Política

La DC se reposiciona y mira a La Moneda

Mario López M.

Álvaro Ortiz Vera Presidente de la DC Foto crédito Partido Demócrata Cristiano
Con un plan de refichaje, el reencuentro de antiguos dirigentes y la posibilidad de levantar una candidatura presidencial, la Democracia Cristiana busca recuperar protagonismo para contribuir a la reconstrucción de un centro político amplio, desde el socialismo democrático hasta sectores de la centroderecha.

La DC se reposiciona y mira a La Moneda no es solo un eslogan de campaña. Va más allá. La Democracia Cristiana comienza a dar señales concretas de reposicionamiento político. Mientras su presidente, Álvaro Ortiz, abre la posibilidad de levantar una candidatura presidencial, la colectividad prepara una campaña de refichaje y captación de militantes. Paralelamente, antiguos dirigentes que siguieron caminos diferentes vuelven a encontrarse en un clima de acercamiento y recuperación de confianzas.

Pero el movimiento tiene un alcance que trasciende las fronteras partidarias. En la DC comienza a tomar forma una convicción: «Chile necesita volver a encontrar su centro político», no como una posición equidistante entre los extremos, sino como un espacio de acuerdos democráticos que comprenda desde el socialismo democrático hasta sectores de la centroderecha.

La apuesta no consiste, por tanto, en reconstruir una Democracia Cristiana que emprenda un camino solitario hacia La Moneda. Busca recuperar su capacidad de convocatoria para participar en la articulación de un proyecto político más amplio, con identidad propia y vocación de gobierno.

La reconstrucción comienza por casa

Este lunes 19 de octubre comenzará un plan de refichaje y captación de militantes bajo la conducción de la secretaria general de la DC, Alejandra Krauss, según antecedentes conocidos por Está Pasando.

La iniciativa apunta a fortalecer una organización que durante los últimos años enfrentó una pérdida de militantes, divisiones internas y una disminución de su representación política. La tarea comprende tanto la recuperación de antiguos democratacristianos como la incorporación de nuevos militantes.

El proceso forma parte de una reorganización que busca superar las diferencias que llevaron a algunos dirigentes a abandonar la colectividad. Sin embargo, recuperar militantes no equivale necesariamente a reconstruir su antigua influencia electoral, primero el desafío que exige volver a conectar con las preocupaciones ciudadanas.

El reencuentro de la familia democratacristiana

Una señal de este nuevo ambiente se producirá el martes 20 de octubre, cuando cerca de 400 antiguos dirigentes de la DC histórica se reúnan en el estadio del Banco Central para rendir homenaje a Andrés Zaldívar.

Entre los convocados figuran dirigentes que posteriormente participaron en Amarillos y Demócratas, además de quienes mantuvieron sus vínculos con la Democracia Cristiana. Son personas que compartieron una larga trayectoria política, pero terminaron distanciadas por diferencias sobre las alianzas y el rumbo de la colectividad.

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El homenaje no constituye formalmente una instancia de reunificación partidaria. Sin embargo, el reencuentro de sectores que habían seguido caminos distintos adquiere especial significado en momentos en que la DC intenta recuperar vínculos, confianzas y una identidad política compartida.

La recuperación de ese espíritu de camaradería representa un fenómeno diferente de los acuerdos electorales. Antes de reconstruir una fuerza política, sus antiguos integrantes necesitan recuperar la disposición a dialogar y reconocer una historia común, aun cuando mantengan diferencias sobre el presente.

Una candidatura para un proyecto más amplio

En una entrevista publicada este sábado por La Tercera, Álvaro Ortiz, presidente del partido, abrió la posibilidad de que la Democracia Cristiana presente una candidatura presidencial, idealmente respaldada por un conglomerado político más amplio.

El planteamiento representa un cambio respecto de la posición que la colectividad ha ocupado en las últimas contiendas presidenciales. Pero también supone reconocer que su futuro político no puede quedar limitado a una alianza exclusiva con los partidos situados a su izquierda.

Ortiz ha planteado la necesidad de ampliar las conversaciones hacia otros sectores y ha reconocido contactos con parlamentarios de RN, la UDI y Evópoli. Esos acercamientos no constituyen acuerdos electorales, pero muestran la intención de explorar coincidencias más allá de los bloques actuales.

La eventual candidatura democratacristiana aparece, así, como una posibilidad dentro de una articulación política mayor. No necesariamente como la expresión de un partido que pretende recuperar por sí solo el protagonismo que tuvo durante décadas.

Chile debe volver a encontrar su centro

La discusión que comienza a instalarse en la DC excede su reorganización interna. Apunta a una cuestión que atraviesa al sistema político chileno: la representación de sectores que no se identifican plenamente con los proyectos situados en los extremos del espectro político.

La pérdida de influencia de los partidos tradicionales de centro no significa necesariamente que haya desaparecido el electorado que privilegia los acuerdos, las reformas graduales y la convivencia democrática. Tampoco demuestra, por sí sola, que ese electorado esté dispuesto a regresar a sus antiguas organizaciones.

En esa distinción radica uno de los principales desafíos del proceso. Reconstruir el centro político no supone simplemente recuperar los votos que alguna vez obtuvo la Democracia Cristiana, sino articular distintas tradiciones democráticas alrededor de un proyecto común.

Ese espacio podría comprender al socialismo democrático, al humanismo cristiano, a sectores liberales y a expresiones de la centroderecha que mantienen distancia de las posiciones de la derecha más radical. No se trataría de borrar sus diferencias, sino de identificar coincidencias capaces de sostener acuerdos políticos y programáticos.

Más allá de la Democracia Cristiana

El refichaje que comienza este lunes, el reencuentro de la DC histórica y las declaraciones presidenciales de Álvaro Ortiz muestran distintas expresiones de un proceso de reposicionamiento político. Aunque no constituyen necesariamente iniciativas coordinadas, coinciden en un momento de reconstrucción de vínculos y redefinición de horizontes.

La DC busca recuperar su lugar, pero el espacio político que comienza a explorar no se agota en sus propias filas. Su desafío será contribuir a un proyecto capaz de convocar a sectores con historias diferentes, sin exigirles que renuncien a sus identidades.

Porque, en definitiva, la cuestión ya no es solamente si la Democracia Cristiana puede volver a mirar hacia La Moneda, sino si Chile puede volver a encontrar un centro político capaz de construir mayorías sin depender de la confrontación entre los extremos.

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