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Estudio revela que los rapanui fueron fundadores de Hawái tras épica travesía

Javiera Sanzana

Periodista

Hawái
Foto: Pinterest
La investigación reconstruyó antiguas rutas migratorias y mostró cómo los navegantes polinesios recorrieron enormes distancias para descubrir nuevas tierras.

Una travesía de más de 7.100 kilómetros por el océano Pacífico habría conectado a Rapa Nui con Hawái durante el siglo XIII.

Un nuevo estudio genético publicado en la revista Science, en el que participa un científico chileno, identificó una estrecha relación ancestral entre los pueblos rapanui y hawaiano, y aportó evidencia sobre la migración que dio origen a la población del archipiélago.

La investigación reconstruyó antiguas rutas migratorias y mostró cómo los navegantes polinesios recorrieron enormes distancias para descubrir nuevas tierras y establecer comunidades mucho antes de las célebres expediciones europeas.

EL ADN REVELA LA RUTA MARÍTIMA ENTRE RAPA NUI Y HAWÁI

Para reconstruir estos desplazamientos, el equipo científico analizó el ADN de más de 1.000 personas de distintas islas del Pacífico. Entre ellas se encontraban 317 nativos hawaianos, 12 habitantes de Rapa Nui y ocho personas de Mangareva, en la Polinesia Francesa. Además, incorporaron muestras de las islas de la Sociedad, Tuamotu, Marquesas, Australes, Samoa y Tonga.

El coautor Alexander Ioannidis, genetista computacional de la Universidad de Stanford, explicó cómo utilizaron esta información para reconstruir los vínculos ancestrales entre las poblaciones.

“Mediante el análisis de genomas completos, nuestros algoritmos pueden identificar secuencias de ADN que coinciden a la perfección entre individuos de distintas islas, lo que constituye el legado de ancestros comunes. A partir de estos datos, podemos trazar árboles genealógicos de las islas”, explicó.

MANGAREVA FUE UN PUNTO INTERMEDIO EN LA MIGRACIÓN

Los resultados apuntan a que los primeros pobladores de Rapa Nui llegaron desde Mangareva, situada a más de 2.400 kilómetros de distancia. Posteriormente, durante el siglo XIII, un grupo de navegantes habría continuado su recorrido hacia Hawái, a más de 7.100 kilómetros.

Keolu Fox, científico del genoma de la Universidad de California en San Diego y coautor del estudio, detalló la evidencia genética que permitió establecer esta conexión.

“Examinamos segmentos compartidos de ADN, variaciones genéticas y miles de árboles genealógicos reconstruidos. En el 61 % de esos árboles, Hawái y Rapa Nui aparecían vinculados. Lo verificamos de cuatro formas distintas porque, francamente, nos quedamos perplejos y al principio ni nosotros mismos lo podíamos creer“, contó.

La investigación también identificó a Mangareva como una fuente importante de ascendencia entre los hawaianos, solo por detrás de la contribución genética asociada a Rapa Nui.

ALIMENTOS Y SUMINISTROS PARA UNA TRAVESÍA DE MILES DE KILÓMETROS

Para afrontar un viaje de semejante magnitud y establecerse en territorios desconocidos, los navegantes polinesios transportaron alimentos, plantas y animales en sus canoas.

“Llevaron consigo las plantas que necesitarían en la nueva isla poblada, entre ellas plátanos, taro y camote, además de animales como gallinas. Se cree que los polinesios emprendían estos viajes a través de miles de millas de océano para descubrir nuevas islas ricas en recursos y tierras donde asentarse”, explicó Ioannidis.

Los investigadores relacionan estas expediciones con una tradición de exploración marítima que permitió poblar numerosas islas del Pacífico. Para describir a estos navegantes, utilizan el término Holomoana Nui, expresión hawaiana que significa “gran navegación oceánica”.

En ese contexto, Fox destacó la importancia de reconocer el alcance de las expediciones polinesias.

“Los polinesios exploraban y poblaban el Pacífico siglos antes de que los europeos iniciaran sus célebres viajes de descubrimiento. Quizá sea momento de replantearnos a quiénes llamamos exploradores“, afirmó el científico, quien tiene ascendencia nativa hawaiana.

LA FUNDACIÓN DE TAHITÍ AMPLÍA EL MAPA MIGRATORIO

Estudios genéticos anteriores habían reconstruido parte de los desplazamientos entre las islas del Pacífico, pero no habían conseguido seguir la ruta más allá de Rapa Nui. El nuevo análisis amplió ese registro al incorporar información genómica de Tahití.

Según las estimaciones de los investigadores, la población fundadora de Tahití llegó alrededor del año 1070 y estaba compuesta por unas 800 personas.

A partir de estos antecedentes, Ioannidis planteó que el grupo que llegó a Hawái pudo ser incluso más pequeño, debido a la mayor distancia que debía recorrer.

“Dado que el viaje a Hawái fue mucho más largo, estimamos que el tamaño de su población fundadora no fue mayor y, muy probablemente, resultara más reducido”, aseguró.

EL EFECTO FUNDADOR Y LOS RIESGOS GENÉTICOS

Además de reconstruir las migraciones, el estudio aporta antecedentes relevantes para comprender ciertos riesgos de salud en las poblaciones polinesias.

Los habitantes de Rapa Nui y los nativos hawaianos comparten características culturales propias de la Polinesia oriental, como lenguas austronesias similares y alimentos tradicionales coincidentes. Sin embargo, los investigadores advierten que los desplazamientos y el aislamiento de grupos pequeños también pudieron influir en su diversidad genética.

Este fenómeno se conoce como efecto fundador: ocurre cuando un grupo reducido establece una nueva población y transmite solo una parte de la diversidad genética de sus antepasados. Si el proceso se repite durante sucesivas migraciones, algunas variantes genéticas poco frecuentes pueden alcanzar una mayor presencia, incluidas aquellas relacionadas con determinadas enfermedades.

“Los repetidos efectos fundadores concentraron variantes raras asociadas a enfermedades en las poblaciones polinesias. Identificamos variantes vinculadas a afecciones renales y ceguera que se presentan con frecuencias sorprendentemente altas en la Polinesia Francesa“, detalló Fox.

Los científicos señalaron que este fenómeno ya se ha estudiado en comunidades como los amish y los judíos asquenazíes, donde la información genética permite orientar estrategias de detección preventiva.

Por ello, Fox planteó que las poblaciones del Pacífico también podrían beneficiarse de este enfoque.

“En vista de los hallazgos, la medicina debería considerar el mismo enfoque para las poblaciones del Pacífico. ¿Por qué no aplicarlo también a los hawaianos?”, concluyó.

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