Nacional y economía

Fundación Camilo Henríquez saluda 70 años del Colegio de Periodistas

Mario López M.

Siete décadas de historia avalan un compromiso inquebrantable con la verdad. En un aniversario marcado por la precariedad laboral y los riesgos de la era digital, el gremio reafirma su rol como garante del derecho a la información frente a los poderes fácticos

Entre los valiosos saludos, la Fundación Camilo Henríquez, envía un saludo al colegio de la orden.

A setenta años del Colegio de Periodistas de Chile: una renovación del compromiso con la verdad

La conmemoración de los setenta años del Colegio de Periodistas de Chile constituye una oportunidad para reconocer el aporte que esta institución ha realizado al fortalecimiento de la profesión y, al mismo tiempo, para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta hoy el periodismo en una sociedad profundamente transformada.

Desde que Fray Camilo Henríquez publicó La Aurora de Chile en 1812, el periodismo nacional ha estado estrechamente vinculado a la construcción de la República. Su misión no ha sido únicamente informar los acontecimientos de cada época, sino contribuir a la formación de una ciudadanía libre, crítica y consciente. La libertad de expresión y el derecho de las personas a recibir información veraz han sido, desde entonces, pilares esenciales de nuestra convivencia democrática.

Durante estas siete décadas, el Colegio de Periodistas ha desempeñado un papel relevante en la promoción de la ética profesional, la defensa de la libertad de prensa y la dignificación del ejercicio periodístico. Del mismo modo, las escuelas de Periodismo han formado generaciones de profesionales que, desde medios nacionales, regionales, comunitarios y digitales, han servido al país con vocación pública y compromiso con la verdad.

La historia reciente de Chile recuerda también que hubo momentos en que informar significó asumir riesgos personales. Muchos periodistas fueron perseguidos, censurados o silenciados; otros investigaron y denunciaron graves violaciones a los derechos humanos, contribuyendo a que la verdad prevaleciera sobre el miedo y el olvido. Esa memoria forma parte del patrimonio ético del periodismo chileno y constituye una referencia permanente para las nuevas generaciones.

Hoy, sin embargo, los desafíos son distintos. La revolución tecnológica ha transformado radicalmente la producción y circulación de la información. Las redes sociales han democratizado la comunicación, pero también han facilitado la difusión masiva de contenidos falsos o manipulados. La inteligencia artificial abre oportunidades extraordinarias para el trabajo periodístico, pero también plantea interrogantes inéditas sobre la autenticidad de la información, la transparencia de las fuentes y la responsabilidad editorial.

Frente a este escenario, el periodismo no puede limitarse a competir por la velocidad. Su mayor fortaleza continúa siendo la credibilidad, construida sobre la verificación rigurosa de los hechos, la independencia de criterio, la diversidad de fuentes, el respeto por las personas y el compromiso permanente con el interés público.

En tiempos de polarización, cuando con frecuencia se privilegia la opinión por sobre la evidencia y la emoción por sobre los hechos, la tarea del periodismo adquiere una relevancia aún mayor. Una democracia sana requiere ciudadanos informados y medios capaces de ofrecer información confiable, contextualizada y verificable. Sin verdad compartida resulta imposible construir diálogo, confianza y acuerdos duraderos.

La Fundación Camilo Henríquez estima que el principal desafío del periodismo chileno no consiste únicamente en adaptarse a las nuevas tecnologías, sino en preservar los valores que le dan sentido como servicio público. La innovación será indispensable; la ética, irrenunciable.

Al cumplirse setenta años del Colegio de Periodistas de Chile, renovamos nuestro reconocimiento a quienes ejercen esta profesión con independencia, honestidad y responsabilidad. Reafirmamos también nuestra convicción de que la libertad de expresión, el pluralismo y un periodismo de calidad constituyen bienes públicos esenciales para la democracia y para el desarrollo del país.

El mejor homenaje que podemos rendir a quienes nos precedieron no consiste solamente en recordar su legado, sino en asumir el compromiso de fortalecer un periodismo libre, responsable y profundamente comprometido con la verdad. Ese fue el ideal de Fray Camilo Henríquez hace más de dos siglos. Ese continúa siendo, hoy, nuestro deber. En el momento actual se hace necesario que los periodistas se reintegren al Colegio, como una forma de incentivar la comunidad de Periodistas.
También se necesita que quienes conducen el colegio integren y antepongan el interés de este y del periodismo por sobre miradas políticas. Hoy es tiempo de estar unidos.

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