«Pareciera ser que el gobierno está buscando un nuevo trato con el Congreso y empezar a generar, sobre todo en los temas de seguridad, acuerdos más transversales», sostuvo el senador Pedro Araya (PPD), presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara Alta, sobre la reforma.
Eso, por la disposición que ahora ha mostrado el Ejecutivo para retirar su controvertido proyecto sobre el tema y apoyar la propuesta que elaboran los cinco integrantes de la Comisión la que, de hecho, podría tener un primer borrador entre este martes y el miércoles, para que pueda ingfresarse a más tardar la próxima semana.
Según el parlamentario, «en lo central de la reforma, sin duda van a ser las nuevas atribuciones a Gendarmería, eso es lo que se está pensando».
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En entrevista con radio Cooperativa explicó que a esa facultad «se le entrega el rango constitucional para evitar cualquier tipo de discusión y que Gendarmería tenga un mayor blindaje respecto de las atribuciones que va a tener en orden a la segregación penal».
El objetivo es ofrecer mayor respaldo jurídico a la repartición sobre el traslado o la separación de internos considerados peligrosos, que hoy pueden ser impugnadas ante los tribunales.
ESTADOS DE EXCEPCIÓN
Araya detalló que en reemplazo al nuevo estado de excepción propuesto originalmente por el Gobierno se estudian precisiones al estado de emergencia vigente para evitar diferencias de interpretación sobre el apoyo de las Fuerzas Armadas a las policías.
Además, el Parlamento pueda revocar la medida.
También se evalúa incorporar en la Constitución una condena al crimen organizado, tal como ocurre con el terrorismo.
Araya precisó que los efectos concretos de esa declaración, entre ellos eventuales cambios en sanciones o derechos, tendrían que desarrollarse mediante leyes.
UNA SEÑAL
Si bien la reforma original del Ejecutivo todavía se encuentra técnicamente en la comisión, Araya aseguró que el Gobierno la retiraría una vez presentado el nuevo texto.
Para él la disposición del Ejecutivo a negociar una nueva propuesta es una señal de que busca ampliar sus acuerdos en el Congreso. Eso, luego de los tropiezos legislativos en sala cuna universal y expulsiones, donde se dio cuenta de que no puede depender de uno o dos votos para sacar adelante iniciativas relevantes.







