanzana

Periodista

La Moneda
Foto: Javiera Sanzana
Fueron cerca de dos horas de espera antes de llegar a los detectores de metales y cruzar finalmente las puertas del edificio más emblemático de la política chilena.

Cientos de personas avanzaban lentamente por el centro de Santiago con la esperanza de ingresar al Palacio de La Moneda durante una nueva versión del Día de los Patrimonios. Familias completas, grupos de amigos, adultos mayores y turistas esperaban pacientemente su turno.

Fueron cerca de dos horas de espera antes de llegar a los detectores de metales y cruzar finalmente las puertas del edificio más emblemático de la política chilena.

Pero una vez adentro, el tiempo pareció detenerse.

Lo primero que sorprende es que La Moneda no se siente como un edificio de oficinas. Sus amplios salones, las lámparas de cristal, los retratos, los muebles antiguos y los detalles arquitectónicos permiten entender por qué es uno de los inmuebles patrimoniales más importantes del país.

PASILLOS DONDE HABITA LA HISTORIA DE CHILE

Cada habitación guarda una historia.

Uno de los momentos más entretenidos del recorrido ocurrió en el corredor de los expresidentes. Entre los visitantes apareció una persona caracterizada como el expresidente Pedro Aguirre Cerda, quien rápidamente captó la atención de quienes recorrían el palacio.

Se trataba de José Antonio Ilianovich, quien participó de la jornada interpretando al exmandatario y conversó con Está Pasando sobre la importancia de mantener viva la historia a través de este tipo de actividades. Con su vestimenta de época y su caracterización, se convirtió en uno de los personajes más fotografiados del recorrido, dando la sensación de que la historia había salido de los libros para caminar nuevamente por los pasillos de La Moneda.

Mientras avanzábamos por los distintos sectores, los guías compartían anécdotas y datos que rara vez aparecen en los libros de historia. Cada sala tenía algo que contar.

Un dato que llamó especialmente la atención durante la visita tiene relación con los espacios residenciales de La Moneda. Los funcionarios explicaron que el Presidente José Antonio Kast reside dentro del complejo presidencial, aunque por razones de seguridad la ubicación exacta de sus dependencias no es pública. Lo curioso es que estos espacios se encuentran en el mismo sector general del edificio donde se ubican algunos de los lugares más simbólicos asociados a la memoria del expresidente Salvador Allende y a los acontecimientos de 1973. Una coincidencia que refleja cómo, dentro de los muros de La Moneda, distintas etapas y visiones de la historia de Chile conviven a pocos metros de distancia.

LA GRIETA QUE CUENTA UNA HISTORIA

Sin embargo, el recorrido también tuvo momentos de profundo simbolismo.

Uno de ellos fue el sector donde se encuentra un muro que une dos épocas de La Moneda. Por un lado, los ladrillos pertenecientes a la estructura dañada tras el bombardeo de 1973; por el otro, los materiales utilizados durante la reconstrucción posterior del edificio. Entre ambos existe una grieta visible que representa la fractura de la democracia chilena. Es una imagen sencilla pero poderosa, capaz de resumir en pocos centímetros uno de los períodos más complejos de la historia nacional.

Muy cerca de allí se encuentra el espacio que recuerda al expresidente Salvador Allende. El ambiente cambia por completo. Las conversaciones bajan de volumen y muchos visitantes se detienen algunos segundos más de lo habitual para observar el lugar y escuchar las explicaciones de los guías.

POETAS ENTRE LOS PASILLOS DEL PODER

Pero La Moneda también guarda parte importante de la historia cultural de Chile.

Uno de los salones más interesantes está dedicado a Gabriela Mistral. En él se exhiben cartas escritas por la Premio Nobel de Literatura, fotografías históricas y registros poco conocidos de su vida. Algunas imágenes muestran facetas mucho más íntimas de la escritora, alejadas de la figura solemne que suele aparecer en los textos escolares.

Pablo Neruda también tiene su espacio dentro del recorrido, recordando la importancia de ambos autores en la identidad cultural del país.

UN RINCÓN DE SILENCIO

La visita continuó por uno de los rincones más tranquilos del palacio: la capilla.

Allí varios asistentes se persignaban antes de continuar el recorrido. En ese lugar se conservan objetos vinculados a San Alberto Hurtado y Santa Teresa de Los Andes, los únicos santos chilenos reconocidos por la Iglesia Católica. También se encuentra una imagen de la Virgen del Carmen, patrona de Chile, entregada por la Catedral Metropolitana de Santiago.

EL ESCENARIO DE LAS DECISIONES

Otro de los espacios que despertó gran interés fue el Salón Montt Varas, lugar donde tradicionalmente se realizan las ceremonias de cambio de gabinete en el Palacio de La Moneda. Su nombre rinde homenaje al expresidente Manuel Montt y a su ministro del Interior, Antonio Varas, dos figuras fundamentales de la política chilena del siglo XIX.

Sus paredes, decoradas con elegancia y cargadas de simbolismo, han sido testigos de algunos de los momentos políticos más relevantes del país. Allí se realizan ceremonias oficiales, reuniones de alto nivel y actividades protocolares de gran importancia.

De hecho, hace apenas unos días volvió a ocupar un lugar central en la agenda nacional al ser utilizado durante el reciente cambio de gabinete, recordando que, más allá de su valor patrimonial, sigue siendo un escenario donde se escriben capítulos de la historia política contemporánea de Chile.

Estar allí, en el mismo salón que días antes había aparecido en todos los noticieros del país, hizo que la distancia entre la historia y la actualidad pareciera desaparecer por un momento.

RELÁMPAGO Y FURIOSO

Entre tanta historia también aparecieron las curiosidades.

En el tradicional Patio de los Cañones descansan dos piezas de artillería histórica cuyos nombres arrancaron más de una sonrisa entre los visitantes: Relámpago y Furioso.

Según explicaron durante el recorrido, estos nombres permitían identificar rápidamente cuál de los cañones debía utilizarse al momento de dar órdenes militares. Un detalle que demuestra cómo incluso los objetos más antiguos esconden historias inesperadas.

REGALOS QUE CRUZARON OCÉANOS

Los regalos diplomáticos también ocupan un lugar importante dentro del palacio. Varias de las elegantes lámparas que adornan sus salones fueron obsequiadas por el Reino de España. También destaca un moái proveniente de Rapa Nui, símbolo de la riqueza cultural del territorio insular chileno.

Entre las piezas más fotografiadas se encontraba el histórico Ford Galaxy presidencial, vehículo que ha acompañado numerosas ceremonias republicanas. Los guías explicaron que fue un regalo de la reina Isabel II al presidente Eduardo Frei Montalva y que aún hoy forma parte de algunas de las tradiciones más importantes del país.

POR UN MOMENTO PRESIDENTE

Y si hubo un momento que despertó especial entusiasmo entre los visitantes, fue cuando el recorrido llegó hasta uno de los balcones más conocidos de La Moneda.

Ese mismo lugar desde donde los presidentes han saludado a la ciudadanía en momentos históricos. Allí, cámaras y teléfonos aparecieron inmediatamente. Muchos aprovecharon para fotografiarse imaginando por unos segundos cómo sería ocupar el cargo más importante del país.

Quizás esa fue la magia de la jornada.

Por algunas horas, La Moneda dejó de ser el edificio que vemos diariamente en las noticias para transformarse en un espacio cercano, abierto y lleno de historias. Un lugar donde conviven presidentes, poetas, santos, obras de arte, recuerdos dolorosos y símbolos que forman parte de la identidad chilena.

Al salir, la fila seguía siendo enorme.

Y era fácil entender por qué.

Porque recorrer La Moneda no es solamente visitar un edificio patrimonial. Es caminar por los mismos pasillos donde se han tomado decisiones que cambiaron el país, observar objetos que han sido testigos de la historia y, por un momento, sentirse parte de ella.

Y quién sabe. Quizás también sentirse, aunque sea por unos segundos, como el próximo Presidente o Presidenta de Chile.

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