Turquía y Australia anunciaron este jueves que impulsarán un programa de acciones en la COP31 para mantener el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales. La conferencia se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía.
Según informó AFP, ambos países prepararán un documento que someterán a la aprobación de los participantes mediante una decisión promovida por la presidencia de la cumbre. Turquía será anfitriona del encuentro y Australia dirigirá las negociaciones.
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La propuesta busca establecer una agenda concreta de medidas y facilitar los acuerdos, evitando que las principales definiciones queden pendientes hasta las últimas horas de la conferencia.
Entre las iniciativas figura la electrificación de la economía, planteada por Turquía para reemplazar tecnologías que utilizan combustibles fósiles por alternativas más limpias.
El ministro australiano de Clima, Chris Bowen, sostuvo que esta fórmula ofrece mayores posibilidades de alcanzar un resultado ambicioso y enviar una señal sobre la necesidad de preservar la meta de 1,5 °C.
EL PACÍFICO RECLAMA FINANCIAMIENTO
El anuncio cerró una reunión preparatoria desarrollada en Fiyi y Tuvalu, dos países de una región especialmente expuesta al aumento del nivel del mar.
Durante el encuentro, los líderes insulares pidieron que el financiamiento climático ocupe un lugar prioritario en la COP31. Su demanda apunta a acelerar la entrega de recursos para adaptar sus territorios a los efectos del cambio climático.
Los participantes también cuestionaron la lentitud de las negociaciones y las dificultades para convertir los compromisos internacionales en respuestas concretas para las comunidades afectadas.
AUSTRALIA ENFRENTA CRÍTICAS POR EL CARBÓN
Australia anunció durante la reunión una ayuda de dos millones de dólares australianos para proyectos de carreteras y comunicaciones en Papúa Nueva Guinea, Fiyi, Kiribati y Tuvalu.
Sin embargo, sus vecinos insulares cuestionan la contradicción entre su defensa de las energías renovables y su posición como segundo mayor exportador mundial de carbón, uno de los combustibles que contribuyen al calentamiento global.
La situación resulta especialmente urgente para Tuvalu, que prepara planes para reubicar a sus 10.600 habitantes ante la amenaza de que el océano cubra su territorio.
El presidente de la COP31 y ministro turco de Medioambiente, Murat Kurum, aludió a ese riesgo al cuestionar el sentido de defender las fronteras de un país cuando sus habitantes podrían quedarse sin tierra donde vivir.






