Nacional y economía

Arma en colegio de Curicó reabre alerta tras crimen en Calama

Javiera Sanzana

Periodista

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Foto: Generado con IA
El alumno llegó al recinto con el arma en el cinturón, y la encargada de convivencia escolar lo detectó. Tras esto, el establecimiento avisó a Carabineros, mientras el estudiante entregó el arma a su madre.

Un nuevo episodio de inseguridad se registró al interior de un establecimiento educacional. Esta vez, un estudiante de primero medio fue sorprendido portando un arma de fuego en la Escuela Japón de Curicó. Según los primeros antecedentes, el menor tiene 15 años y mantenía en su poder cuatro cartuchos.

El alumno llegó al recinto con el arma en el cinturón, y la encargada de convivencia escolar lo detectó. Tras esto, el establecimiento avisó a Carabineros, mientras el estudiante entregó el arma a su madre.

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Según la información disponible, el joven no alcanzó a ingresar a una sala de clases, ya que lo interceptaron en la entrada del establecimiento. Desde la institución policial indicaron que, por ahora, no existen antecedentes de amenazas previas por parte del detenido.

CALAMA

Este hecho ocurre en un contexto especialmente sensible, marcado por el reciente homicidio ocurrido en Calama, donde un estudiante asesinó a una inspectora dentro de un recinto educacional. El caso generó conmoción a nivel nacional y reabrió el debate sobre la seguridad en las escuelas, así como sobre las señales de alerta que muchas veces pasan desapercibidas.

Diversos estudios en el ámbito de la psicología y la educación han advertido que, en numerosos casos de violencia escolar grave, los agresores suelen manifestar previamente conductas, discursos o señales que anticipan lo que podría ocurrir. Sin embargo, estas advertencias no siempre son identificadas a tiempo o no reciben la atención necesaria. Factores como el aislamiento, cambios de comportamiento, expresiones de violencia o acceso a armas pueden constituir indicadores de riesgo que requieren intervención oportuna.

SALUD MENTAL

Especialistas han insistido en que fortalecer la salud mental dentro de las comunidades educativas es clave para prevenir hechos de violencia. Investigaciones académicas advierten que la violencia escolar está estrechamente vinculada a factores como problemas emocionales, falta de apoyo familiar y contextos de vulnerabilidad, por lo que no puede abordarse solo desde la seguridad, sino también desde el acompañamiento psicológico y social. Un estudio publicado en la revista científica de la Universidad Central de Venezuela (Scielo) sostiene que la violencia en entornos escolares responde a múltiples factores psicosociales que requieren intervención temprana.

En esa misma línea, investigaciones de la Universidad Carlos III de Madrid plantean que la violencia escolar debe entenderse como un problema de salud pública, debido a su impacto directo en el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes.

CAMBIO DE CONDUCTA

A esto se suma un punto clave: muchas veces las señales están. Cambios de conducta, aislamiento, expresiones de violencia o sufrimiento emocional suelen aparecer antes de que ocurran hechos graves, pero no siempre son detectados o tomados en serio.

Por eso, expertos recalcan que la prevención real pasa por generar espacios de contención, escucha activa y acompañamiento constante dentro de los colegios, donde estudiantes, docentes y familias puedan intervenir a tiempo antes de que una situación escale.

Si tú o alguien cercano está pasando por un momento difícil, es importante buscar ayuda. En Chile existen canales de apoyo gratuitos y confidenciales:

  • Salud Responde: 600 360 7777
  • Línea 600 818 7777 (Salud Mental MINSAL)
  • *Fono 4141 (Prevención del suicidio, para niños, niñas y adolescentes)
  • Emergencias: 131 (SAMU) o 133 (Carabineros)

Hablar, pedir ayuda y estar atentos puede marcar la diferencia.

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