Internacional

Por qué cruzar el estrecho de Ormuz es cada vez más riesgoso

Editado de agencias y medios internacionales por Cristian Navarro H.

Periodista

Estrecho de Ormuz
Imagen referencial creada con herramientas digitales
Los recientes ataques contra embarcaciones y la posible presencia de minas reactivaron la tensión en el Estrecho de Ormuz.

El tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz vuelve a quedar bajo presión en medio del aumento de las tensiones entre Irán y Estados Unidos. La amenaza de minas, las restricciones impuestas por Teherán y los recientes ataques contra buques han puesto en duda la seguridad de una de las rutas comerciales más sensibles del mundo.

La situación se agravó luego de que se impulsara un corredor alternativo frente a la costa de Omán, diseñado para evitar el paso por zonas donde existiría riesgo de minas. Sin embargo, dos incidentes registrados en los últimos días demostraron que esta vía tampoco está libre de amenazas.

UNA ADVERTENCIA QUE ALTERÓ LA NAVEGACIÓN

La Guardia Revolucionaria iraní advirtió la semana pasada que solo determinadas rutas marítimas contarían con autorización para navegar por la zona. En la práctica, Teherán dejó en claro que no garantizaría la seguridad de los buques que se desplazaran fuera del esquema definido por sus autoridades.

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Poco después, dos embarcaciones fueron atacadas en el Estrecho de Ormuz. Uno de los hechos ocurrió el 25 de junio, cuando un buque de carga resultó dañado por un misil mientras navegaba cerca de la península de Musandam, en Omán. La embarcación había optado por una ruta alternativa en aguas omaníes, evitando el corredor tradicional bajo influencia de la autoridad marítima iraní.

Esa vía había sido recomendada días antes por el Centro Conjunto de Información Marítima, organismo respaldado por Estados Unidos, debido a que supuestamente presentaba menor riesgo de minas que la ruta habitual en el centro del estrecho.

UNA “SALIDA SEGURA” CON MARGEN DE MANIOBRA LIMITADO

Aunque la ruta frente a Omán se presenta como una alternativa para mantener abierto el tránsito marítimo, expertos advierten que también implica peligros. Al estar más cerca de la costa, los buques tienen menos espacio para reaccionar ante fallas técnicas, problemas de navegación o emergencias a bordo.

En condiciones normales, las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz utilizan un sistema de separación de tráfico establecido por la Organización Marítima Internacional. Ese esquema funciona como una carretera marítima: un carril permite ingresar al golfo Pérsico y otro salir, con una franja de seguridad entre ambos para reducir el riesgo de choques.

Pero ese corredor central quedó limitado por las restricciones iraníes y por las alertas sobre la posible presencia de minas. La situación generó incertidumbre entre navieras y operadores, que ahora evalúan si es más riesgoso cruzar por la ruta tradicional o desplazarse por el corredor alternativo cercano a Omán.

LA AMENAZA DE MINAS PARALIZA DECISIONES

La posible presencia de minas marinas se transformó en uno de los principales factores de preocupación. La Organización Marítima Internacional informó que recibió antecedentes sobre ese riesgo en la ruta habitual, lo que obligaría a realizar labores de despeje antes de normalizar el tránsito.

Para los especialistas, incluso la duda basta para alterar el comportamiento de las navieras. En una zona por donde circula una parte relevante del comercio energético mundial, el solo temor a minas puede reducir el tráfico, elevar los costos de seguros y retrasar operaciones.

Francia anunció su disposición a colaborar con Omán en tareas de desminado para proteger la navegación. Sin embargo, Irán rechazó cualquier intervención externa y sostuvo que esas labores deben quedar exclusivamente bajo su control.

BUQUES ATRAPADOS Y NEGOCIACIONES BAJO PRESIÓN

La ruta alternativa también buscaba facilitar la salida de miles de embarcaciones que permanecen en el golfo. Sin embargo, el ataque contra un buque de carga frente a Omán obligó a suspender parte del plan internacional diseñado para descongestionar la zona.

Según datos citados en el reporte, el tránsito por la ruta omaní aumentó durante mayo y comienzos de junio, pero volvió a caer tras los ataques. El lunes 29 de junio, apenas un buque utilizó esa vía para salir del golfo y otro para ingresar.

Irán y Omán acordaron iniciar conversaciones sobre la gestión del estrecho, mientras Teherán también se comprometió a avanzar en el desminado en un plazo determinado. Paralelamente, Francia y Reino Unido impulsan una coalición internacional para aportar capacidades técnicas y reforzar la seguridad marítima.

UN PUNTO ESTRATÉGICO SIN SOLUCIÓN INMEDIATA

El estrecho de Ormuz sigue siendo mucho más que una vía marítima. Su control se mantiene como una herramienta de presión geopolítica y como uno de los puntos más delicados del enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos.

Aunque existen conversaciones para reducir la tensión, los recientes ataques demuestran que cualquier cambio en las rutas de navegación puede generar nuevos riesgos. Para los buques, la pregunta ya no es solo por dónde cruzar, sino quién puede garantizar realmente su seguridad en una zona marcada por amenazas militares, minas y disputas de soberanía.

 

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