Carabinero ebrio choca, deja un herido grave y se da a la fuga. Luego de ser detenido, fue dado de baja por la institución.
El funcionario fue detenido y expulsado de la institución tras protagonizar un accidente en Rancagua. La víctima resultó con lesiones graves y el caso quedó en manos del Ministerio Público.
Un carabinero fue detenido y dado de baja tras protagonizar un accidente de tránsito en estado de ebriedad en Rancagua, región de O’Higgins, que dejó a un civil con lesiones graves.
Según informó la institución, el funcionario conducía uno de los vehículos involucrados en la colisión y, tras el impacto, huyó del lugar sin prestar ayuda a la víctima.
Posteriormente, el uniformado llegó a una comisaría para denunciar el supuesto robo de su vehículo, pero las diligencias permitieron establecer su participación en el accidente, lo que derivó en su detención.
Expulsión y sumario interno
Carabineros condenó el hecho y confirmó la expulsión inmediata del funcionario, junto con la apertura de un sumario administrativo.
La institución señaló que se trata de una conducta individual que contraviene sus principios. Luego de la detención todos los antecedentes fueron puestos a disposición del Ministerio Público para la investigación penal.
Fuga agrava responsabilidad
El caso no solo involucra conducción en estado de ebriedad, sino también la huida del lugar del accidente. Ello, en Chile constituye un delito agravado bajo la llamada “Ley Emilia”.
Esta normativa establece sanciones de cárcel efectiva para quienes, conduciendo bajo la influencia del alcohol, causen lesiones graves o muerte y además abandonen a la víctima.
Patrón preocupante
El hecho ocurre a pocos días de otro caso que involucró a 7 funcionarios de Carabineros en un accidente grave en Santiago. En la oportunidad, donde incluso se reportó una víctima fatal, también hubo fuga inicial del lugar.
Ese episodio incluyó a varios uniformados a bordo del vehículo, todos vinculados posteriormente a la investigación, lo que elevó la preocupación sobre conductas fuera de protocolo dentro de la institución.
Más que un caso aislado
El nuevo incidente vuelve a instalar una pregunta incómoda. Y no solo sobre la conducta individual, sino sobre los controles internos, la disciplina institucional y la reacción frente a hechos que comprometen la fe pública.
Porque aquí no se trata de un civil cualquiera.
Se trata de quien debe hacer cumplir la ley. Y cuando quien la aplica la vulnera —y además huye—, el problema deja de ser policial. Pasa a ser institucional.





