Universidad de Chile pasó en pocos minutos de una derrota que amenazaba con profundizar sus dudas a una de las victorias más emocionantes de la temporada. En épico partido la «U» remontó y goleó a Coquimbo. Los azules perdían 2- 1 cuando el partido entraba en sus últimos minutos, pero una ráfaga encabezada por Juan Martín Lucero cambió completamente la historia. La U terminó imponiéndose 4-2 en el Estadio Nacional y alcanzó los 39 puntos de Universidad Católica en la lucha por el segundo lugar.
El marcador final, sin embargo, cuenta apenas una parte del partido. Durante el primer tiempo, el equipo de Fernando Gago dominó ampliamente, generó oportunidades suficientes para construir una ventaja cómoda y convirtió al arquero Diego Sánchez en la gran figura de Coquimbo. Eduardo Vargas, Agustín Arce y Gonzalo Reyna estuvieron entre quienes chocaron contra un portero que parecía dispuesto a detenerlo todo.
La falta de gol comenzó a transformar el dominio azul en inquietud. La U llegaba, remataba y encontraba siempre una pierna, una mala definición o las manos de Sánchez, mientras Coquimbo resistía y esperaba su oportunidad. El descanso llegó con un 0-0 difícil de explicar por lo ocurrido en la cancha.
Vargas finalmente derribó la muralla
El segundo tiempo mantuvo inicialmente el mismo libreto. Sánchez volvió a responder ante Maximiliano Guerrero a los 58 minutos, pero cuatro minutos después Eduardo Vargas consiguió finalmente aquello que la U había buscado durante más de una hora. El delantero marcó el 1-0 a los 62′ y pareció encaminar un triunfo que los azules habían merecido largamente.
Pero el fútbol volvió a castigar la falta de eficacia. Coquimbo reaccionó, encontró espacios y consiguió no solo empatar el encuentro, sino también dar vuelta el marcador. Cuando quedaban menos de diez minutos, la U perdía 2-1 un partido en el que durante largos pasajes había hecho méritos para estar goleando.
El escenario se volvió especialmente incómodo para Gago. Universidad Católica había derrotado horas antes por 1-0 a Everton y llegado a 39 puntos, por lo que una derrota dejaba a los azules seis unidades detrás de los cruzados. La tercera caída consecutiva comenzaba además a aparecer peligrosamente cerca y, de paso, aumentaba la diferencia de goles a favor de la UC.
Entró Lucero y cambió todo
Entonces Gago recurrió a Juan Martín Lucero. El exdelantero de Colo Colo ingresó a los 82 minutos en reemplazo de Charles Aránguiz y su entrada recibió incluso pifias desde parte de las tribunas. Cuatro minutos después comenzó a transformar esos reproches en celebración.
Lucero estableció el 2-2 a los 86′ y devolvió a la U a un partido que parecía escaparse. Pero el delantero no había terminado: a los 90 minutos volvió a convertir y desató la explosión del Nacional con el 3-2. En apenas cuatro minutos, el jugador que había ingresado entre cuestionamientos convirtió dos veces y pasó a transformarse en el héroe inesperado de la noche.
La remontada ya era extraordinaria, pero todavía faltaba una historia. Octavio Rivero regresaba a las canchas después de siete meses de ausencia por una lesión de rodilla y tuvo la oportunidad de cerrar el encuentro desde el punto penal. A los 90+7′, el uruguayo convirtió el 4-2 y coronó su retorno con un gol.
Del 1-2 a la goleada
La U consiguió así algo que parecía improbable pocos minutos antes. No solo evitó una derrota que habría significado un duro golpe en la tabla, sino que convirtió el 1-2 en un 4-2 mediante tres goles desde el minuto 86. Una remontada desesperada terminó convertida en goleada.
El resultado también modificó la lucha por el Chile 2. Universidad de Chile alcanzó las 39 unidades de Católica y redujo la distancia entre ambos en la diferencia de goles. Los cruzados conservan el segundo lugar, pero ahora con apenas tres tantos de ventaja sobre los azules.
Para la U, el triunfo termina además con una pequeña racha que comenzaba a preocupar. El equipo llegaba después de dos derrotas consecutivas por 2-1, primero frente a Colo Colo y posteriormente ante Universidad de Concepción. Contra Coquimbo estuvo a pocos minutos de encadenar una tercera caída, pero encontró una reacción que puede pesar bastante más que los tres puntos.
Una victoria con advertencia
El 4-2 tampoco debería esconder los problemas. La U volvió a necesitar demasiadas oportunidades para convertir y permitió que un rival al que había dominado durante largos pasajes llegara a estar a minutos de llevarse el triunfo. Contra otro adversario, o sin aquella ráfaga final, la historia pudo ser muy distinta.
Pero también existe otra lectura. Cuando el partido parecía perdido, el equipo no dejó de atacar y encontró respuestas precisamente en dos futbolistas que comenzaron la noche desde el banco. Lucero marcó dos goles en cuatro minutos y Rivero celebró su regreso después de siete meses con el tanto que cerró la goleada.
La U pudo golear durante el primer tiempo y terminó goleando cuando estaba a punto de perder.
En cinco minutos pasó de lamentar otra noche de ocasiones desperdiciadas a celebrar una remontada que la mantiene respirándole en la nuca a Universidad Católica.







