Paren las prensas: ha muerto el legendario Alain Delon, el último gran mito e ícono masculino del cine francés. Así lo anunciaron «con profundo pesar» sus hijos Alain Fabien, Anouchka y Anthony.
Fue en medio de la noche, rodeado de su familia en su casa de Douchy, en el centro de Francia.
Tenía 88 años y sufría un linfoma.
«Klein o Rocco, el gatopardo o el samurái, Alain Delon interpretó papeles legendarios e hizo soñar al mundo. Prestó su rostro inolvidable para sacudir nuestras vidas», reaccionó el presidente Emmanuel Macron en X, al homenajear a este «monumento francés».
Fue galán por excelencia durante décadas y trabajó con los mejores: Luchino Visconti y Jean-Paul Godard, entre otros.
Desde finales de los 90 hacía noticia más bien por declaraciones controvertidas, sus cercanía con la derecha más extrema y sus problemas domésticos, pero el mito magnético de Alain Delon siempre subsistió.
«UN LEÓN MAJESTUOSO»
«Lo mejor y lo peor, a la vez inaccesible y cercano, frío y ardiente», en palabras de Brigitte Bardot.
«No es un actor normal, Alain Delon. Es un objeto de deseo. Ni siquiera es sexy, ni masculino, ni femenino: es una belleza infernal», destacaba el actor Vincent Lindon en un documental en 2012.
Ahora, tras su muerte, fue descrito como «un león majestuoso, un actor de mirada de acero (…) lo concibió todo y lo controló todo menos su final» por el expresidente del Festival de Cannes Gilles Jacob.
«El baile ha terminado (…) se ha ido a bailar con las estrellas», dijo la actriz Claudia Cardinale, que trabajó con él en «El gatopardo».
Su arquetipo: el hombre de honor viril y silencioso, obligado a luchar solo contra fuerzas que lo superan.
MÁS DE CIEN PELÍCULAS
Algunos de sus más de un centenar de filmes: «A pleno sol» de René Clément (1960), «Rocco y sus hermanos» (1960), «El gatopardo» (1963) del italiano Luchino Visconti, «El samurái» (1967) y «El círculo rojo» (1970) de Jean-Pierre Melville, o «La piscina» de Jacques Deray (1969).
Su último fulgor como estrella del cine fue en mayo de 2019, cuando recibió en Cannes una Palma de Oro honoraria.
«Es un poco un homenaje póstumo, mientras aún estoy vivo», comentó entonces el actor.
Alain Delon vivió sus últimos años en su propiedad en Douchy, rodeado de altos muros. Ahí quería ser enterrado, cerca de sus perros.







