Casi mil años después de la histórica Batalla de Stamford Bridge, Inglaterra volvió a imponerse sobre Noruega.
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Esta vez no hubo espadas, hachas ni escudos, sino un balón de fútbol y un intenso duelo que terminó con triunfo inglés por 2-1 en el tiempo extra, resultado que le permitió instalarse en las semifinales del Mundial 2026.
NORUEGA GOLPEÓ PRIMERO
El conjunto dirigido por Ståle Solbakken mostró desde el inicio el fútbol que lo llevó hasta los cuartos de final. Con una presión alta y rápidas transiciones ofensivas, los noruegos incomodaron a Inglaterra y encontraron espacios por las bandas, aprovechando la velocidad de sus atacantes y el talento de Martin Ødegaard en la generación de juego.
La recompensa llegó antes del descanso, cuando Andreas Schjelderup definió con precisión para poner el 1-0 y hacer soñar a Noruega con una histórica clasificación. Durante gran parte del primer tiempo, los escandinavos lograron contener a una Inglaterra que tuvo la posesión del balón, pero pocas ocasiones claras frente al arco rival.
Sin embargo, Inglaterra no tardó en reaccionar. Con mayor dominio de la posesión durante la segunda mitad y aprovechando su profundidad ofensiva, los dirigidos por Gareth Southgate encontraron el empate por medio de Jude Bellingham, quien volvió a demostrar por qué es una de las grandes figuras del torneo.
INGLATERRA REACCIONÓ EN EL SEGUNDO TIEMPO
Tras el descanso, los ingleses adelantaron sus líneas y comenzaron a dominar el mediocampo. Con Jude Bellingham como principal conductor, Declan Rice aportando equilibrio y Harry Kane fijando a los defensores, Inglaterra ganó profundidad y empezó a generar peligro constante.
La insistencia dio resultado cuando Bellingham apareció dentro del área para igualar el marcador y cambiar por completo la dinámica del compromiso. A partir de ese momento, el equipo británico tomó el control del balón, mientras Noruega retrocedió algunos metros y apostó por el contragolpe con Erling Haaland como principal referencia ofensiva.
BELLINGHAM FIRMÓ LA REMONTADA
Con el empate, el encuentro se extendió al tiempo suplementario. El desgaste físico comenzó a pasar la cuenta en ambos equipos, aunque Inglaterra mantuvo la iniciativa y buscó el gol con mayor insistencia.
Cuando todo apuntaba a una definición por penales, Jude Bellingham volvió a aparecer para marcar el 2-1 definitivo y convertirse en el héroe de la clasificación inglesa. El mediocampista firmó un doblete que dejó sin respuesta a una Noruega que luchó hasta el final, pero no logró volver a inquietar con claridad el arco inglés.
INGLATERRA ESPERA RIVAL
Con la clasificación asegurada, Inglaterra se instaló entre las cuatro mejores selecciones del Mundial 2026 y ahora aguarda por conocer a su próximo rival.
Este sábado se disputará el último cruce de cuartos de final entre Argentina y Suiza, encuentro que definirá al equipo que enfrentará a los ingleses en semifinales.
SE REPITIÓ LA HISTORIA
Más allá del resultado deportivo, el triunfo inglés dejó un curioso guiño histórico. El 25 de septiembre de 1066, Inglaterra derrotó a Noruega en la Batalla de Stamford Bridge, donde el rey Harold Godwinson venció al monarca vikingo Harald Hardrada, considerado el último gran rey vikingo.
Casi mil años después, ambos países volvieron a cruzarse. Esta vez no hubo espadas, escudos ni hachas, sino un balón de fútbol. Pero el desenlace fue el mismo: Inglaterra volvió a imponerse sobre Noruega y escribió un nuevo capítulo de una rivalidad que atraviesa los siglos.







