La negociación por la megarreforma sumó un nuevo obstáculo para el Gobierno. Luego del quiebre del acuerdo sobre invariabilidad tributaria, senadores del PPD condicionaron cualquier acercamiento con La Moneda a una rebaja significativa del impuesto específico que pagan las bencinas.
El planteamiento fue formulado por el senador Pedro Araya, quien comunicó al biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, que no tiene sentido retomar las conversaciones si el Ejecutivo no está dispuesto a incorporar una medida concreta en favor de la clase media.
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La exigencia instala el precio de los combustibles en el centro de una negociación que hasta ahora se concentraba en la carga tributaria de las empresas. También presiona al Gobierno en una semana decisiva, marcada por la discusión en la Comisión de Hacienda y la votación prevista para este miércoles en la Sala del Senado.
ARAYA EXIGE UNA NUEVA NEGOCIACIÓN
El contacto entre Araya y Alvarado ocurrió durante el domingo, según una publicación de La Tercera, luego de que el secretario de Estado invitara al parlamentario a una reunión en La Moneda. El senador respondió que cualquier encuentro debía contar previamente con un piso político que permitiera avanzar.
Ese piso considera mantener los términos acordados sobre invariabilidad tributaria y sumar una disminución relevante del impuesto específico a los combustibles, especialmente a las gasolinas.
Araya sostuvo que el entendimiento anterior quedó sin efecto por responsabilidad del Ejecutivo, después de que el Ministerio de Hacienda modificara la indicación relativa al impuesto corporativo y propusiera reducirlo al 22%, pese a que las conversaciones con el PPD contemplaban una tasa del 23%.
A juicio del legislador, esa modificación rompió la confianza construida con el Gobierno y obliga a iniciar una negociación distinta. Aunque todavía no ha planteado un porcentaje concreto para la rebaja de las bencinas, insistió en que esta debe ser significativa.
El senador argumentó que, si el Ejecutivo estaba dispuesto a disminuir la tributación de las empresas, también debería impulsar una medida que alivie los gastos cotidianos de los hogares.
EL PRECIO DE LOS COMBUSTIBLES ENTRA AL DEBATE
La propuesta resulta compleja para la administración del Presidente José Antonio Kast. Durante marzo, el Gobierno enfrentó cuestionamientos por el alza de los combustibles vinculada al conflicto en Irán, episodio que tuvo consecuencias políticas y afectó la evaluación del Mandatario.
La renovada tensión en Medio Oriente y sus efectos sobre el precio internacional del petróleo vuelven a colocar el costo de las bencinas entre las principales preocupaciones económicas.
La senadora Loreto Carvajal respaldó la posición de Araya y afirmó que el PPD debe aprovechar la tramitación para introducir modificaciones que protejan el bolsillo de las familias. La parlamentaria reiteró sus críticas a la megarreforma, a la que calificó como regresiva, pero defendió la búsqueda de cambios durante su discusión legislativa.
Araya, Carvajal y Ricardo Celis habían negociado con el Ejecutivo su apoyo al artículo de invariabilidad tributaria. Sin embargo, los tres senadores resolvieron retirar ese respaldo después de conocer la modificación realizada por Hacienda.
QUIEBRE DE CONFIANZA CON HACIENDA
La crisis se desató el viernes, cuando Araya se enteró a través de consultas de la prensa de que el impuesto corporativo había sido fijado en 22%. El parlamentario pidió explicaciones al equipo político del Ministerio de Hacienda, desde donde se señaló inicialmente que se trataba de un ajuste técnico.
La respuesta aumentó la molestia del senador, quien acusó al Ejecutivo de alterar unilateralmente lo conversado. Aunque el ministro Jorge Quiroz intentó aclarar posteriormente que la tasa se mantendría en 23%, Araya evitó hablar directamente con él.
El Ministerio del Interior intervino para ordenar el regreso a la cifra acordada, pero el daño político ya estaba instalado. Los tres senadores del PPD comunicaron que rechazarían el paquete tributario y revisarían críticamente el resto de las disposiciones del proyecto.
En el entorno de Ricardo Celis explicaron que la molestia se relaciona con la falta de consideración hacia quienes asumieron el costo político de negociar con el oficialismo. También cuestionaron que Hacienda no entregara un documento escrito para respaldar el entendimiento, pese a que la senadora Ximena Órdenes había solicitado formalizar sus contenidos.
GOBIERNO ENFRENTA UNA SEMANA DECISIVA
El conflicto también generó reacciones en otras bancadas. El senador de Demócratas Matías Walker calificó la controversia como un error político evitable y adelantó que solo apoyará la fórmula de invariabilidad acordada previamente con los senadores del PPD.
Desde el PDG, Franco Parisi afirmó que el ministro Quiroz es confiable, pero advirtió que su estilo de negociación obliga a mantener cautela. Además, proyectó que las diferencias entre ambas cámaras podrían llevar el proyecto a una comisión mixta.
En la oposición, el senador democratacristiano Iván Flores insistió en que el debate no se limita al número de votos disponibles. A su juicio, la invariabilidad tributaria presenta cuestionamientos constitucionales que podrían terminar ante el Tribunal Constitucional.
El senador independiente Rojo Edwards, en tanto, planteó que, si el Gobierno no logra un acuerdo con sectores opositores, debería evaluar el retorno al diseño aprobado originalmente por la Cámara de Diputadas y Diputados.
La Moneda deberá definir ahora si acepta incorporar una rebaja al impuesto de las bencinas para recuperar los votos del PPD o si intenta aprobar la megarreforma únicamente con el respaldo del oficialismo. La decisión marcará el debate legislativo de los próximos días y determinará si el Ejecutivo logra reconstruir los puentes destruidos por el fallido acuerdo tributario.







