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Estados Unidos advierte choque entre nave espacial y satélite ruso

Javiera Sanzana

El Departamento de Defensa (DOD) de los Estados Unidos emitió una advertencia sobre la posibilidad de una potencial colisión entre la nave espacial de la Misión de Dinámica y Energética de la Mesosfera Termosfera Ionosfera (TIMED) de la NASA y el satélite ruso Cosmos 2221.
Los datos recopilados no solo han contribuido al entendimiento del clima espacial, sino que también han ofrecido información valiosa sobre la evolución de las atmósferas planetarias, enriqueciendo así nuestro conocimiento sobre el universo.

El Departamento de Defensa (DOD) de los Estados Unidos emitió una advertencia sobre la posibilidad de una potencial colisión entre la nave espacial de la Misión de Dinámica y Energética de la Mesosfera Termosfera Ionosfera (TIMED) de la NASA y el satélite ruso Cosmos 2221.

Se informó que ambos objetos se encuentran actualmente en órbita, uno sobre los Estados Unidos y el otro sobre Rusia, a una distancia de aproximadamente 600 kilómetros sobre la superficie terrestre.

Esta situación podría concretarse durante el transcurso del día de hoy, 28 de febrero, y de confirmarse, podría dar lugar a una notable generación de desechos espaciales.

NAVES ESPACIALES

Se prevé que las dos naves espaciales, que no son maniobrables, pasen en su punto de mayor proximidad este miércoles a una altitud de alrededor de 600 kilómetros.

Aunque se espera que no colisionen, cualquier incidente podría resultar en la creación de una cantidad significativa de desechos espaciales, motivo por el cual la NASA continuará monitoreando la situación de cerca.

Según informó Reuters, la misión científica TIMED se centra en el estudio de la influencia del Sol y la actividad humana en la mesosfera, la termosfera y la ionosfera inferior de la Tierra.

SATÉLITE

Esta región juega un papel crucial como punto de conexión entre la Tierra y el espacio, donde la energía solar interactúa por primera vez con la atmósfera terrestre. El satélite de la NASA, lanzado el 7 de diciembre de 2001 desde la Base Aérea de Vandenberg a bordo de un cohete Delta, ha proporcionado datos esenciales durante más de 20 años, siendo desarrollado en parte por Johns Hopkins APL.

Los datos recopilados no solo han contribuido al entendimiento del clima espacial, sino que también han ofrecido información valiosa sobre la evolución de las atmósferas planetarias, enriqueciendo así nuestro conocimiento sobre el universo.

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