Política

RN exige a Kast medidas más fuertes ante crisis laboral

Mario López M.

Foto: Gob.cl
Andrea Balladares advirtió que las medidas del Gobierno no cubren la urgencia del desempleo. Su llamado se suma a la presión oficialista mientras La Moneda anuncia rebajas y beneficios de alcance limitado.

La presidenta de Renovación Nacional (RN), la senadora Andrea Balladares, exige al Gobierno de José Antonio Kast adoptar medidas más fuertes para enfrentar la crisis laboral. La advertencia proviene de uno de los partidos oficialistas y se produce cuando el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos por la efectividad de sus políticas económicas y una persistente caída en las encuestas.

En entrevista con Mesa Central, de Canal 13, la senadora reconoció los esfuerzos realizados por La Moneda, pero consideró que resultan insuficientes para responder a la situación que enfrentan las familias.

«La urgencia no está cubierta», afirmó Balladares, antes de insistir en que el Gobierno debe intensificar sus medidas para estimular la contratación y enfrentar el desempleo.

Sus declaraciones se suman a los emplazamientos formulados por otros dirigentes de RN, que durante las últimas semanas han reclamado respuestas de corto plazo frente a un problema que afecta directamente los ingresos de los hogares.

El oficialismo pide un shock más potente

Balladares mencionó los apoyos entregados durante el invierno, el programa Modo Empleo y el más reciente Chile Despega como parte de las iniciativas impulsadas por el Ejecutivo. Sin embargo, sostuvo que todavía existe espacio para aumentar los recursos destinados a enfrentar la desocupación.

«Creo que el shock tiene que ser más potente», señaló la presidenta de RN, quien propuso reforzar los subsidios a la contratación mediante una reasignación de recursos fiscales. La senadora también distinguió entre las medidas de impacto inmediato y las reformas económicas estructurales que promueve el Gobierno.

A su juicio, la denominada megarreforma y los esfuerzos por destrabar proyectos de inversión podrían favorecer la creación de puestos de trabajo, pero sus efectos se observarían más adelante. El planteamiento deja en evidencia una preocupación que trasciende las diferencias habituales entre Gobierno y oposición: parte del propio oficialismo considera que los tiempos de la política económica no están respondiendo a las necesidades actuales de las familias.

Una presión que viene desde RN

La advertencia de Balladares no constituye un episodio aislado. Una semana antes, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, también militante de Renovación Nacional, había llamado al Gobierno a «soltar la billetera» y destinar mayores recursos para enfrentar el desempleo. Núñez propuso establecer un bono al trabajo o al empleo y pidió respuestas concretas ante la magnitud del problema laboral.

En septiembre, el jefe de bancada de diputados de RN, Diego Schalper, también había reclamado un subsidio más intenso y medidas destinadas a estimular la contratación. La insistencia de estos dirigentes muestra que la preocupación por el empleo se ha instalado dentro de la coalición de Gobierno, incluso entre quienes respaldan su orientación económica general.

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El desempleo alcanzó el 9,5% en el trimestre mayo-julio, mientras distintos análisis advirtieron sobre el aumento de la desocupación prolongada y las dificultades para recuperar puestos de trabajo.

Rebajas anunciadas y beneficios condicionados

En paralelo, La Moneda ha multiplicado «los anuncios» destinados a aliviar los gastos de las familias. El Presidente comunicó una rebaja de hasta 25% en los peajes de Autopista Central durante los horarios  punta y de saturación, además de una reducción de 10% en los horarios de menor demanda.

Sin embargo, el beneficio comenzaría a regir en enero de 2027, se limita inicialmente a esa autopista y está condicionado al pago oportuno de las cuentas dentro del plazo establecido. La medida tampoco alcanza directamente a quienes no utilizan esa carretera ni resuelve los costos de desplazamiento de quienes dependen del transporte público.

A ello se sumó el anuncio de una disminución promedio nacional de 4,3% en las tarifas eléctricas, también prevista para enero próximo. En este caso, las rebajas variarían según la región y su magnitud definitiva dependerá del proceso de fijación tarifaria, cuyo informe técnico debe ser ratificado. Incluso, en 3 regiones aumentarían los precios.

Ambas iniciativas pueden representar alivios para determinados hogares, pero sus efectos no son universales ni inmediatos. Tampoco constituyen, por sí mismas, soluciones al problema del desempleo.

Entre los anuncios y los resultados

La sucesión de medidas coincide con un período de deterioro en la evaluación ciudadana del Gobierno. La encuesta Criteria situó la aprobación presidencial en 27%, mientras dirigentes oficialistas comenzaron a manifestar preocupación por la persistencia del malestar económico.

Desde La Moneda han descartado que los anuncios respondan a las encuestas y sostienen que las medidas forman parte de una estrategia que comenzó meses atrás. El Ejecutivo también defiende las reformas destinadas a estimular la inversión privada, argumentando que permitirán generar condiciones para un mayor crecimiento y nuevos puestos de trabajo.

Sin embargo, las declaraciones de Balladares introducen una diferencia relevante entre los objetivos de largo plazo y las urgencias presentes. Para la presidenta de RN, las iniciativas anunciadas todavía no producen una respuesta suficientemente intensa frente a la crisis.

La discusión ya no se limita, por tanto, a determinar si el Gobierno dispone de un plan económico, sino a evaluar cuándo y en qué medida sus resultados llegarán a quienes necesitan trabajo. Y esa exigencia, que hasta hace poco se escuchaba principalmente desde la oposición, hoy también proviene de los partidos que sostienen al propio Gobierno.

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