Política

Cadem: megarreforma no convence y Kast sigue a la baja

Mario López M. Periodista

Cadem
Imagen referencial creada con herramientas digitales
La última encuesta Plaza Pública muestra que el 50% de los consultados está en desacuerdo con la megarreforma impulsada por el Gobierno y un 56% rechaza la reducción gradual del impuesto corporativo. Sin embargo, un 47% estima que el Congreso debería aprobar el proyecto.

La discusión por la megarreforma vuelve a mostrar una paradoja. Cadem muestra que la megarreforma no convence y Kast sigue a la baja. Ello, mientras el Gobierno intenta recomponer el acuerdo político que perdió con tres senadores del PPD, la opinión pública tampoco termina de respaldar el contenido de la iniciativa.

El estudio muestra que el mayor foco de resistencia continúa siendo la rebaja gradual del impuesto de primera categoría a las empresas, rechazada por un 56% de los encuestados. También genera reparos el régimen de invariabilidad tributaria para grandes inversiones, donde un 44% manifestó estar en desacuerdo.

Más sombras que luces

No todas las medidas reciben la misma evaluación. La propuesta de destinar mayores recursos a la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios obtiene un respaldo del 81%. También reciben apoyo la eliminación temporal del IVA para viviendas nuevas (71%), la reducción o eliminación de contribuciones para adultos mayores (63%) y los incentivos tributarios para empresas que creen nuevos empleos formales (55%).

Los datos sugieren que la ciudadanía distingue entre las distintas medidas del proyecto. Mientras aquellas orientadas directamente a las personas concentran mayor respaldo, las relacionadas con beneficios tributarios para las empresas generan las mayores resistencias.

El desafío sigue siendo político

La encuesta CADEM aparece pocos días después del quiebre del entendimiento entre el Gobierno y tres senadores del PPD, luego de las modificaciones introducidas por Hacienda al acuerdo tributario. Aunque el Ejecutivo retiró posteriormente esas indicaciones e intentó recomponer las conversaciones, el debate dejó instalada otra dificultad: convencer a la opinión pública de los beneficios de la reforma.

Más allá de la aritmética parlamentaria, el sondeo plantea una pregunta política de mayor alcance. Una reforma estructural puede reunir los votos suficientes para convertirse en ley. Otra cosa es lograr que quienes deberán vivir bajo sus efectos la perciban como justa, equilibrada o necesaria. Esa batalla, al menos por ahora, el Gobierno todavía no consigue ganarla.

La Cadem es coherente con las otras encuestas que han medido el fenómeno megarreforma y la alicaída popularidad de Kast.

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