La Organización de las Naciones Unidas (ONU) elevó la presión sobre Israel para que retire sus fuerzas del sur del Líbano y detenga la demolición de viviendas en las zonas ocupadas tras el reciente conflicto con Hezbolá.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, formuló el llamado al concluir una visita al país, durante la cual se reunió con autoridades, representantes de organizaciones civiles y personas desplazadas por la guerra.
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Türk advirtió que algunas operaciones israelíes podrían constituir crímenes de guerra. Además, expresó preocupación por la destrucción de pueblos y aldeas, así como por la muerte de trabajadores sanitarios y periodistas durante los ataques.
ONU CUESTIONA DESTRUCCIÓN DE VIVIENDAS
El representante internacional describió como una “destrucción masiva” el daño provocado en zonas residenciales del sur libanés. A su juicio, las demoliciones generan serias dudas sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario.
Durante su recorrido, Türk conoció el testimonio de habitantes que intentaron regresar a sus localidades después de los enfrentamientos. Uno de ellos aseguró que las fuerzas israelíes le impidieron acercarse mientras observaba cómo demolían su pueblo.
El alto comisionado pidió garantizar el regreso seguro de las familias desplazadas y poner fin a la presencia militar israelí en territorio libanés.
Israel sostiene que sus operaciones están dirigidas contra integrantes e infraestructura de Hezbolá. También acusa al grupo de utilizar zonas habitadas para ocultar armamento, depósitos y redes de túneles.
CONVERSACIONES PREVISTAS EN ROMA
El pronunciamiento de Türk se conoció aproximadamente una semana antes de una nueva reunión directa entre funcionarios de Israel y el Líbano en Roma.
Las delegaciones discutirán la implementación del acuerdo marco alcanzado el 26 de junio. El entendimiento contempla el despliegue del Ejército libanés en el sur del país, la retirada de las fuerzas israelíes y el desarme de Hezbolá.
El movimiento chiita rechazó las conversaciones directas y adelantó que no entregará sus armas.
El presidente libanés, Joseph Aoun, reiteró el compromiso de su gobierno con el acuerdo. Sin embargo, alertó que la continuidad de la ocupación y las demoliciones israelíes podrían perjudicar su aplicación.
MÁS DE UN MILLÓN DE DESPLAZADOS
El último conflicto comenzó el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel después de los ataques estadounidenses e israelíes que desencadenaron la guerra con Irán.
La posterior campaña aérea y terrestre israelí en el Líbano dejó más de 4.000 fallecidos y aproximadamente 1,2 millones de personas desplazadas. Las fuerzas israelíes todavía mantienen presencia en decenas de pueblos y aldeas del sur libanés.
Türk también ha cuestionado los ataques de Hezbolá contra ciudades del norte de Israel. El funcionario informó que solicitó autorización para visitar ese país y reunirse con sus autoridades, pero hasta ahora no ha recibido respuesta.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, declaró a Al Jazeera que los bombardeos israelíes han obligado a muchas familias libanesas a huir en repetidas ocasiones, dejándolas exhaustas y traumatizadas. Instó a que se mantenga el alto el fuego para que las familias desplazadas puedan regresar a sus hogares a salvo. pic.twitter.com/Ji0eGu6iL4
— Al Jazeera English (@AJEnglish) 27 de julio de 2026







