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Muerte de Franco Vargas: Querella de madre revela nuevos antecedentes

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Muerte de Franco Vargas: Querella de madre revela nuevos antecedentes
“Quiero unirme al Ejército, servir a mi patria y sacar a mi familia adelante”, este era el sueño del conscripto Vargas

Muerte de Franco Vargas: Querella de madre revela nuevos antecedentes.

La madre del conscripto Franco Vargas, Romy Vargas, interpuso una querella ante el Juzgado de Garantía de Arica tras la muerte de su hijo en Putre.

La acción judicial, en la cual expuso detalles de lo ocurrido antes de la muerte del joven, es en contra de:

“Todos aquellos que resulten responsables en calidad de autores, cómplices o encubridores por el delito de apremios ilegítimos con resultado de muerte”.

Cabe mencionar que, esta es una querella distinta a la presentada por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

En la arremetida, resumió y apuntó contra las “condiciones deplorables” a las que fue sometido su hijo y los demás conscriptos.

Además, señaló los reiterados “maltratos físicos y verbales” que sufrían.

RELATOS DE OTROS CONSCRIPTOS

Según consignó BBCL, en la querella la madre relata que Franco tenía un sueño: “Quiero unirme al Ejército, servir a mi patria y sacar a mi familia adelante”.

Por ello, el 13 de abril pasado inició su travesía para cumplir su sueño.

El 21 de abril fue trasladado hasta Pacollo, donde no le hicieron ningún chequeo para verificar su aptitud para la altura ni las bajas temperaturas.

En base a los testimonios de los otros conscriptos, se reveló que no contaban con protección de la integridad psíquica y verbal. 

De hecho, uno de ellos contó que tenía “pensamientos de morir”, la respuesta del teniente a cargo fue: “Acompáñame a mi oficina, te paso un cuchillo y mátate”.

En la querella, también exponen otros momentos, como cuando “les refregaron en la cara bombas lacrimógenas”

Otra es cuando “los hicieron tirarse al suelo y sacar hierba con la boca” y los superiores se burlaron de ellos. “Mira las vaquitas”, les decían.

A los jóvenes que tenían pareja fuera del servicio militar, “les decían que estas eran ‘maracas’; cuando les hacían hacer sentadillas les decían ‘así está tu polola saltando arriba de otro weón’, o bien ‘que los iban a cagar con otro’, ‘pelaos cornúos’, ‘pelaos cachúos’, etc”.

De hecho, de acuerdo a la querella, en ocasiones incluso iban más allá, “con cosas muy vulgares y denigrantes, y más que eso, cosas degeneradas y enfermizas”.

Lea también: Caso conscriptos: juzgado de garantía reclama competencia civil.

LA MARCHA FATAL

Respecto a lo ocurrido con su hijo, en la querella Romy Vargas reconstruye lo sucedido en base a los testimonios de los presentes.

Calificando como el “punto cúlmine” del abuso de poder, aquel fatídico 27 de abril, cuando murió bajo la custodia del Ejército.

Ese día, para regresar desde Pacollo al regimiento de Putre, fueron levantados a las 5 de la madrugada.

En un lugar a 4.600 metros sobre el nivel del mar, con temperaturas bajo cero y sólo con polera, ya que los privaron de un abrigo acorde a las condiciones.

Al inicio de la marcha, Franco comenzó con dificultades: “No lo voy a lograr, me siento enfermo, me voy a morir”, le dijo al militar a cargo.

En vez de recibir ayuda, fue reprendido “y le dice que es un cobarde Y maricón y que se ponga a marchar, porque así son los verdaderos soldados”.

Al retomar la marcha, según testimonios de los presentes, se quejó, lloró y pidió abrigo apropiado, pero no fue escuchado. 

Por el contrario, recibió más reprimendas: “¡Muérete entonces pelao, un pelao menos, mucho mejor!”.

Luego de ello, Franco se desmayó por primera vez. Sus compañeros intentaron ayudarlo, pero fueron reprendidos. 

Tras la caída, se reventó su reserva de agua, por lo que quedó empapado y las condiciones se le hicieron más adversas.

El conscripto solicitó nuevamente abrigo, pero recibió golpes y más humillaciones. Tras ello, se volvió a desmayar y logró despertar nuevamente.

Luego del tercer desmayó, no volvió a despertar. 

Mientras sus compañeros estaban preocupados porque no se movía, los militares de instrucción siguieron burlándose.

Hasta que fueron a chequear, lo tomaron y transportaron “en una camioneta al Centro asistencial de salud de Putre, lugar al que llegó sin signos vitales”.

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