En su primera aparición tras las elecciones en las que el Likud fue el bloque más votado, pero no lo suficiente como para gobernar, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, advirtió contra la dependencia de los partidos árabes en una futura administración alternativa a la que él lidera.
Lo hizo a través de un video difundido en redes sociales, donde aseguró que una administración del bloque opositor a su liderazgo se apoyaría en “partidos islamistas que apoyan el terrorismo”. Como ejemplos puso a Raam y la Lista Conjunta, que representan fundamentalmente a los palestinos con ciudadanía israelí -20% de la población-, y que cosecharon un resultado histórico con 19 diputados en la Knesset.
“El islamismo radical es el desafío que hoy está desgarrando a Europa. También es el desafío que nos amenaza. Nos amenaza desde el exterior a través de Irán y sus aliados, y desde dentro a través de los partidos islamistas que apoyan el terrorismo”, dijo eñ premier.
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Además acusó que esas formaciones políticas quieren “borrar la identidad judía de Israel”.
Netanyahu alertó que un gobierno de la oposición -ahora liderada por Gadi Eisenkot- que tenga el respaldo de las formaciones árabes “no solo no logrará combatir a nuestros enemigos, sino que, sencillamente, nos desgarrará desde dentro”.
“Se trata de una cuestión de nuestra propia supervivencia”, aseguró. En esa línea, pidió un “gobierno nacional de amplia base”, con lo cual tendió la mano al resto de formaciones sionistas.
“Existe un gobierno capaz de afrontar este desafío: un gobierno nacional amplio liderado por el Likud bajo mi dirección, que incluya a todos los componentes del bloque nacional y a todos los partidos sionistas que deseen unirse”, recalcó.
CUESTIONAMIENTO DE LOS RESULTADOS
Para Netanyahu, “existen serias sospechas de que países extranjeros han intervenido, con enormes sumas de dinero, en un intento por influir en los resultados de las elecciones en Israel” y pidió que se conozca “toda la verdad, sin encubrimientos y sin demoras”.
Según la coalición gobernante -el Likud- hubo manipulación en los comicios. Eso, a pesar de que las autoridades electas declararon que la votación se llevó a cabo correctamente y que los resultados son válidos. Incluso la fiscal general del Estado, Gali Baharav-Miara, rechazó investigar a cuatro líderes apuntados por el Shin Bet, alegando falta de pruebas contra ellos.
Netanyahu forceful:
Israel faces threats from radical Islam both within and outside its borders.His message is clear: he proposes a broad national government, led by the Likud, that brings together the Zionist forces without relying 🇮🇱🕯️ https://t.co/MrAzvYIyta
— yahaliwor ישראל צ’יה (@yahaliwor85) November 5, 2026






