Política

Gael Yeomans ganó elección del FA pero el 81% no votó

Mario López M.

Yeomans campaña
Foto: Diputada Gael Yeomans
La nueva presidenta propone mayor firmeza frente a Kast y convocar a las fuerzas progresistas, de izquierda y democráticas. Sin embargo, asume su desafío con una señal interna: un muy bajo porcentaje de los militantes participó de la elección.

Gael Yeomans ganó la elección interna del Frente Amplio (FA), realizada mediante voto electrónico durante dos días, sin embargo, el 81% de los militantes habilitados no votó.

La lista “Unidad para Avanzar: Defendamos Chile con Firmeza”, encabezada por Yeomans, obtuvo 5.667 votos, equivalentes al 54,71% de los sufragios emitidos. Constanza Martínez, quien buscaba la reelección, consiguió 4.353 preferencias, un 42,03%. Hubo además 291 votos blancos y 47 nulos.

En total sufragaron 10.358 personas de un padrón superior a 56 mil militantes. La participación alcanzó apenas el 18,45%.

Menos participación que hace dos años

La cifra adquiere mayor relevancia al compararla con la elección interna de 2024. Entonces participaron 12.750 militantes, equivalentes al 20,3% de un padrón superior a 61 mil personas.

Aquella elección tenía una diferencia importante: la lista encabezada por Martínez competía prácticamente sin alternativa por la dirección nacional y fue ratificada con el 83,02% de los votos.

Esta vez existió competencia real. Dos candidatas conocidas recorrieron el país, hicieron campaña y representaron posiciones diferentes sobre la forma en que el FA debía enfrentar su nueva condición de oposición. Pese a ello, participaron 2.392 personas menos que hace dos años, mientras el padrón también disminuyó en aproximadamente cinco mil militantes.

Las cifras no permiten determinar por sí solas si existe desilusión, desmotivación o desafección. Sí constatan una dificultad para movilizar a quienes voluntariamente decidieron incorporarse al partido. Un fenómeno que, aunque no afecta exclusivamente al Frente Amplio, plantea una primera tarea a su nueva conducción.

Dos propuestas para una nueva etapa

Yeomans había advertido durante la campaña una de las debilidades que ahora deberá enfrentar. “Somos el partido más grande de Chile, pero a veces no lo parecemos”, afirmó al presentar su candidatura.

Planteó que el Frente Amplio debía cerrar su etapa de constitución como partido único y comenzar otra marcada por mayor presencia territorial y participación de las bases. También propuso duplicar la militancia y abrir espacios para que nuevos integrantes accedan a responsabilidades partidarias.

Martínez, en cambio, defendió los resultados de sus dos años al frente de la colectividad y propuso profundizar su consolidación. También buscaba fortalecer la militancia y presencia territorial, pero desde la continuidad del proceso iniciado bajo su conducción. Al cierre de la nota, Martínez reconocía la derrota.

Los militantes que participaron optaron finalmente por el cambio que representaba Yeomans. El bajo número de votantes deja, sin embargo, una paradoja para la ganadora: antes de duplicar la militancia deberá conseguir movilizar a buena parte de quienes ya integran el partido.

Qué viene para el Frente Amplio

La propuesta de Yeomans no se limita a cambios internos. También anticipa una modificación en la forma en que el FA pretende relacionarse con el Gobierno de José Antonio Kast.

La diputada propuso actuar con “más fuerza y más carácter” y planteó que la colectividad debe transformarse en “la peor noticia para el proyecto político de José Antonio Kast”.

Su definición apunta a una oposición más activa, que no se limite a responder las iniciativas de La Moneda, sino que construya una agenda política propia y aumente su presencia fuera del Congreso.

Ese será uno de los primeros desafíos de la nueva conducción: transformar al partido de mayor militancia registrada del país en una organización con mayor capacidad territorial y política.

¿Dónde se situará el FA dentro de la oposición?

El otro desafío estará en la relación con las restantes fuerzas opositoras. Yeomans deberá definir qué papel pretende desempeñar el Frente Amplio en un sector que abarca desde la izquierda hasta fuerzas de centro como la Democracia Cristiana.

Durante la campaña apostó expresamente por la unidad. Señaló que su llamado como presidenta sería a construirla “no sólo en el Congreso” y extendió la convocatoria a “todas las fuerzas progresistas, de izquierda y democráticas”.

La fórmula abre espacio para mantener la coordinación con el Socialismo Democrático y buscar entendimientos con sectores que no forman parte estrictamente de la izquierda. Yeomans tampoco planteó excluir a la DC de ese espacio opositor.

Al mismo tiempo, el sector que respaldó su candidatura sostuvo que el Frente Amplio debe asumir un papel conductor. La nueva directiva deberá entonces compatibilizar dos objetivos que no necesariamente avanzan juntos: construir una oposición amplia y, simultáneamente, disputar su liderazgo.

El liderazgo se gana pero, ¿para qué?

La relación con el Socialismo Democrático será una de las primeras pruebas. Ambos sectores necesitan coordinarse frente al Gobierno, pero también disputan influencia dentro de una oposición que todavía busca cómo reorganizarse tras abandonar La Moneda.

La Democracia Cristiana agrega otra dificultad. La amplitud de la convocatoria de Yeomans permite incorporarla a entendimientos opositores, pero la DC ya ha advertido que apoyará iniciativas del Gobierno cuando considere que son buenas.

La elección resolvió quién conducirá al Frente Amplio durante los próximos dos años. Ahora comienza una discusión mayor: qué lugar pretende ocupar el partido en la oposición y hasta dónde las demás fuerzas estarán dispuestas a reconocer el liderazgo al que aspira.

Resultados de la elección interna del Frente Amplio

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