El verano de 2026 se convirtió en el más letal por calor en Europa desde que existen registros comparables. Un estudio estimó 50.391 fallecimientos en 854 ciudades del continente, cifra que supera en un 71% el récord anterior, registrado en 2022, cuando los investigadores calcularon 29.480 muertes en las mismas localidades.
La investigación se publicará en la revista Nature Health y la agencia The Associated Press (AP) difundió sus resultados. Según las estimaciones, cerca del 65% de las muertes vinculadas a las altas temperaturas durante junio, julio y agosto estuvieron relacionadas con el cambio climático.
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Sin embargo, los investigadores advirtieron que el balance podría ser aún más grave. El análisis dejó fuera una ola de calor ocurrida en mayo y abarcó solo 854 ciudades, que representan aproximadamente el 40% de la población europea.
ITALIA, FRANCIA Y ESPAÑA ENTRE LOS PAÍSES MÁS AFECTADOS DE EUROPA
Italia, Francia, España y Alemania concentraron el mayor número de fallecimientos asociados a las temperaturas extremas, según el estudio citado por AP. Más de la mitad de las víctimas tenía 85 años o más.
No obstante, las altas temperaturas también cobraron vidas entre los más jóvenes: más de 800 fallecimientos correspondieron a personas de entre 20 y 44 años.
Uno de los períodos más críticos se extendió entre el 17 de junio y el 1 de julio, cuando se concentró cerca de un tercio de las muertes estimadas. Durante esas dos semanas, las temperaturas superaron en promedio los valores habituales en 5,3 °C.
Ante este escenario, Clair Barnes, climatóloga del Imperial College London y autora principal del estudio, advirtió que buena parte de la infraestructura de Europa occidental y septentrional carece de las condiciones necesarias para enfrentar las temperaturas que provoca el calentamiento global.
CÓMO CALCULARON LAS MUERTES ATRIBUIBLES AL CAMBIO CLIMÁTICO
Para diferenciar las muertes relacionadas con el calor de aquellas atribuibles al calentamiento provocado por la actividad humana, el equipo científico recurrió a modelos estadísticos y simulaciones computacionales.
En concreto, los investigadores compararon las temperaturas y la mortalidad estimada bajo las condiciones climáticas actuales con las de un escenario hipotético sin el calentamiento generado por las emisiones de gases de efecto invernadero. De este modo, calcularon la cantidad adicional de fallecimientos vinculada al cambio climático.
“Tan solo el calentamiento de fondo por la actividad humana, principalmente por la quema de combustibles fósiles, está aumentando todas nuestras temperaturas en lo que suena como una cantidad bastante pequeña”, sostuvo Barnes. “Para muchas personas, sin duda, esos dos grados y medio (Celsius) adicionales de calentamiento son lo que hará que esas temperaturas pasen de incómodas a peligrosas, y potencialmente mortales”.
Además, el estudio identificó un aumento sostenido en la proporción de muertes por calor atribuibles al calentamiento global. Según los investigadores, el porcentaje pasó de aproximadamente un 45% a comienzos de la década de 2000 a cerca del 65% en la actualidad.
SALUD AMBIENTAL
Por su parte, el doctor Howard Frumkin, exdirector del Centro Nacional de Salud Ambiental de Estados Unidos, quien no participó en la investigación, explicó a AP: “Los veranos se están volviendo más calurosos, y las herramientas analíticas para atribuir muertes al calor se están volviendo más precisas”. Asimismo, agregó: “En conjunto, estas dos tendencias arrojan recuentos cada vez más altos y cada vez más precisos de muertes relacionadas con el calor”.
En definitiva, los expertos sostienen que los países deben actuar en varios frentes para reducir el impacto de las temperaturas extremas. Además de disminuir las emisiones derivadas de los combustibles fósiles, recomiendan reforzar los sistemas de alerta temprana, ampliar el acceso a espacios climatizados y proteger especialmente a las personas mayores y a otros grupos vulnerables.







